Capítulo 1 - ¿Por qué este libro? | thebereancall.org

__ ¿Puede usted contestar me algunas preguntas acerca del calvinismo?- Preguntó un joven sentado a la mesa conmigo y otros, mientras cenábamos en una ciudad donde daba una conferencia. [1]

__ ¿Por qué preguntas?

__Escuchamos que escribió un libro acerca del calvinismo.

__Sí, por cierto -contesté- un libro que no quise escribir. Hay buenos cristianos en ambos lados del tema. Lo menos que quiero hacer es crear más controversia- pero es un tema que debe ser enfrentado y tratado a fondo.

Al mirar alrededor de la mesa, me sorprendió ver el interés repentino en cada rostro. Todos escuchaban atentamente.

__No le di mucha importancia al calvinismo por años. De repente, o al menos así me parecía a mí, en los últimos años el calvinismo ha surgido como un tema popular en todo lugar. Quizá aún me entero, aunque me parece que esta doctrina peculiar se está promoviendo más amplia y agresivamente que en cualquier otro tiempo del pasado.

__Un tiempo atrás, nuestra iglesia trajo un pastor asistente nuevo, graduado de Master’s College del Seminary en California del sur.- explicó el joven: “Él introduce el calvinismo en casi todas sus secciones de estudio bíblico”.

__Déjeme que sugiera como él lo hace - le respondí. Él le pregunta a la clase, “¿Qué creen ustedes que sucede primero, fe o regeneración?” Todos dicen, ‘por supuesto que fe, cree en el Señor Jesucristo y serás salvo’. Entonces él los reta diciendo, ‘Pero el hombre está muerto en delitos y pecados. ¿Cómo puede un hombre muerto creer?

Yo ya tenía la atención total de este joven.

__ ¡Exactamente así es qué sucede! ¿Cómo lo supo?

__Entonces el pastor explica - yo le dije - que Dios tiene que dar vida soberanamente a aquellos que están espiritualmente muertos, antes de que puedan creer o aun entender el evangelio, la regeneración debe preceder la fe.

__ ¡Sí, tiene razón! ¡Pero me parece muy extraño... es como si tuviera que ser salvo, antes de ser salvo!

__El calvinista no lo diría en esas precisas palabras - respondí- pero es aún más extraño que eso. Sin entender o creer cualquier cosa acerca de Dios, Cristo o la Biblia - porque el que está totalmente perdido, no puede creer hasta ser regenerado - los ‘elegidos’ son vivificados por un acto soberano de Dios, sin ninguna pretensión o participación de parte de ellos, y sin aun saber lo que les está sucediendo en ese momento.

__Es exactamente lo que él ha estado enseñando,- añadió otro miembro de la misma iglesia. -No tiene sentido. Nunca he leído algo así en la Biblia.

__ ¿Es usted el único que ha expresado preocupación?- Pregunté: ¿Aquellos que pensaban que la fe sucede primero, aceptaron este nuevo concepto inmediatamente?

__La mayoría sí. Pero esto ha causado alguna confusión. Y algunos se han ido de la iglesia.

__ ¿Nadie lo reta con el obvio hecho de que la muerte espiritual no se puede comparar con la muerte física? -le pregunté- ¿Qué sucede con las personas muertas físicamente, no solo son incapaces de creer, pero tampoco pueden pecar o hacer cualquier otra cosa?

__Creo que ninguno de nosotros hemos pensado en eso.

__ ¿Qué dice el pastor titular?

__Parece no saber cómo manejar la confusión que se ha creado. Nunca hemos escuchado algo así desde el púlpito, pero ahora también escuchamos reseñas del calvinismo filtrándose en sus sermones.

