CONVERSACIONES CON NUESTROS HIJOS Parte 1 | thebereancall.org

TBC Staff

Este artículo trata sobre tener conversaciones bíblicas importantes con nuestros hijos. Yo soy padre de cinco hijos y abuelo de cinco nietos. Las conversaciones que deseo tener con ellos incluyen discernir si mis hijos y / o nietos entienden completamente el evangelio de Jesucristo, y descubrir si son capaces o no de articular lo que la Biblia enseña que deben creer para que sean salvos.

Además de saber lo que nuestros hijos / nietos necesitan creer para ser salvos, estos artículos están diseñados para ayudarlos a explicar por qué creen lo que creen.

Ciertamente, conocer el "qué" o la razón primordial, de su creencia, es lo primero y lo más importante. Lamentablemente, para algunos, incluso cuando su creencia es bíblicamente correcta, lo que sigue a continuación para muchos es un desastre espiritual. No pueden dar razones ("presentar defensa"—1 Pedro 3:15) en cuanto a por qué creen lo que creen.

Lo que hemos estado observando en las últimas dos generaciones es que los niños, a pesar de que han sido criados en hogares cristianos, se han vuelto bíblicamente indefensos, especialmente aquellos que van a la universidad y deben afrontar el ser interrogados por amigos ateos e intimidados por profesores anticristos. En consecuencia, la mayoría se aleja de la fe que una vez profesaron.

Lo que sigue son discusiones potenciales que pueden ser útiles para un abuelo nacido de nuevo y su nieto o un padre creyente y su hijo. Aunque el contenido de la conversación debe simplificarse durante la presentación de verdades esenciales de las Escrituras, el adulto involucrado necesita entender a fondo lo que un niño debe saber y hacer para ser salvo. Eso también puede ser un valioso ejercicio de actualización para algunos padres y abuelos. La Parte 2 ampliará las responsabilidades bíblicas de los padres y abuelos para enseñar a sus hijos.

La conversación que estoy sugiriendo siempre debe ser una interacción, de uno a uno, entre el adulto y el niño, siendo el objetivo que el adulto pueda escuchar directamente del niño o de la niña lo que él o ella personalmente cree. Esta condición, de uno a uno, se recomienda para evitar que el niño o niña se distraiga, ya sea de hermanos o amigos o de que un niño simplemente repita lo que otro dice. Una vez más, el objetivo es saber lo que cada niño cree.

Las respuestas dadas por el niño en esta conversación son respuestas probables. Con suerte, brindan oportunidades para ayudar al niño a aclarar lo que realmente cree. El objetivo inicial del interrogatorio es lograr que el niño articule lo que él o ella entiende acerca de ser cristiano.

Se recomienda que las conversaciones se lleven a cabo con frecuencia y, preferiblemente, no deben durar más de 5 minutos. (el tiempo, por supuesto, se puede ajustar de acuerdo con la capacidad del niño para mantener la concentración).

¡Se debe motivar la repetición! Trato de involucrar a mi nieto (mi enfoque personal en estos artículos) en una breve conversación, en particular cada vez que nos reunimos. Comienza con un "dame cinco minutos”.

Mis propios nietos tienen edades desde los dos a catorce años. Trato de practicar con el niño de diez años y la niña de trece años cada dos semanas. Mis otros dos nietos viven bastante lejos, así que le doy la responsabilidad a mi hijo para que lleve a cabo el proceso de conversación con sus hijos. A veces puedo tener una conversación con cada nieto por teléfono.

Entendiendo que este es un trabajo en progreso, les digo que necesito su ayuda (¡lo cual es verdad!) para tratar de entender lo que los niños de su edad creen acerca de Jesús, y quiero comenzar con ellos. Les pido que respondan a mis preguntas lo mejor que puedan. Empiezo con "¿Eres cristiano?" Todos mis nietos responden "sí". Entonces les pregunto a los mayores: "¿Qué clase de cristiano eres?"

Explico brevemente que hay muchos tipos diferentes de cristianos, y no todos creen las mismas cosas. Animo al niño mayor a referirse a sí mismo como un "cristiano bíblico", lo que significa que su cristianismo se basa en lo que enseña la Biblia, en lugar de las ideas religiosas que la gente inventa.

Es poco probable que el niño responda negativamente con respecto a si es o no cristiano, ya que esta conversación está diseñada principalmente para los hijos de aquellos cuyos padres profesan ser cristianos. Sin embargo, la respuesta "no" podría surgir y eso se discutirá en la Parte 2 de estas series.  

Aceptando la respuesta de que el niño es "cristiano", le pregunto cómo se convirtió en cristiano. Las respuestas más comunes son "porque mi familia es cristiana", "Voy a una escuela cristiana", "mis amigos son cristianos", "Creo en Dios", "Voy a la iglesia", "Estoy en un grupo de jóvenes cristianos", etc.

