AMANDO A DIOS


Nov 1 2004

En el libro de Mateo 22:34-40 leemos: "Los fariseos se reunieron al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos. Uno de ellos, experto en la ley, le tendió una trampa con ésta pregunta: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" le respondió Jesús. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El Segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a tí mismo". De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas".

Cristo estaba citando las Escrituras (Levítico 19:18, 34; Deuteronomio 6:5) que divide los 10 mandamientos en dos partes: 1-3, que Él designó como "el primer y gran mandamiento" y 5-10, como el "segundo" mandamiento. Los tres primeros (Éxodo 20:2-7) involucran reverencia y adoración a Dios; después viene el tratamiento especial del día del descanso (8-11) que Cristo ignoró intencionalmente; y los últimos seis (12-17) tratan de relaciones humanas.

El cuarto mandamiento, "acuérdate del Sábado para consagrarlo" (Éxodo 20:8) estuvo intencionalmente ausente de las enseñanzas de Cristo y de su ejemplo. Él y sus discípulos fueron acusados de quebrantar las leyes del sábado. Cristo contestó que el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado, y que Él era el Señor del sábado.

El descanso del séptimo día fue ordenado sólo para Israel (Éxodo 31:17; Salmo 147: 19, 20; Malaquías 4:4, etc.) Los otros nueve mandamientos fueron escritos en cada conciencia del individuo: "De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son la ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Esto muestra que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige" (Romanos 2:14, 15) Pero Dios no ha escrito en ninguna conciencia humana el observar el día sábado como día sagrado.

El observar el día sábado como día de descanso, hacía recordar a Israel que Dios creó el universo en 6 días literales de 24 horas cada uno, y descansó el día séptimo. Ésta conmemoración de la antigua creación fue dada a Israel, a quien Dios prometió un lugar especial en ésta tierra en el reino del milenio de Cristo. Aquellos en la iglesia, ya sean judíos ó gentiles, quienes son "nuevas criaturas" en Cristo (2 Corintios 5:17; Gálatas 6:15) y mirando hacia delante, hacia la destrucción de lo antiguo y la creación de "los nuevos cielos y la nueva tierra" (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1) éstas "nuevas criaturas" no celebran la antigua creación, siguiendo el ejemplo de la iglesia primitiva (Hechos 20:7, 1 Corintios 16:2), ellos se juntaban para adorar a Dios en el primer día de la semana, el día de la resurrección de nuestro Señor como "el primogénito de la resurrección" (Colosenses 1:18), mirando hacia delante hacia su propia resurrección para estar para siempre con y como Él.

La declaración de Cristo que "en éstos dos mandamientos (que no incluyen el sábado) está toda la ley de los profetas" nos dice muchísimo. Desdichadamente Los Adventistas del Séptimo Día, han puesto tanto énfasis en la observación del sábado (aunque ellos no lo observan como les fue ordenado a Israel) que ha hecho la observación de tal día la definición de lo que significa ser cristiano. Inclusive ellos declaran que la observación en el día domingo "es la marca de la bestia". ¡ Si es así, entonces, la iglesia primitiva, incluyendo a Pablo, llevó tal marca!

Desde el momento que el amar a Dios con todo el corazón, alma y mente es, de acuerdo a Cristo, el mandamiento más importante, seguramente el no cumplirlo sería una de las faltas más grandes que uno podría cometer. Y aún así, ésta verdad clave, no es casi nunca enfocada ó dado el énfasis que se merece en los púlpitos, en la radio cristiana, televisión o en los libros cristianos. ¿Cómo puede ser eso? Seguramente cada uno de nosotros debe compartir parte de la culpa y arrepentirse delante del Señor por haber fallado y no haber amado al Señor como deberíamos.

Parte de la explicación de ésta deficiencia es que para amar a Dios uno debe conocerlo íntimamente y eso toma más tiempo que muchos cristianos de hoy en día no están deseosos de dedicar a su Señor y Salvador ya que sus horarios están repletos con cosas del mundo. No quiere decir que no aman al Señor, sino que ésa dedicación de tiempo al Creador del Universo no está en un lugar prominente en la lista de las "cosas que uno tiene que hacer" de la mayoría de los creyentes. El hecho que uno atienda a la iglesia todos los domingos, no cambia tal manera de pensar.

