CONFRONTANDO A LOS ENEMIGOS DE DIOS


Oct 1 2008

Durante éste tiempo, antes de las elecciones presidenciales de Noviembre y por los meses consecutivos después de éste evento, vamos a estar sujetos a un bombardeo de promesas de los políticos, promesas, muchas de las cuales ciertamente no serán cumplidas.  Al mismo tiempo, los ateístas, quienes niegan que existe un propósito o algún significado a la vida, están cabalgando encima de una nueva ola de rebelión abierta y descarada hacia Dios, una ola que parece estar alcanzando una nueva popularidad.

Demócratas en particular están prometiendo cambio.  Todo va a resultar mejor bajo su liderazgo.  Esto ha sido la promesa de nuevas administraciones, aún de las dictaduras.  Algunas veces parece ser que todo va bien hasta que las acostumbradas imperfecciones humanas se hacen presente.

Ese fue el caso de la revolución francesa.  Empezó con un gran entusiasmo y grandes expectativas, como un nuevo comienzo para un país que estaba económicamente y moralmente en la bancarrota.  La revolución se suponía iba a traer una edad de oro con reformas sociales, económicas y políticas, con libertad para todos.  Este noble ideal se desintegró en un reino de Terror que no ha sido igualado en la historia moderna.

Casi todos los soñadores políticos, quienes en su idealismo habían ayudado a fomentar la revolución y habían tratado de purificarla, trágicamente pudieron ver cómo éste movimiento se desvió de su curso y estuvo fuera de control y ellos mismos cayeron víctimas en las manos de sus camaradas revolucionarios.  Una de estas víctimas fue Madame Roland, que junto con su esposo eran miembros de la moderada facción del movimiento revolucionario llamada Girondinitas.  Los dos habían prestado su casa en París y habían sido anfitriones de varios prominentes intelectuales.

A medida que la Revolución ganó ímpetu y pasó a ser más radical, los Girondinitas perdieron su popularidad.  En el frenesí del fervor idealista, Madame Roland fue arrestada (su esposo logró escapar).  Mientras ella estaba en prisión le ofrecieron varios planes de escape pero ella los rechazó todos.  Su destino fue sellado cuando los líderes Girondinitas, después de un juicio de siete días, fueron declarados culpables de actividades contrarrevolucionarias  y fueron ejecutados en Octubre 31, 1793.

El juicio de Madame Roland tomó lugar en Noviembre 8.  Ella fué declarada culpable de "conspiración en contra de la unidad y de la indivisibilidad de la república y de la libertad y seguridad del pueblo Francés," y sin permitirle ninguna palabra en su defensa su ejecución fue fijada para el mismo día al atardecer.

Ella fue llevada en una carroza a la guillotina y cuando llegó al lugar de su ejecución caminó las escaleras que la llevaba la plataforma de ejecución con aplomo y con su cabeza erguida.  Momentos antes de poner su cabeza en el bloque, Madame Roland, giró su cabeza a una estatua de la libertad que había cerca y exclamó "¡O  Libertad, qué crímenes se están cometiendo en tu nombre!"  Estas fueron sus últimas palabras a una Francia que se había vuelto loca.

Al enterarse de su muerte, su esposo fugitivo se encaminó a París para apelar por última vez a los líderes revolucionarios para que se sujetaran y cumplieran con su eslogan, "Libertad, Igualdad y Fraternidad."  A fin de cuentas, demasiado débil para continuar con su viaje, Jean Roland se suicidó en un campo desolado.

"Los Iluminados" del Siglo 18 había preparado el camino para que ocurriera la Revolución Francesa y tuvo una gran influencia en sus políticas e ideales.  Maximiliano Robespierre subió al poder poco después de que la Revolución había empezado.  Él fue uno de los líderes en restringir el poder de la Iglesia Católica, reduciendo sus propiedades y su fortuna, imponiendo limitaciones al clero y convirtiendo Francia en un país ateo.  La revolución sacó el ateísmo que existía en los salones de los ricos y lo introdujo en las calles de París.  Al igual que la Revolución Comunista más tarde, al negar la existencia de Dios vino a ser un factor imprescindible.  La sociedad francesa continúa siendo atea hasta el día de hoy, aunque la mayoría de sus habitantes continúan llamándose Católicos.

