EL ENGAÑO TEMPORAL, SEGUNDA PARTE


Nov 1 2010

"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:15-17).

Estas series de publicaciones son un análisis de la inquietante tendencia dentro del cristianismo de hoy en día.  Nuestra preocupación es que si los que han profesado ser creyentes en Jesucristo se distraen con los aspectos temporales de este mundo, entonces ellos se están desviando de la fe y han sido atrapados en una red de engaño, y en el mejor de los casos van a perder el corazón que Dios desea para ellos y, en el peor de los casos, van a contribuir inconscientemente al reino y a la religión del Anticristo.  

Como fue indicado en la primera parte de estas series, el enfoque en cosas de este mundo no es nada nuevo en la historia de la humanidad o de la iglesia.  Desde la época de la torre de Babel, la humanidad ha tratado de crear una utopía y edificar un reino, ya sea independiente de Dios o, supuestamente, en el nombre de Dios pero para su propio fin.  Para aquellos que se llaman cristianos, hay una simple prueba para discernir si es que han caído en ese engaño y la pregunta es la siguiente: es su manera de pensar y sus acciones coherentes con lo que la Palabra de Dios dice acerca del Reino de Dios, el rapto de la iglesia, las proféticas advertencias de los últimos tiempos para con el mundo, el final desvío del mundo en rebelión absoluta y el destino eterno de aquellos quienes aman al Señor?

La marca del verdadero cristiano es que él o ella está conforme con lo que las Escrituras enseñan.  Aquellos quienes están satisfechos con las metas o con las agendas de este mundo, ya sea personalmente o participando en programas organizados que renuncian o comprometen lo que la Biblia enseña, aunque ellos sean en realidad creyentes, están de todas maneras dejándose llevar por la corriente y se están apartando de la fe (Hebreos 2:1).  Esto significa que los frutos que uno temporalmente hizo para el Señor y las eternas recompensas van a ser afectadas adversamente, pero no el futuro eterno con Jesús, el cual fue asegurado por el pago completo y la pena máxima que hizo el Señor por nuestros pecados.

La Biblia no es ambigua ni tampoco habla de lo que se avecina en la vida de este planeta como si fuera un tópico esotérico o un misterio enigmático o críptico.     Simplemente nos informa claramente lo que ha sucedido en tiempos antiguos y lo que va a suceder en el futuro.

Desde el momento del primer pecado por parte del hombre en contra de Dios en el Jardín de Edén hasta el día presente, los efectos de ese pecado ha generado una maldad progresiva en la humanidad.  Al principio, como respuesta a la proliferación de la maldad en los seres humanos, Dios destruyó a toda la humanidad, excepto por ocho personas en un  diluvio universal (Génesis 6).  El pecado no ha disminuido ya que continúa separando al hombre de Dios.  Desde los días de Noé y de su familia y la repoblación  de la tierra, han habido instancias de obediencia colectiva hacia Dios.

Aún entre la gente escogida por Dios, a quien Él envió Su Mesías para salvar al mundo de las consecuencias del pecado, la obediencia ha sido solamente esporádica, concluyendo inicialmente con el rechazo y la crucifixión del ungido de Dios, Jesucristo.

Todo esto fue conocimiento que Dios ya lo tenía desde el principio de los tiempos, al igual lo que Él haría por la humanidad manteniendo así Su amor ilimitado por sus creadas criaturas.  Su solución para reconciliar al hombre con sí mismo fue indicado inicialmente, después de la caída en el Jardín del Edén (Génesis 3:15, 21) y después fue anunciado por los profetas a través del Antiguo Testamento.  El Salvador enviado por Dios tomaría forma humana a través del nacimiento por una virgen.  Él sería  Dios hecho hombre y también un servidor sufrido, cuya sacrificada muerte pagaría por los pecados de la humanidad.  Su resurrección de entre los muertos corroboró que la pena infinita que Él sufrió por una humanidad condenada fue aceptable y satisfizo la justicia perfecta que Dios demandaba.

En el libro de los Hechos, después de haber comisionado a Sus discípulos para compartir con el mundo las buenas noticias de Su salvación, leemos acerca de la ascensión de Cristo desde el Monte de los Olivos hacia el cielo y de su futuro retorno al mismo lugar (Hechos 1:8-11). 