La conversación siguió así por algún tiempo. Cada aspecto nuevo del calvinismo que expliqué fue recibido con exclamaciones como: “¡Sí, eso es exactamente lo que estamos escuchando!” Otros invitados de diferentes partes del país, empezaron a relatar sus propias experiencias. Uno de ellos recientemente dejó su Iglesia, la cual se dividió, debido al tema de calvinismo. Los diáconos habían votado para que cada miembro firmara una declaración de fe calvinista. Otro más llegó de una Iglesia donde el pastor y los ancianos tomaron medidas fuertes en contra de un tema que consideraban divisorio, y desasociaron a un maestro de la escuela dominical por influenciar a sus estudiantes de secundaria con el calvinismo, a pesar de ser advertido acerca del tema.

Otra pareja visitó recientemente una Iglesia altamente recomendada en una gran ciudad cerca de su hogar, pastoreada por un reconocido autor calvinista.

__Realmente no sabemos mucho acerca del calvinismo - confesaron mis compañeros - Pero esto parecía extraño. Por un lado nos daba la impresión de que ellos se sentían seguros de ser elegidos. Pero también parecía que tenían inseguridad, como si su desempeño cristiano fuese una evidencia mayor de su salvación.

Cuando nos pusimos de pie para salir, una joven que estuvo sentada en silencio durante toda la conversación pidió un momento en privado. Nos volvimos a sentar y me relató una historia muy dolorosa. Ella era la esposa de un pastor. Sus vidas y ministerios habían sido felices y fructíferos hasta que su esposo y dos amigos, también pastores, se interesaron en una nueva “verdad”. Los tres eran muy intelectuales. Como resultado de leer autores calvinistas de la actualidad, fueron atraídos a Juan Calvino, Jonathan Edwards, Juan Knox y a otros.

Su estudio, que los llevó hasta los tiempos de Agustín, eventualmente se convirtió en una obsesión. Posteriormente cada uno de ellos predicó esta nueva “luz” desde sus púlpitos. Después de ser advertidos en múltiples ocasiones a desistir, fueron quitados como pastores. Eventualmente, su esposo empezó a preocuparse, si el realmente era uno de los elegidos. Estas constantes preguntas se convirtieron en enormes dudas en cuanto a su salvación. El calvinismo que al principio le pareció tan satisfactorio, empezó a plagarlo de inseguridad. ¿Era él uno de los elegidos?

__ ¿A usted nunca le interesó? - Le pregunté.

Ella meneo su cabeza.

__No soy una intelectual, quizá por eso nunca me llamó la atención. Pero ¿no es Dios supuestamente un Dios de amor? En mi mente simple no tenía sentido que el Dios de la Biblia no amara a todos lo suficientemente como para tenerlos con Él en el cielo y que Cristo no murió por todos, a pesar de que la Biblia así parece afirmarlo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas. Y para terminar dijo:

__Yo seguí insistiendo a mi esposo que el Dios en el cual estaba creyendo, un Dios que predestina a la gente al Lago de Fuego, aun sin haber nacido, éste no era el Dios que yo conocía y amaba.

-- Encuentros difíciles como estos se volvieron más frecuentes y pronto exigió de mí una introspectiva más profunda, a un sistema obviamente aceptado por una parte de la Iglesia, más grande de lo que yo creía. Esto parecía tan ajeno a todo lo que yo creía acerca de Dios, de quien su soberanía no minimiza su misericordia y su amor. Para tener paz en mi propia mente, me vi obligado a una larga investigación que produjo este libro.

Un tema de gran importancia

El calvinismo nunca me pareció bíblico por una serie de razones que vendrán en su debido orden. A través de los años, mis considerables objeciones se discutían en privado, en detalle, con varios amigos que son calvinistas acérrimos. Felizmente, a pesar de nuestras serias diferencias y nuestra inhabilidad de resolverlas, nunca hubo falta de buena voluntad. Permanecemos en una amistad cercana hasta el día de hoy y simplemente evitamos el tema.

Es cierto que “A través de la historia muchos de los grandes evangelistas, misioneros y teólogos de alto nivel sostenían las… doctrinas de gracia conocidas como calvinismo”[2] R.C Sproul declara que “Los titanes del conocimiento cristiano clásico” son calvinistas.[3] También se dice que en la actualidad, aunque muchos no lo publican abiertamente, la mayoría de líderes evangélicos en Estados Unidos de América sostienen alguna forma de esta doctrina. Pronto descubrí que había muchos libros más de los que imaginé promoviendo el calvinismo. Su número e influencia están creciendo rápidamente.

