LOS SENDEROS ANTIGUOS


Sep 1 2009

Así dice el Señor: Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado. Pero ellos dijeron: No lo seguiremos. Yo aposté centinelas para ustedes, y dije: Presten atención al toque de trompeta. Pero ellos dijeron: No prestaremos atención". (Jeremías 6:16-17).

 ¿Por qué los israelitas no quisieron seguir por el buen camino? ¿Por qué no prestaron atención al toque de la trompeta y escucharon lo que Dios tenía que decir? Déjenme sugerir una razón por la cual ellos no hicieron lo que deberían haber hecho. Ellos estaban tan apartados de hacer las cosas como Dios mandaba que no podían relacionarse a "los senderos antiguos". Además, la idea del "buen camino" no era la misma idea que Dios había manifestado y la idea del "descanso" que ellos anhelaban tampoco era lo que Dios había designado para ellos. El haber estado haciendo las cosas a su manera y por sus propios intereses por tanto tiempo ya se habían desconectado del entendimiento y de la comprensión de la Palabra de Dios. Esta condición no es algo único del Israel antiguo, también podemos verlo en la iglesia de hoy en día.

 Por varias décadas Dave Hunt y yo nos hemos referido al tópico de la influencia perjudicial de la consejería psicológica entre los Cristianos evangélicos. Pero el tratar de convencer a los creyentes que la sicoterapia no es una ciencia y no es bíblica es como tratar de remar una canoa contra la corriente, y es más, es como remar la canoa contra la corriente en las cataratas del Niágara. Una razón por esto es similar a lo que probablemente contribuyó a la rebelión documentada por Jeremías: la iglesia ha sido seducida por la consejería psicológica por tanto tiempo que cualquier cosa que uno diga en contra de las actuales prácticas de consejería, la mayoría de la gente lo consideraría como consecuencia de la ignorancia.

 Recientemente recibí un libro titulado: "Ministerio de Persona a Persona: El cuidado del Alma en el Cuerpo de Cristo". Este libro es, en parte, una acusación acerca de la manera, que no es bíblica, en que la iglesia evangélica está haciendo la consejería. El libro también es un vocero para que uno regrese a "los senderos antiguos", es decir, el regresar a seguir las instrucciones de Dios acerca de ministrar a los creyentes. Este libro no es una crítica a los problemas inherentes que existen en la profesión de la psicoterapia, sino es más, es una crítica de estos métodos que se les llaman bíblicos y no son más que métodos que el mundo utiliza. Muchas personas que no están de acuerdo con nuestra crítica de la consejería cristiana como es practicada en nuestro tiempo presente podrían hacer la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que ustedes realmente están diciendo, que hasta la consejería bíblica no es apropiada? Y nosotros podríamos contestar: Sí, en la mayoría de los casos la consejería bíblica no es apropiada. El libro que estamos mencionando nos da suficientes ejemplos para que el creyente que realmente ama al Señor y a Su Palabra pueda ejercitar mucha cautela acerca de recomendar a alguien que vaya a ver un consejero bíblico, aún si el individuo está en contra de la psicología. Por otra parte, este libro es como "el toque de una trompeta", advirtiendo y exhortando a creyentes recordándoles que Dios ha proveído todo lo necesario para lidiar con los problemas de la vida "a través de la Palabra de Dios, el trabajo del Espíritu Santo... y la fraternidad con los santos".

 El hecho que este libro "Ministerio de Persona a Persona" inquiete y hasta moleste a ciertas personas no es que sea el contenido del libro necesariamente, el cual es muy simple y obviamente bíblico, sino que métodos de consejería que no son bíblicos se han infiltrado y han dominado la iglesia, que cualquiera otra manera de pensar que rete a tales métodos son tachados como métodos extremos. Podemos enumerar los problemas de "consejería" que para aquellos que quieran ser ministros de la manera que Dios manda, deberían prestar atención. A medida que enumeramos algunos de los errores que la iglesia presente manifiesta en su afán de adoptar ciertas prácticas modernas, tratemos de verificar si estas prácticas o enseñanzas se encuentran en el Nuevo Testamento. En otras palabras, si nos referimos al antiguo himno que dice: ¿Era esto suficiente para Pablo y para Silas?