El énfasis de las iglesias de hoy en día está en el "crecimiento," meta que ha monopolizado las energías y tiempo de los directores de éstas iglesias. El adorar humildemente "en espíritu y en verdad" (Juan 4:23), dándole todo el honor a Dios y no al hombre, no atrae a muchos creyentes hoy en día. La sabiduría del momento, influenciada por el método del mundo de comercialización y promoción, dicta que para crear iglesias grandes se requiere dar a los congregantes lo que ellos quieren. ¿Acaso una iglesia grande no es preferible a una pequeña, y acaso "el fin no justifica los medios"? Indudablemente éstos razonamientos e ideas modernas no están en la Escrituras.

Debe ser obvio a cualquier observador cristiano, que piense cuerdamente de acuerdo a las Escrituras, que la llamada "música de adoración" que es popular hoy en día está diseñada sólo para agradar al hombre, aún al carnal y no al salvo y desde luego no a Dios. En su "Iglesia con propósito definido" Rick Warren declara: "Nosotros usamos el tipo de música que la mayoría de personas escuchan en la radio... música contemporánea del pop/rock". Esta es la música del mundo y el propósito es atraer a la gente del mundo hacia la iglesia.

En idioma claro, la música que se toca en las "Iglesias con propósitos definidos" no es seleccionada porque agrada a Dios, sino al hombre. Esta clase de adoración está enfocada más en entretener a los "adoradores" que adorar a Dios. Esto es hecho deliberadamente. Por lo tanto, la música y todo el "programa" (como cualquier evento secular) deben agradar a la congregación (audiencia) más que al que supuestamente se debe estar adorando.

En "Nacido Después de la Medianoche", A.W. Tozer declara: "Tanto canto...tiene más de romance que del Espíritu Santo. Las palabras y la música no reflejan la intimidad reverente del santo adorador, sino la familiaridad insolente y descarada del amante carnal". Ni tampoco son éstas "iglesias con propósito definido", modelos para miles de pastores, las únicas que han revolucionado totalmente el método de adoración. Lo mismo es verdad de otras iglesias que han olvidado una realidad básica: ¡que la adoración debe ser dirigida a Dios exclusivamente y no para nuestro deleite! Raro es ver la reverencia imponente, que es apropiada, en aquellos que se inclinan en Su presencia para alabar a Dios. Las modas de hoy en día, así como la "actitud de la gente", la "manera de vestir" y la "sensualidad" de muchos "grupos de adoradores" con su correspondiente "música", no serían tolerados ó permitidos, ni por un momento delante del Trono de Dios.

La adoración en la tierra debe ser el comienzo de lo que se va a continuar por una eternidad en el cielo. Cualquier "adoración" que no es apropiada delante del Trono de Dios, no debe ser permitida en ninguna iglesia. Nuestras alabanzas a través de la eternidad deben ser "¡Al que está sentado en el trono y al cordero sean las alabanzas y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!" (Apocalipsis 5:13). En vez de eso, la música cristiana contemporánea tiene mayormente que ver con el dinero, la popularidad y glorificación de los "artistas". Estos eventos "cristianos" se han convertido en un espectáculo concebido para impresionar al público, para vanagloriarse y llamar la atención a uno mismo. A uno le provoca hacer ciertas preguntas: ¿Está Dios interesado es ésta clase de espectáculos como lo está el público de hoy en día? ¿O no es Él solo quien merece toda nuestra adoración?

También es olvidado en la iglesia, al igual que en la vida diaria, el mandamiento de amar a Dios con todo nuestro corazón, mente y alma. Sin duda alguna, éste mandamiento (Dios no lo dio como sugerencia) es para toda la humanidad y no para ciertos "elegidos" los cuales han sido seleccionados de antemano para ir al cielo. Un mandamiento de Dios requiere obediencia, compromiso, responsabilidad, dedicación, devoción; éste mandamiento no enfoca en emocionalismo, esto no es un romance de Hollywood...esto no es cosa de "enamorarse" para después dejar al objeto ó persona de la cual uno está emocionalmente involucrado cuando "el amor se termina". ¡No! ¡La obediencia empieza con una determinación de parte del individuo a obedecer!