El hecho de que muchos de los papas hayan sido los peores monstruos en la historia de la humanidad no ha causado molestia alguna excepto a un pequeño número de Católicos Romanos.  La historia está repleta de actos de pedofilia y otros actos malignos practicados por el clero romano, mucho antes que estos crímenes salieran a la luz o antes que se hicieran de conocimiento público.  Ni tampoco los líderes católicos romanos han sido los únicos en haber negado hipócritamente las maldades que hacían con sus vidas y lo que profesaban con sus labios.  Los líderes protestantes también han sido culpables, desde Jim y Tammy Bakker (que por un tiempo reinaron sobre un  gran audiencia "cristiana" desde sus estudios de televisión), otro ha sido Ted Haggard (pastor desacreditado que fue el líder de una iglesia de 12,000 miembros y era director de la Asociación Nacional de Evangélicos con una membresía de 30,000 personas) y muchos otros como éstos individuos.

Estos infelices que supuestamente representaban a Cristo y al cristianismo, con su comportamiento dieron una mala reputación a lo que representaban.  Pero no debemos apresurarnos a hacer éste análisis.  No debemos ver a éstas personas como los verdaderos representantes de Cristo y del cristianismo, porque al igual que los que participaron en la Cruzadas, sus acciones violaron las enseñanzas de Cristo e hicieron burla el perfecto y sin pecado ejemplo que Él había demostrado con Su vida.  Tampoco se puede decir lo mismo de ejemplos recientes de supuestos líderes religiosos que profesan una cosa y hacen otra.  Esto no es nada nuevo.  Cristo reprendió a los judíos de Su propio día cuando mencionó uno de sus profetas:

"¡Hipócritas! Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.  En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas" (Mateo 15:7-9)

Los ateístas repetidamente insisten que nadie necesita a Dios para actuar moralmente.  No negamos que un ateo pueda actual de una manera moral.  Pero éstos ateos afirman que las acciones morales son los resultados de la selección natural y que provienen como resultado del acto de sobre vivencia y que no tiene nada que ver con lo bueno o con lo malo o con un "dios" que no existe [según ellos].  Pero los hechos morales, si son el resultado de la evolución, no pueden tener bases morales.  El ateo, que dice ser tan moral en sus acciones como lo es un cristiano, está realmente actuando basado en su egoísmo propio y no en el hecho de ser moral.  Esto es totalmente diferente a la clase de amor sin egoísmo que la Biblia atribuye a Dios y a todos aquellos que son sus seguidores.

El ganador de premio Nobel, John Eccles dijo:

"Las realidades de la moralidad humana y la ética están en desacuerdo con una teoría que explica todo comportamiento en términos de auto preservación y la preservación de las especies."

Los ateístas están tan confundidos acerca de lo moral que ahora están apoyando la causa de derechos humanos para los monos.  ¿Y por qué no?  Richard Dawkins, en su cruzada en contra de Dios no pudo haberlo dicho más claro:

"No existe ninguna razón por la cual deberíamos elevar una especia encima de otra.  El mono y el humano, el lagarto y la bacteria, todos hemos evolucionado a través de un transcurso de tres billones de años a través del proceso conocido como la selección natural."

¿Acaso un mono, un lagarto o una bacteria sabe algo acerca de la moral? ¿No existe acaso una cierta deficiencia en esta forma de pensar que nos da una cierta autoridad para elevar a los humanos por encima de una bacteria?  ¡Estas afirmaciones son increíbles y fueron hechas por una persona supuestamente racional; pero Dawkins no está bromeando.  Él es conocido como el líder ateísta y evolucionista, ¿cómo podría ser coherente y decir otra cosa? ¿Cómo es posible que el mundo científico, al igual que el público en general, realmente pueda creer esta insensatez y reconozca a éste hombre como un científico y un erudito en la materia?  ¿Cómo ésta locura, esta manera irracional de pensar, se ha transformado en ciencia? ¡Tenemos que reconocer que el Ateísmo ha logrado una gran obra, la de convencer a la humanidad de ésta insensatez!

De acuerdo a Dawkins, la historia de la humanidad no es nada más que la historia de una colonia de chimpancés.  ¿ Y qué podemos decir del arte, la música, la ciencia, las bibliotecas, las universidades, los museos? ¡Si uno acepta la teoría de la Evolución, todo esto no tiene ningún sentido!