Es realmente sorprendente cuántas de las respuestas se desvían de la enseñanza bíblica de cómo uno se debe convertir en cristiano. Aun así, no importa cuán erróneas sean sus respuestas, ya que pueden brindan grandes oportunidades para que la conversación pueda presentar lo que la Biblia enseña acerca de cómo uno se convierte en cristiano.

La oportunidad aquí en la conversación es explicarle al niño que convertirse en cristiano tiene que ver con lo que él o ella cree, y debe comenzar con lo que creen acerca de Jesús. Entonces, mi siguiente pregunta para el niño es precisamente esa: ¿qué cree él o ella acerca de Él?

El adulto puede necesitar ayudar al niño a articular sus creencias, para aclarar lo que el niño realmente cree. Eso, sin embargo, tiene que hacerse sin poner palabras en la boca del niño. Las respuestas pueden variar, pero deben contener tres verdades bíblicas acerca de Jesús: 1) Jesús es Dios. 2) Jesús se hizo hombre para pagar el castigo eterno por los pecados de la humanidad. 3) Jesús, que no tiene pecado, es el único que puede pagar el castigo por los pecados de una persona, y eso es lo que hizo a través de Su muerte, sepultura y resurrección.

Si las respuestas del niño no son fieles a la Palabra de Dios o si no tiene respuestas, el adulto puede presentarle lo que necesita creer acerca de Jesús, de acuerdo con las Escrituras. Las respuestas enseñadas deben ser simples y, como se dijo anteriormente, deben contener las tres verdades bíblicas acerca de Jesús. Esa conversación debe conducir a una discusión sobre si el niño reconoce o no su propia condición de pecador.

Se le debe preguntar al niño si él o ella entiende lo que es el pecado y lo que significa pecar. Pídale que le dé un ejemplo de un pecado que ha cometido. Si no está seguro, una buena pregunta para hacerle es si alguna vez ha desobedecido a su madre o padre. El adulto necesita ayudar al niño a entender su condición ante Dios, que él es un pecador  y que sólo Jesús puede salvarlo del castigo por sus pecados.

La siguiente pregunta para el niño es: "¿Sabes cuál es el castigo por el pecado?" Explique, entonces, que la Biblia dice que el pecado separa al pecador de Dios para siempre. Infórmele al niño que Dios es un Dios santo, y que el Cielo es un lugar santo donde el pecado no puede entrar. Dios no puede permitir que nadie que haya pecado esté con Él en el Cielo.

Ya que cada hombre, mujer y niño ha pecado, explique que todos están excluidos de entrar al Cielo y estar con Dios. Esa separación eterna de Dios se llama Infierno, un lugar de total oscuridad y soledad. Ese es el castigo por el pecado. De hecho, toda la humanidad estaría así, sin esperanza de estar alguna vez con Dios, si Dios mismo no hubiera proporcionado una solución. La siguiente pregunta debería ser: "¿Conoces la solución que Dios ha provisto?"

Algunos niños pueden saberlo, mientras que otros no están seguros. Esta es otra ocasión donde la conversación brinda la oportunidad de enseñar sobre el carácter de Dios, especialmente relacionado con Su justicia y amor.

Explique que Dios no sólo es santo, Él es justo, lo que significa que entrar al Cielo sólo puede tener lugar cuando el castigo por el pecado ya haya sido pagado. Eso se conoce como justicia. 

Cuando una persona viola la ley, la justicia requiere que tiene que pagar la pena o castigo que la ley requiere. Cuando una persona peca contra Dios, la justicia perfecta de Dios requiere que se haga el pago por su pecado. Dado que el castigo por el pecado es la separación de Dios para siempre, ningún ser humano puede cumplir lo que la ley de Dios requiere para que pueda reconciliarse con Dios.

Dios, sin embargo, también es un Dios amoroso, lo que significa que no quiere que aquellos a quienes Él creó se separen de Él para siempre. En vista de que Dios es perfecto en justicia y amor, pregúntele al niño cuál cree que fue la solución que Dios proveyó para salvar a la humanidad.

Si el niño todavía no está seguro de la solución de Dios, eso presenta una gran oportunidad para mencionar el versículo de Juan 3:16 con él o ella: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.   

Esto lleva la conversación a algunas grandes cosas acerca de Dios, junto con algunas preguntas críticas. En primer lugar, vemos que Dios es un Dios amoroso que ama a aquellos a quienes Él creó. Refiérase a Juan 3:16, "¿Quién es el Hijo de Dios que Él envió? y ¿qué hizo?"

Aquí es donde las respuestas del niño generalmente se hacen claras durante la conversación, especialmente si ha estado comprendiendo lo que su padre o abuelo le ha estado informando sobre lo que enseña la Biblia.

Uno espera que el niño responda que "El Hijo de Dios es Jesús" y que "Jesús murió en la cruz para pagar el castigo por los pecados de la humanidad".