Existe una enseñanza popular la cual enseña que muchas gentes, a quienes Dios pudo haber salvado si Él hubiera deseado, han sido predestinadas tormento eterno antes que hayan nacido. Si esto fuera verdad, no se podría decir que Dios ama a aquellos a quienes ya los ha condenado. Tampoco es razonable decir que aquellos que Dios, de acuerdo a ésta enseñanza, no ama deberían ser forzados a amar a Dios. ¿Cabe en el razonamiento humano el pensar que aquellos pecadores perdidos puedan ser más amorosos que Dios?

En la primera carta de Juan leemos: "Nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero" (1 Juan 4:19) Por lo tanto, aquellos a quienes Dios no ama no tienen obligación de obedecer éste mandamiento. Pero el mandamiento es para todos, probando sin lugar a dudas que Dios verdaderamente ama a todos y verdaderamente desea que todos se salven. El mandamiento de amar a Dios es una invitación a los pecadores rebeldes para que se arrepientan y regresen a Él.

Que todos son mandados a amar a Dios pone bien claro que el Padre no mandó al Hijo a morir en un desagravio limitado por un grupo selecto, sino por todos. Aún así, existen personas que dicen que cuando leemos en las Escrituras "pues Él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad" (1 Timoteo 2:4) lo que realmente significa es que no es "todos los hombres" sino "todas clases de hombres", ó que Dios tiene dos voluntades: Una voluntad de deseo y una voluntad de decreto. Sabemos que todos debemos amar a Dios, y también sabemos que Dios es amor y que Él verdaderamente nos ama y verdaderamente desea la salvación de todos.

Sí, Dios ama aún a Hitler como también a un niño inocente, porque Él es amor (1 Juan 4:8, 16) y no puede evitar amar al hombre que Él ha creado, no importa cuán rebelde y cuán odioso éste hombre se vuelve hacia su creador. Seguramente el amor de un Dios infinito tiene también que ser infinito. Ésta realidad fue demostrada en la cruz, donde Cristo pagó la pena del pecado por toda la humanidad, pidiendo a Su Padre que perdone aún a aquellos que lo crucificaron y se burlaron de Él en su agonía. Es solo en gratitud por tal amor divino que nosotros debemos amar a Dios como Él requiere que lo hagamos.

El mandamiento es amar a Dios con "todo nuestro corazón". ¡Nosotros tenemos que dedicarnos totalmente a Dios! Las numerosas veces que éstas palabras se han usado en el Antiguo y en el Nuevo Testamento muestran bien claro que el "corazón" fue creado en el hombre para que él voluntariamente y amorosamente pueda entregarse a Dios en respuesta a Su Amor. El hombre no es una marioneta ó un títere, él conscientemente y voluntariamente elige una participación con Dios.

Para ser salvo uno debe creer en el evangelio con todo su corazón (Hechos 8:37; Romanos 10:9. El evangelio, que nosotros debemos creer para ser salvos, "Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8)

Hay aquellos que niegan que el hombre tiene una voluntad propia e insisten que Dios, de alguna manera, ocasiona ó influye al hombre para que él actúe en la manera que lo hace. Ni las Escrituras, ni la experiencia humana apoya ó sostiene ésta creencia. Es más, las Escrituras presentan ambos lados: Dios tocando el corazón del hombre y el hombre voluntariamente se da a sí mismo en obediencia y en amor.

El Salmista ora a Dios: "Inclina mi corazón hacia tus estatutos" (Salmo119:36); pero también dice: "Enséñame Señor a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin" (Salmo 112:33) Leemos también en el libro de Deuteronomio 30:6: "El Señor tu Dios quitará lo pagano que haya en tu corazón y en el de tus descendientes, para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma y así tengas vida". Pero el resto del capítulo es acerca de la respuesta del hombre: "siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas sus mandamientos y preceptos, escritos en éste libro de la ley, y te vuelvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma". (Deuteronomio 30:10) Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra de la que vas a tomar posesión. Pero si tu corazón se rebela y no obedeces, sino que te desvías para adorar y servir otros dioses, te advierto hoy que serás destruido sin remedio. No vivirás mucho tiempo en el territorio que vas a poseer luego de cruzar el Jordán. Hoy pongo el cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes. Ama al Señor tu Dios, obedécelo y sé fiel a Él, porque de Él depende tu vida y por Él vivirás mucho tiempo en el territorio que juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob". (Deuteronomio 30:15-20)