Los profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento nos dicen acerca de eventos significativos que van a ocurrir aquí en la tierra antes del retorno del Señor, y también después, como la destrucción de Jerusalén, la dispersión de los Judíos (Deuteronomio 28:64; Levítico 26:33); el regreso y la reunión de los Judíos después de la dispersión por todo el mundo(Isaías 11:11-12; 43:6; Ezequiel 20:33-38; 36:24) el regreso de Jesús por Su novia, la iglesia, y el arrebatar a los creyentes a sí mismo y llevarlos a la boda en el cielo (Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:16-18); los siete años de la Gran Tribulación, que va a involucrar catástrofes que ocurrirá después del arrebato de los santos (Jeremías 30:7; Mateo 24:21-22); la elevación del Anticristo a una posición de dictador único del mundo entero (2 Tesalonicenses 2:3-4; Apocalipsis 13); el descargo de la ira de Dios sobre la tierra durante los siete años que durará la tribulación (Apocalipsis 6:19); las naciones del mundo, uniéndose todas en contra de Israel para destruirlo (Joel:3:1-2, 9:15; Ezequiel 38); el retorno de Jesús del cielo con Sus santos y la destrucción de aquellos quienes han tratado de aniquilar a Israel (Zacarías 12); la instalación del trono de Jesús en Jerusalén y Su reino sobre toda la tierra desde ese lugar por 1,000 años (Apocalipsis 20; Isaías 65:17-25), y la cicatrización de la tierra después de la devastación que ocurrió después de la Gran Tribulación (Isaías 11:1-10; Ezequiel 47:1-12). 

Al término del reino del milenio  por Jesús, Él derrotará una rebelión mundial dirigida por Satanás (Apocalipsis 20:7-9).  Todos aquellos que se hayan rebelado serán echados al Lago de Fuego (Apocalipsis 19:20; 20:10, 14-15; 21:8).  Los cielos y la tierra se disolverán y Dios formará, en manera perfecta, nuevos cielos y nueva tierra y una Jerusalén nueva para aquellos que lo aman, y donde existirá la rectitud (2 Pedro 3:7, 10-13).

Así como todas las profecías relacionadas con la primera llegada de Jesús fueron cumplidas hasta el más pequeño detalle y con 100 por ciento de exactitud, podemos estar absolutamente seguros que las profecías bíblicas en lo que respecta al futuro se cumplirán también con la misma exactitud.  Además, estas futuras profecías especifican condiciones espirituales y físicas que van a tomar lugar.  Una de las cosas que debe ser obvio observando este escenario profético es que este mundo tiene un propósito temporal que es increíblemente corto comparado a la eternidad.  El no darse cuenta de eso es ignorar la realidad que un creyente es un "habitante temporal" aquí en este mundo, pero su ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo (Filipenses 3:20).

Nuestra responsabilidad entonces, como Bereanos (Hechos 17:11), es investigar las Escrituras y comparar los movimientos, programas, agendas y otras cosas, que se están promulgando hoy en día en el mundo, y especialmente en el mundo cristiano, y compararlos con lo que se ha profetizado en la Palabra de Dios.  Eso nos va a decir a qué o a quienes vamos a apoyar y a qué o a quienes vamos a rechazar, y hasta qué o a quienes debemos oponernos firmemente (Efesios 5:11).

Ciertamente al mundo le placería bastante el resolver sus problemas sin la ayuda del Dios de la Biblia.  Y también podemos decir que son muchos los cristianos que se apresuran en remediar los problemas mundiales en maneras que no están respaldadas por las Escrituras, y algunos de estos métodos hasta están en contradicción a lo que las Escrituras enseñan.  La organización global empezada por Rick Warren llamada P.E.A.C.E.(las iniciales deletrean la palabra PAZ) es uno de los tantos programas y puntos de vista que, por la mayor parte, no pueden ser reconciliados con la Palabra profética de Dios.  El plan de Warren, que es descrito como un  "plan de 50 años" y que resolvería todos los problemas globales como las enfermedades pandémicas, pobreza extrema, analfabetismo, corrupción, calentamiento global, vacío espiritual, etc.  Él dice que su agenda social y de obras fue desarrollada después de haber leído los evangelios, y añade que fue Jesús quien le dio el modelo para desarrollar el antídoto a los cinco problemas más serios del planeta.

Subsecuentemente Warren expandió ese modelo a otro, saliéndose de la exclusividad del cristianismo, produjo otro plan que requiere el apoyo y el respaldo de todas las religiones.  La letra "P" en el título de la abreviación del plan significa "Planting Churches" (el establecimiento de iglesias) y se supone que es el antídoto clave para resolver los problemas mundiales. Sin embargo, después de haber conversado con una asamblea de los representantes de las religiones mundiales, Warren cambió el significado de la letra "P" de "Planting Churches" a "Promoting Reconciliation" (promocionando la reconciliación).