 Muchos consejeros "bíblicos" imitan la manera en que los consejeros profesionales, del mundo secular, aconsejan. Estos consejeros "bíblicos" también tienen una oficina de consejería, un calendario para escribir las citas, entrevistan a personas a cierta hora, a veces una vez por semana o más a menudo y esas entrevistas a veces continúan por meses o por años. Ellos cobran sus estipendios o aceptan donaciones para su iglesia (la cual paga su salario). Estas personas no ven ningún problema mientras que el llamado consejero esté "usando la Palabra de Dios". Tampoco prestan mucha atención a los métodos que ellos utilizan y que están contradiciendo lo que la Biblia enseña. No estoy muy seguro lo que quiere decir el "usar la Palabra de Dios", ya que los conceptos y métodos "bíblicos" varían de consejero a consejero. Por ejemplo, la mayoría de consejeros bíblicos integran conceptos psicológicos del mundo secular y a veces también incorporan conceptos humanistas que han sido espiritualizados para que suenen como si fueran coherentes con la Biblia.

 Enseñanzas de Freud y de Jung son continuamente usadas, sin mencionar términos específicos, por aquellos llamados consejeros "bíblicos" y que afirman ser fieles a la 'Sola Scriptura'. Uno de los métodos más comunes que estos individuos usan, es en identificar las decisiones pecaminosas de un individuo, explorando su vida pasada y buscando razones, ya sea en los padres de este individuo o en el ambiente en que él se crió, para justificar o explicar el comportamiento pecaminoso del individuo. Algunos se especializan en la expulsión de demonios y muchos de ellos que practican el cauterizar ciertos recuerdos, ciertas memorias, afirman adherirse a las Escrituras en vez de la psicología. Sin embargo, como lo dice el libro que estamos citando, "Cada consejero usa la Biblia de acuerdo a cierta combinación de experiencia personal, teorías seculares, doctrinas bíblicas y sentido común. Mientras otros han tratado de controlar el campo de consejería a través de certificados, diplomas y papeles obtenidos a través de ciertas organizaciones. No existe un sólo método o práctica de consejería dentro de la presente comunidad evangélica que pueda llamarse bíblica, como Dios lo requiere. También podemos notar que a pesar de todas las diferencias que existen entre los consejeros bíblicos, incluyendo aquellos que afirman adherirse a la Palabra de Dios, todos tienen algo en común: todos ellos han tomado la posición de expertos en resolver los problemas de la vida y esta posición está afectando adversamente a los cristianos. Este método de resolver problemas está plagado en sí mismo de muchos problemas.

 En primer lugar, ni el Dios de la Biblia, ni Sus instrucciones en las Escrituras, ni el trabajo del Espíritu Santo en la vida del creyente, enfocan o hacen hincapié de nuestros problemas diarios, ya sean mentales, emocionales o de conducta. Cada creyente es una criatura en Cristo, y su objetivo en la vida es tener a Cristo para que Él la transforme. Este es el proceso de santificación, que lo aparta a uno de los caminos y de las tentaciones del mundo a una vida de sumisión al Señor, a una vida en la cual decisiones son tomadas que son agradables y aprobadas por Él, aquel con quien cada creyente va a pasar la eternidad. Es un proceso de crecimiento, que a veces incluye sufrimientos y pruebas que el Señor permite en nuestras vidas para ayudarnos a depender de Él y madurar nuestra relación con Él. Pero aún así, la mayor parte de la consejería bíblica está atrapada en la mentalidad que se puede llamar "resolvamos el problema de una vez" o sino "hay que deshacerse de los síntomas", al igual que otros conceptos parecidos que están en contra de lo que enseña la Biblia.