Algunas veces ambos lados son dados en el mismo verso: "a todos los que tenían el mismo espíritu artístico y a quienes el Señor había dado pericia y habilidad y se sentían movidos a venir y hacer el trabajo" (Éxodo 36:2)

Sí, hay algunos versículos que suenan como si Dios debiese hacerlo todo: "A Israel en el desierto de Sinaí Él dijo: "Pero hasta éste día el Señor no les ha dado mente para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír" (Deuteronomio 29:4); "Dios le cambió el corazón (a Saúl)" (1 Samuel:10:9); de aquellos que siguieron a Saúl al principio de su reinado: "a quienes el Señor les había movido el corazón" (1 Samuel:10:26); David oró: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu" (Salmo 51:10)

Pero hay muchos otros versículos que ponen la responsabilidad enteramente en el hombre: "El pueblo estaba muy contento de poder dar voluntariamente sus ofrendas al Señor" (1 Crónicas 29:9); "tu ley la llevo dentro de mí" (Salmo 40:8); "En mi corazón se agita un bello tema" (Salmo 45:1); "Dice el necio en su corazón: No hay Dios" (Salmo 53:1); "Firme está mi corazón" (Salmo 57:7); "ábrele tu corazón cuando estés ante Él" (Salmo 62:8); "no pongan el corazón en ellas" (Salmo 62:10); "Cuán bueno es Dios con Israel, con los puros de corazón" (Salmo 73:1); "Señor mi Dios, con todo el corazón te alabaré" (Salmo 86:12); "no endurezcan el corazón" (Salmo 95:8); "Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan" (Salmo 119:2), etc.

Hay muchos más versículos similares en las Escrituras donde ponen la responsabilidad de amar y obedecer a Dios en el hombre sin ninguna insinuación ó sugerencia que Dios esté ocasionando ó influenciando el deseoso y amoroso corazón. Por ejemplo Éxodo 35:5, 21, 29; Levítico 1:3; 19:5; 22:19, 29; Deuteronomio 10:12, 13; 11:13; 13:3; Josué 22:5; 1 Reyes11:2; 1 Crónicas 28:9; Ezequiel 33:31; Daniel:1:8; 1 Corintios 7:37; 1 Pedro1:22, etc. Pero trágicamente, ésta habilidad dada por Dios, de escoger, ha sido corrompida y pervertida por algunos quienes tienen altos cargos y altos honores en las iglesias.

En su libro titulado "Si una meta se va a lograr, (entonces) depende (enteramente) de mí" (If it's going to be, it's up to me), Robert Schuller ha dicho: "Conecte con éste alto poder. Escuche a la llamada de su corazón de corazones para ser un creyente en Dios... conecte conmigo y venga a amar y escuchar al Dios dentro de ti". Pero Dios dice: "Nada hay tan engañoso como el corazón" (Jeremías 17:9) y Cristo declara: "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios" (Mateo 15:19)

La oferta amorosa de salvación de parte de Dios, no es para un grupo selecto sino para todos. En su infinito amor, Él llama al peor pecador para que se arrepienta y vaya hacia Él con todo su corazón: "Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de Él recibirá misericordia" (Isaías 55:7); " Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón" (Jeremías 29:13)

Cristo promete salvación a todos los que vienen a Él en fe: "Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba" (Juan 7:37); "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso" (Mateo11:28) ¡Seguramente tal amor debe de despertar dentro de nosotros la pasión para amar a Dios con todo nuestro corazón!

Himnos, escritos por aquellos que conocieron al Señor íntimamente y que expresaron tal amor en una forma muy elocuente con una doctrina sólida, han sido puestos a un lado. Éste rico patrimonio ha sido reemplazado por líricos repetitivos y superficiales que se unen a la cultura del pop/rock que Rick Warren dice que el mundo quiere. Nosotros tenemos la obligación de recobrar éste tesoro espiritual y alabar otra vez en amorosa gratitud y con respeto reverente de "¡el amor que originó el plan de salvación... la gracia que lo llevó al hombre... el gran abismo que Dios atravesó, en el Calvario!

Título en Inglés: Loving God