Warren anunció, sin lugar a ninguna duda que los problemas universales no pueden ser resueltos "sin incluir a la gente de fe y sus instituciones religiosas".  El dijo a su audiencia de la Asociación Económica Mundial en Davos, Suiza (Enero, 2008) que todas las instituciones religiosas van a ser necesitadas como centros de distribución de recursos para ayudar a erradicar los problemas globales.  Al escuchar esto hay que tener muy en cuenta que su cambio de manera de pensar y lo que está promocionando ahora va a incluir mezquitas Islámicas, templos Hindús, sinagogas Judías y otros establecimientos religiosos como participantes para resolver las necesidades sociales. Esto puede impresionar al mundo pero está en contra de lo que Dios dice en Su palabra.  El Dios de la Biblia es un Dios exclusivo: "Yo soy el Señor, y no hay otro; fuera de mí no hay ningún Dios" (Isaías 45:5).  No debe haber participación con gentes de dioses falsos.  El Apóstol Pablo nos dice: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué acuerdo tiene Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?" (2 Corintios 6:14-15).

La agenda económica y social de Rick Warren para resolver los problemas de este mundo carece de lógica y también está en contra a lo que dice la Biblia.  ¿Cómo es posible que él promocione algo que va a curar "el vacío espiritual" de las personas y solicita para remediar eso vacío a personas que promocionan una espiritualidad falsa?  Pedro nos dice: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).  Jesús mismo declaró: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6).  Si no existe otro Dios verdadero excepto el Dios revelado en la Biblia, y si la salvación se puede obtener únicamente a través de Jesucristo, como las escrituras lo declaran, entonces, todos los otros dioses y todas las otras maneras de salvación son falsas, sin ninguna esperanza para aquellos que siguen estas falsas religiones y esos falsos dioses.  Pero sin embargo, Warren les dijo a la audiencia religiosa en Davos, que él no estaba muy interesado en saber las intenciones por las que hacen el bien, "con tal que hagan el bien".  Trágicamente, el corrobora la  misma mentira que mantiene billones de gente religiosa cegada a la verdad e impidiendo que se acerquen a Jesucristo y eso se llama "salvación por obras".

La influencia de este programa de "resolver los problemas del mundo" es inmensa.  El plan de Warren fue presentado en su libro "La vida con un  propósito" (30 millones de copias se han vendido) que ya se ha traducido en 52 idiomas.  De acuerdo a su página 'web' más de 500,000 iglesias evangélicas se han unido a él en este programa  ecuménico y anti bíblico.

La manera en que Warren trata de resolver los problemas mundiales además de estar mal dirigido, no es el único programa o plan que niega la profecía Bíblica ya que existen otros programas similares que también están ganando adherentes hoy en día.

Rob Bell, en su libro titulado "Velvet Elvis," también tiene un plan para resolver los problemas globales y representa la filosofía de los líderes de las Iglesias Emergentes: "La salvación consiste en que todo el universo se ponga en harmonía con su Creador... Pero nosotros podemos unirnos a un movimiento que es tan grande y tan ancho como el universo mismo.  Las rocas, los árboles, las aves, los pantanos y los sistemas ecológicos...Dios desea restaurar todo eso...La meta no está en escaparse de este mundo sino hacer de este mundo una clase de lugar al que Dios pueda venir.  Y Dios nos está convirtiendo en esa clase de gente para que podamos hacer esta clase de trabajo".

Brian McLaren, sin duda alguna el mejor conocido líder de la iglesia emergente, tiene un punto de vista distorsionado del la profecía bíblica, como los tienen todos sus congregantes del movimiento de la iglesia emergente.  Él considera el libro del Apocalipsis como una "literatura de los oprimidos" para inspirar a "cada generación," en vez de considerarlo como una advertencia de Dios acerca de futuros eventos y juicios que ha de venir a toda la humanidad.

Estos futuros eventos y juicios están indudablemente en contradicción con la agenda de resolver los problemas globales y convertir éste mundo en un paraíso.  McLaren declara: "En esta luz, (quiere decir si uno quita el aspecto profético del libro del Apocalipsis) el libro de Apocalipsis se revela como un libro muy poderoso acerca del reino de Dios para aquí y para ahora, y que está al alcance de todos".  Él cree, como lo hace Rick Warren (quien también tiene un punto de vista distorsionado acerca de la profecía), que es necesario que todas las religiones del mundo trabajen juntas para el beneficio de la sociedad.  Él añade: "Yo creo que nuestro futuro va a requerir que nosotros nos unamos humildemente y caritativamente con personas de otras fes como los Musulmanes, Hindúes, Budistas, Judíos, seculares y otros, para así poder lograr la paz, control del medio ambiente y justicia para toda la gente, que es algo de gran importancia para el corazón de Dios".  Ese sentimiento, aunque puede ser agradable a los deseos de la carne, es muy distante del "corazón de Dios" y de su Palabra.