Tampoco podríamos culpar a Hitler y a sus subalternos que estaban a cargo de los campos de exterminación y que estarían haciendo solamente lo que estaban programado en sus genes a hacer por el proceso de selección natural.  Si nuestro sentido de lo que es correcto o incorrecto, ético y moral está en nuestros genes, ¿cómo entonces se puede culpar a una persona por haber hecho algo malo? ¿O cómo se podría halagar a una persona por hacer algo bueno?  Si nuestro sentido y conocimiento de lo que es bueno o malo es el resultado de reacciones químicas en nuestra mente ¿por qué tendríamos que honrar tales normas?

Jonas Salk cree ésta tontería y expresa sus creencias de la siguiente manera: "Nosotros no tenemos que sobrevivir como especies.  Lo que es importante es que sigamos evolucionando."  ¿Cómo puede nuestra evolución ser importante si no importa que sobrevivamos o no como especies?  La declaración de la Independencia de los Estados Unidos atribuye el derecho a la "vida, libertad y la búsqueda de la felicidad" no a la naturaleza, sino a la naturaleza de Dios.

La igualdad no es encontrada en la naturaleza.  No puede existir la evolución a través de la selección natural.  Además, la conciencia no tiene cualidades físicas ni un lugar determinado en el mundo físico, o sea que ¿cómo vamos a evolucionar?

Stephen Jay Gould, profesor de biología de la universidad de Harvard escribió:

"Las almas representan un sujeto fuera del alcance de la ciencia.  Mi mundo no puede probar o desaprobar tal noción y el concepto de almas no pueden amenazar o impactar mi dominio."

Este individuo está completamente equivocado.  El alma a la que él se refiere y que admite que existe, no es de naturaleza física y su existencia no termina con la muerte del cuerpo.  Ninguna parte del cuerpo físico puede pensar.  La mente ciertamente no inicia nuestros pensamientos.  Nadie puede pronosticar o predecir el próximo pensamiento que va a ocurrir en la mente de un individuo.

El alma y el espíritu forman la persona real, completa, la persona que decide, la persona que está conciente de lo que ocurre y la persona que tiene que dar cuentas a Dios por cada pensamiento, cada palabra y cada hecho.  El alma y el espíritu, que no son físicos, no están sujetos a las leyes de la física y de la química y continuará para siempre en unión gozosa con su Creador o en el horror de separación eterna y remordimiento.

Gould continúa diciendo:

"Yo seguramente honro el valor metafórico de tal concepto (el alma) en ambos casos, para comenzar una discusión moral y para expresar lo que más valoramos nosotros en lo que se refiere al potencial humano: nuestra decencia, nuestro cuidado y todas las batallas ya sean éticas o intelectuales que la evolución de nuestra conciencia ha puesto sobre nosotros."

Pero, un momento, la conciencia no es física ¿cómo entonces puede evolucionar?

Tristemente, lo único que los evolucionistas pueden admitir cuando se refieren a la moral es que es una clase de representación metafórica, pero ¿de qué? ¿Cómo evolucionan las representaciones metafóricas? Una metáfora se entiende que es una manera más clara de expresar una idea, pero ¿qué idea?  Los evolucionistas no pueden admitir que la moral posea una cierta realidad o un cierto significado dentro de ella.  Por supuesto esto debe ser la manera en que ellos piensan, porque los ateístas son materialistas.  Aquellos que aceptan éste vocabulario confuso han perdido la misma "alma" a que Gould se refiere.  Tampoco Gould puede explicar a qué se refiere cuando él habla del "alma."  Ciertamente el alma no tiene sustancia física.  Cuando el evolucionista ingresa en el campo de moralidad, él no tiene nada significativo que decir.  Lo único que él admite es la existencia de la materia física.  Ciertamente ésta forma de pensar lo excluye de todo lo que es querido al corazón humano.  ¿Cuál es la definición física de la verdad, o de ideales, o de esperanza?  Si todo empezó con la teoría del Big Bang (Gran Explosión) y simplemente ha continuado arbitrariamente desde ése comienzo, ¿de dónde entonces obtenemos el querer, el pensar, el tener la intención de hacer algo bueno, digno?  La Evolución no puede proveer ninguna clase de significado a nada de lo que supuestamente produce.

Aunque pareciera que los enemigos de Dios son insensibles a nuestras críticas, podemos estar seguros que ellos nunca van a escaparse de sus conciencias que les fueron dadas por Dios mismo.  Es posible que ellos no le presten atención hasta el día que mueran, pero en ése momento, la verdad que ellos han ridiculizado por tanto tiempo, ese poder de convicción les caerá sobre ellos como un derrumbe de piedras.  Entonces ellos empezarán a padecer el horror eterno que Jesús repetidamente advirtió cuando dijo: "allá será el lloro y el crujir de dientes." (Mateo 8:12; 13:42; 13:50; 22:13; 24:51, etc).