 El autor del libro "Ministerio de Persona a Persona" escribe:

 "Si la manera de conducir la consejería está enfocada en el problema de la persona, eso va a atraer la naturaleza carnal del consejero y de la persona quien está siendo aconsejada...El consejero aparenta ser un experto quien tiene todas las soluciones a mano y que está capacitado para resolver el problema de la persona que no tiene o que aparenta no poseer tales características... La atracción a la naturaleza carnal de la persona que está siendo aconsejada existe porque esta persona, por lo general, puede presentar su caso sin que se le contradiga, ni sin ser condenado o juzgado, al expresarse de esa manera el paciente está ganando cierta compasión, comprensión y apoyo. Mientras más se enfoca en el problema de la persona, la consejería va a ser más concentrada en la persona. El concentrarse en el problema de la persona resulta en demasiada atención a la naturaleza carnal de la persona. En la misma manera que los psicoterapeutas son considerados los expertos en el mundo secular, de la misma manera, sus colegas bíblicos que utilizan métodos similares en su consejería de creyentes, también son considerados como expertos en la iglesia evangélica. El consejero es a menudo considerado en una posición más elevada que el pastor y la consejería es también considerada más elevada que el predicar, el evangelizar y la enseñanza bíblica."

 El predicar, enseñar y el evangelizar son dones del Espíritu Santo. La consejería, sin embargo, no se encuentra entre estos dones. ¿Por qué la consejería no se encuentra entre los dones del Espíritu Santo especialmente sabiendo que personas de renombre y poseyendo títulos universitarios en la comunidad evangélica, son consideradas como las personas de más influencia, ya sea en el nivel nacional o en el nivel de una iglesia local? La respuesta es que la consejería no es un ministerio bíblico. Aquellos que funcionan como consejeros (ya sean bíblicos o no) están involucrados erróneamente en una actividad que es principalmente una función del Espíritu de Cristo. Él es nuestro Consejero. Muy a menudo los consejeros suplantan el Espíritu de Cristo cuando ellos tratan de influenciar la vida de un creyente en la forma que solamente Dios puede hacerlo. Ellos tratan de analizar el corazón de la persona quien está siendo aconsejada, tratando de encontrar motivaciones, conexiones, justificaciones del pecado y otras intimidades, para así poder remediar las condiciones que atormentan a la persona. Ellos están jugando al azar porque tal actividad solo puede resultar en especulaciones y aún más importante, desplaza la corrección y el ministerio de ayuda y consuelo del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios que "es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón." (Hebreos 4:12).

 Por lo tanto, si la consejería sicológica está fuera de lugar y la consejería bíblica es muy raramente o casi nunca, bíblica ¿con qué se quedan los creyentes? Pues se quedan con "¡los senderos antiguos!" Los senderos antiguos, en la manera que se está aplicando en éste artículo, son simplemente los caminos por los cuales Dios quiere que nosotros ministremos el uno al otro. La consejería bíblica tiene que ser una consejería que está cimentada en Cristo y lo que la Palabra de Dios nos da, es tan simple y tan verídico que para muchos puede que suene extraño, hasta increíble, ya que multitudes de creyentes han sido condicionados con la perversa influencia de la psicología en la iglesia evangélica. Y esto no es una exageración ya que esa es la reacción cuando uno expresa los peligros de la naturaleza hereje de la consejería psicológica.

 La Sociedad Americana de Cáncer y la Sociedad Americana del Corazón han gastado billones de dólares, a través de las últimas décadas para encontrar la cura para el cáncer y para las enfermedades del corazón respectivamente. Estas dos sociedades llegaron a un punto en el cual reconocieron que sería una mejor estrategia el promover un programa de prevención en vez de seguir empleando todo su tiempo, energía y dinero en la cura de las enfermedades mismas. Hoy en día, estas sociedades se han comprometido a recomendar cambios en el estilo de vida de la persona que va a ayudar a prevenir el cáncer y las enfermedades del corazón, especialmente a través de una dieta sana y ejercicio. Esto es un manera secular de llegar a "los senderos antiguos" y ha producido buenos resultados para aquellos que han seguido estas recomendaciones. Como Benjamín Franklin dijo una vez: "Una onza de prevención vale tanto como una libra de cura". Y aún así, muchos han dicho "no prestaremos atención." El tiempo, energía y la disciplina necesaria requerida para una vida sana, siguiendo una dieta saludable y ejercicio físico no es una prioridad en sus agendas, prefiriendo una solución rápida a la enfermedad cuando ésta se manifieste en sus cuerpos.