El restaurar o preservar este planeta como una causa común ha excedido tremendamente los principios Bíblicos de administración y se ha convertido en una meta global aparte de lo que Dios nos dice en su Palabra.  Las Escrituras son bastante claras que cualquier abuso de lo que Dios ha dado a la humanidad es pecado.  Pero, algunos están usando la Biblia erróneamente para justificar y promulgar sus agendas anti bíblicas.

Eugene Peterson, en su "traducción" de la Biblia llamado "El Mensaje", no tiene ningún reparo acerca en distorsionar las Escrituras por "la causa."  Él traduce Juan 3:17 diciendo que Jesús "vino  a ayudar, a poner este mundo en la manera correcta como estaba antes," en vez del texto decir "para que el mundo sea salvo por Él".  Peterson también promulga las ideas del Movimiento Verde Ecológico añadiendo el adjetivo "verde" a Romanos 15:13 diciendo: "Y el Dios de esperanza 'verde' os llene de todo gozo..." 

El vender Biblias es un gran negocio hoy en día, y donde existe una "causa," por lo general hay una tendencia a producir una Biblia que implica que tal o cual agenda es respaldada por la Escritura. "La Biblia Verde" es solamente un ejemplo.  Es presentada en asociación con el club Sierra, La sociedad Humana y el Concilio nacional de las iglesias y sus Programa de Justicia Ecológica.  Esta supuesta Biblia presenta al ultra herético arzobispo Desmond Tutu y tiene contribuciones por el líder emergente Brian McLaren y el teólogo N.T. Wright, ambos de los cuales predican el "redimir la tierra".  Las promociones de ventas de estos libros alegan que desde el momento que la Biblia menciona la palabra 'tierra' tan a menudo como menciona las palabras 'cielo' y 'amor' entonces esa es la razón por la cual, de acuerdo a ellos, la Biblia "tiene un mensaje poderoso para la tierra".   Esa manera de pensar y de razonar es una fantasía y es engañoso.  El "poderoso mensaje" de la Biblia es en realidad las "buenas noticias" de lo que Dios ha logrado para reconciliar al hombre consigo mismo para que así nosotros podamos pasar nuestra vida eterna con Él.  Este mundo y esta tierra en la cual vivimos en el tiempo presente, solamente representa una minúscula parte en el eterno plan de Dios.  En publicaciones futuras presentaremos otros promotores del engaño prevalente en nuestros tiempos como Shane Clairborne, Jim Wallis y Glenn Beck, y también el libro muy popular que está promulgando el avance del evangelio social llamado: "El Hueco en Nuestro Evangelio".

Tristemente, un número creciente de creyentes están asegurando sus botes salvavidas a este barco que se llama tierra pero es como el barco Titánic, y lo están haciendo con el propósito de redimirla.  En vez de eso, nuestra "agenda" necesita estar en alineamiento con el mandato bíblico del evangelista y ganador de almas, John Harper.  La historia nos dice que él fue guiado por el Señor para cambiar su pasaje por una semana en su viaje a América y así llegó a abordar el barco Titánic, y el tomó esa decisión sabiendo que Dios quería usarlo.  Él es recordado como "el verdadero héroe del Titánic" y como  "el ministro de Dios a los que están pereciendo espiritualmente".   Se cuenta que él corría de un lado a otro en la cubierta del barco ayudando a aquellos que estaban en necesidad, dando su chaleco salvavidas a otro y pidiendo a todos a quienes encontraba a su paso de acercarse a Dios por salvación por medio de Jesucristo.  Cuando el enorme barco empezó a hundirse en las heladas aguas del Atlántico, Harper saltó de la cubierta del barco y empezó a nadar hacia otras personas y a quienes podía ver y hablar les decía que se entregaran a Cristo.

No existe redención para esta tierra, solamente para su gente.

Señor, danos el mismo amor por los que están pereciendo tal como tú le diste a Tu siervo John Harper, y, por Tu gracia, úsanos de acuerdo a Tu Palabra.

EL ENGAÑO TEMPORAL, SEGUNDA PARTE

Título en inglés: "The Temporal Delusion. Part II"