Recuerde, esta es una conversación con su hijo o nieto. No debe ser percibido por el niño como una prueba de aprobación o reprobación. Las preguntas son con el propósito de ver a través de los ojos del niño lo que él o ella entiende y poder averiguar la información que el niño necesita saber.

La siguiente pregunta podría ser: "¿Qué debes hacer para recibir lo que Jesús hizo por ti?" La respuesta del niño debe ser que simplemente creer que Jesús hizo lo que la Biblia dice que hizo: pagó el castigo por el pecado para todos los que ponen su fe en Él.

Este punto debe quedar absolutamente claro para el niño. No hay nada que pueda ser agregado por el niño a lo que Jesús logró en la cruz en pago por los pecados del niño. ¡La salvación es recibida solo por fe!

A veces olvidamos que los términos que usamos necesitan ser explicados al niño. "Salvación" y "ser salvo" son buenos ejemplos. Durante el curso de la conversación debe haber cierta explicación de lo que significan algunas de las palabras que usamos. "Ser salvo", por ejemplo, puede ser claro cómo alguien que simplemente está siendo perdonado y salvado del castigo por sus pecados.

La conversación debe incluir no solo de qué se salva un niño creyente, sino también para qué se salva un niño. Eso se puede discutir preguntándole si entienden lo que sucedió después de que creyeron que Jesús los salvó.

Como mencioné al principio, esta conversación con nuestros hijos debe tener lugar con la mayor frecuencia posible. Las sesiones deben ser breves, sin que se intente abarcar todos los puntos de cada sesión.  ¡Tiene que haber repetición, y debe ser agradable, incluso divertido!

Estas conversaciones con nuestros hijos y nietos no son solo para asegurarnos de que entiendan el Evangelio, sino también para darse cuenta de que es un procedimiento de construcción de relaciones con el niño que tendrá un valor temporal y (mucho más importante) eterno. Además del énfasis en las cosas que el niño necesita entender, la forma en que el padre o abuelo implementa el programa, debe reflejar su amor por Jesús y agradecimiento por todo lo que ha hecho por nosotros. ¡El significado de esa impresión en un niño no puede ser inmoderado o exagerado!

En términos de que las conversaciones sean divertidas (tal vez "alegres", es una mejor elección de palabras), la pregunta relacionada con lo que sucede después de que Jesús salva al niño, eso es totalmente buenas noticias. El niño puede aprovechar a lo que sabía antes de la conversación, agregar cosas que tal vez no haya sabido (por ejemplo, la vida eterna con Jesús), y el adulto puede agregar cosas al niño que la Biblia dice que va a ocurrir, una vez que un niño es salvo.

Por ejemplo, una vez que la salvación ha tenido lugar, los pecados del niño son completamente perdonados. Él recibe el regalo gratuito de la vida eterna. El niño nace de nuevo y se sella con el Espíritu Santo, como garantía de vida eterna. El Espíritu Santo mora en el niño, permitiéndole vivir la vida cristiana de acuerdo con las instrucciones de Dios.

¡Todo lo anterior constituye el “qué” o la “razón primordial” que un niño debe saber acerca de ser salvo! Sin un entendimiento y aceptación del significado del Evangelio, el niño no puede ser salvo.

La mayoría de las veces, un niño solo ha escuchado que debe pedirle a Jesús que entre en su corazón. Eso es cierto, pero debe basarse en el conocimiento de quién es Jesús y lo que logró en la cruz. Aunque los padres o abuelos no pueden conocer el corazón de sus hijos con respecto a su aceptación del Evangelio, pueden discernir lo que el niño entiende o, malinterpreta, acerca de la doctrina de la salvación.

Este documento trata principalmente de asegurarse de que la comprensión del niño acerca de la doctrina de salvación sea fiel a las Escrituras. Una falsa comprensión del evangelio no puede salvar a nadie.

Tanto el "qué" como el "por qué", es decir, las razones primordiales, son necesarias para que un niño defienda y/o comparta sus creencias con los demás.

Estoy muy agradecido por los padres y abuelos que han hecho todo lo posible para criar a sus hijos y nietos en la "crianza y amonestación del Señor". Eso ha suministrado a multitudes de niños la razón o el "¿qué?" necesario para su salvación. Sin embargo, como mencioné, se ha desenvuelto una condición grave para muchos jóvenes cristianos que los ha hecho ser sacudidos en su fe.

Pocos jóvenes cristianos de hoy pueden explicar por qué creen lo que creen. No son capaces, como mencioné, de satisfacer lo que leemos en 1 Pedro 3:15: "santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. 

Por lo tanto, cuando se les pregunta acerca de sus creencias, sus respuestas son casi siempre personales y subjetivas, careciendo de razones que puedan refutar las objeciones de los demás o animen a aquellos a creer lo que creen. Ese es el tema de la Parte 2 de "Conversaciones con nuestros hijos".

TBC