 "Los senderos antiguos" de Dios son principalmente preventivos. El énfasis es en el crecimiento y en la madurez del creyente. "El justo vivirá por la fe" (Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38). Por lo tanto, la fe en todo lo que Cristo ha hecho (para vencer el pecado, asegurar salvación, proveer una nueva vida y poder a través del proceso de santificación y el dar a creyentes la esperanza sólida de eternidad con Él) constituye el énfasis primordial del ministerio del Nuevo Testamento. La vida de un creyente en Cristo debe ser guiada por el Espíritu Santo, quien vive en cada creyente, quien lo habilita a hacer decisiones correctas, quien lo ayuda a ser fructífero, a entender y conocer mejor la Palabra y a la Palabra hecha carne, a amar a Jesús más y a hacer lo que a Él le agrada. Esta manera de obrar o de conducir su vida, no es un método o una técnica o un programa o cualquier otra cosa inventada por el hombre, sino es producida por una vida milagrosa supervisada por Dios. Es una vida de fe, sin la cual es imposible complacer a Dios (Hebreos 11:6). La consejería que solamente está concentrada en el problema de la persona es trágica al compararla con la consejería que Dios nos da.

 Mencionando otra vez pasajes del libro "Ministerio de Persona a Persona" podemos leer:

 "El ser maduros en la fe excede, sobrepasa, cualquier cambio en circunstancias o soluciones inmediatas a problemas temporales, aunque el cambio temporal sí acompaña al crecimiento espiritual. Lo que estamos mencionando aquí tiene consecuencias eternas, no solamente soluciones que hacen sentir bien a la gente por un corto tiempo."

 Aquellos que consideran estas recomendaciones como poco práctico para enfrentar los problemas de la vida, deben considerar lo siguiente: ¿qué problemas uno puede considerar que no incluyan "el deseo de la carne", la "lujuria", el pecado? Estas personas debería recordar lo que el Apóstol Pablo, quien, bajo la inspiración del Espíritu Santo escribió: "Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren...Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu". (Gálatas 5:16-17, 25).

 Estas son las instrucciones de Dios, Sus "antiguos senderos", que la iglesia ha seguido exitosamente por 2,000 años. Nada puede ser más práctico. Además, Sus palabras son para cada creyente, cada uno de los cuales Él ha equipado para ministrar a sus compañeros creyentes. Eso es el punto principal del libro "Ministerio de Persona a Persona" cuando leemos:

 "Mediante la gracia de Dios y por su habilitación, los creyentes en el Señor Jesucristo quienes están caminando diariamente con Él y madurando en la fe a través de las pruebas de la vida, ya están equipados para ministrar a otros creyentes quienes están sufriendo de la misma clase de problemas que generalmente son enfocados por consejeros entrenados. Estos creyentes están equipados para hacer esto por lo que Cristo ya ha hecho en ellos a través de la Palabra de Dios, el trabajo del Espíritu Santo, las pruebas de la vida, la camaradería y compañerismo de los santos y las oportunidades para servir".

 Pablo escribió lo siguiente para cada uno de nosotros quien desea seguir al Señor y ministrar en Su verdad: "Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo". (Gálatas 6:1-2).

 Este debe ser el grito de nuestros corazones en cada uno de nosotros: Señor, en lo que se refiere a "los senderos antiguos"- Tus senderos - ayuda a Tu cuerpo de creyentes a que "caminemos (en esos senderos) y no nos apartemos de ellos".

 LOS SENDEROS ANTIGUOS

 Título en inglés: "The Old Paths"