Salomón declaró: "Lámpara de Dios es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón" (Proverbios 20:27).  Esta es la conciencia de la cual, al final, nadie se puede escapar,  aunque pueda ser ignorada por un tiempo por la perversidad del corazón del individuo.  David expresó lo que debe ser el deseo de cada persona quien ama la verdad: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno" (Salmo 139:23-24).

La Palabra de Dios promete: "El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina." (Proverbios 1:7).  Dos veces David nos advirtió: "Dice el necio en su corazón: ‘No hay ‘Dios'" (Salmo 14:1; Salmo 53:1).  Los ateístas de hoy en día, mientras que están ganando millones de adherentes, ellos expresan claramente que odian a Dios.  Si esto es así ¿cuál debería ser la reacción del pueblo de Dios?

El Salmista declaró que si Israel solamente hubiera escuchado a Dios y hubiera caminado en los senderos de Dios, Él hubiera "derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios" (Salmo 81:11-16) y los hubiera bendecido abundantemente.  David escribió: "¿No odio, oh Dios, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?  Los aborrezco por completo, ¡los cuento entre mis enemigos! (Salmo 139:21-22). ¿Odio implacable?

Pablo explica que la maldad, existe en el mundo porque Dios se ha revelado a toda la humanidad y los seres humanos no solamente han rehusado honrarlo sino que también se han rebelado contra Él, en contra del Creador, el cual cada persona inteligente y con sentido común sabe que existe (Romanos 1:18-23) y en realidad no solamente se han rebelado en contra de Él sino que también lo odian.  

Aquí está la descripción inspirada de Pablo acerca de los que hoy en día rechazan a Cristo: "Además como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, Él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no deberían hacer.  Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación.  Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia.  Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados.  Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican," (Romanos 1:28-32).

La frase clave, "aborrecedores de Dios", es profético en nuestros días.  Es especialmente manifestada en la nueva ola de ateísmo agresivo dirigido por los "cuatro jinetes" de los "Nuevo Ateístas" (Richard Dawkins, Daniel Dennett, Christopher Hitchens y Sam Harris).  Estos cuatro individuos están dirigiendo un nuevo y creciente movimiento en que declaran que la creencia o la fe en Dios, no solamente va más allá de la credulidad sino que es perversa y debe ser eliminada totalmente y para siempre, supuestamente para el beneficio de toda la humanidad.

Los tiempos en que vivimos están siendo testigos de un nuevo fenómeno que nunca se ha escuchado anteriormente: libros de ateístas se están vendiendo por millones.  Esto incluye no solo libros escritos por aquellos autores que han  declarado abiertamente de su odio a Dios, sino por muchos otros que esconden su ateísmo en historias intrigantes de ficción como "La Brújula Dorada" (The Golden Compass) de las series de Harry Potter, y otras historias supuestamente basadas en realidad pero están llenas de ingeniosas mentiras, como el Código Da Vinci, El Secreto, etc.

¿Qué se supone que deben hacer los cristianos?  Isaías habla de éstos días y lo que el Espíritu Santo va a hacer, y en éste escenario nosotros como creyentes tenemos una parte importante.  Si realmente ha existido un día en el cual "el enemigo ha venido como una inundación", ése día es hoy.  Isaías profetizó que cuando eso ocurra "el Espíritu del Señor levantará bandera contra él" (Isaías 59:19).  La palabra "él" solamente puede referirse a un individuo y ése debe ser Satanás.

Esto es una batalla real, de la cual la mayoría de los cristianos no se han percatado.  Muchos de los libros de sólo hace 20 años, escritos por creacionistas y otros apologistas cristianos, aunque excelentes en ésa época, no podrían refutar lo que los nuevos ateístas están escribiendo hoy en día.  Por la gracia de Dios, el libro titulado "El Cosmos, el Creador y el Destino de la Humanidad"  está siendo escrito para confundir a los enemigos de Dios en estos días.  Las oraciones de ustedes para que este proyecto llegue a realizarse serán muy apreciadas.

CONFRONTANDO A LOS ENEMIGOS DE DIOS

Título en inglés: "Confronting the Enemies of God"