Como la Biblia de estudio de John MacArthur, la nueva Biblia de estudio de Ginebra promueve agresivamente el calvinismo en sus explicaciones marginales en pasajes claves. Pretende presentar  la "Verdad Reformada". Esa frase audaz se equipara a la reforma con el calvinismo — una propuesta prácticamente aceptada universalmente entre los evangélicos de hoy. La cuestión de si esto es cierto, es lo que trataremos en las siguientes páginas y esto, seguramente es un tema de gran importancia.

La importancia de nuestra preocupación es debida a que sus partidarios incluso afirman que "…el calvinismo es cristianismo bíblico en su expresión más clara y más pura".[4]  D. James Kennedy ha dicho, "Yo soy un presbiteriano porque creo que el Presbiterianismo es la forma más pura del calvinismo"[5]. Escribe John Piper, "…la doctrina de la gracia (depravación total, elección incondicional, expiación limitada, gracia irresistible, perseverancia de los santos) es el tejido completo del evangelio bíblico apreciado por tantos santos durante siglos".[6]

¿Significa, entonces, que aquellos que no predican el calvinismo no predican el Evangelio? Y ¿Cómo podrían los evangélicos salvarse, si rechazan los cinco puntos del calvinismo que Piper afirma que son "…el tejido completo del evangelio bíblico?” C. H. Spurgeon, que a veces contradijo el calvinismo, declaró: “…las grandes verdades, que se llaman calvinismo... son, creo, las doctrinas esenciales del evangelio que es en Cristo Jesús. Ahora no pido que creas todo esto [calvinismo]. Es posible que usted no pueda. Pero creo que lo hará antes de entrar en el cielo. Estoy convencido de que tal como Dios puede lavar vuestros corazones, también lavará vuestras mentes antes de entrar al cielo.[7]

Es impresionante el tener una declaración tan fuerte, viniendo de Charles Haddon Spurgeon. John H. Gerstner escribe: "Creemos como el gran predicador bautista, Charles Haddon Spurgeon, cuando dice que el calvinismo es solo otro nombre para el cristianismo”.[8] Una vez más, si el calvinismo es el verdadero cristianismo, entonces ¿quiere decir, aquellos que no son calvinistas no son cristianos? Seguramente, la mayoría de calvinistas no lo dirían, ¿pero no está implicando esto? Por supuesto que hubo muchos líderes cristianos de igual nivel en la historia de la iglesia, como D. L. Moody, que eran de la opinión contraria. Norman F. Douty enumera más de setenta líderes cristianos que, en todo o en parte, se opusieron al calvinismo (especialmente su doctrina de la expiación limitada) — entre ellos hombres como Richard Baxter, John Newton, John y Charles Wesley, John Bunyan, H. C. G. Moule y otros.[9] Un estudio de la historia temprana de la iglesia, revela que la doctrina calvinista era desconocida durante los primeros tres siglos de la iglesia. Acerca de su conocimiento de historia eclesiástica, el obispo Davenant, presente en Dort, declara:

Se puede afirmar que antes de la disputa entre Agustín y Pelagio, no había duda sobre la muerte de Cristo, si esta fue extendida a toda la humanidad  o limitada sólo a los elegidos. Para los padres... ni una palabra (que yo sepa) se produce entre ellos de la exclusión de cualquier persona por el decreto de Dios. Están de acuerdo de que es realmente beneficioso solo para aquellos que creen, sin embargo, en todas partes confiesan que Cristo murió en nombre de toda la humanidad... Agustín murió en AD 429, y hasta el momento, al menos, no hay la más mínima evidencia de que algún cristiano haya inventado una propiciación únicamente para los elegidos. Incluso después de él, la doctrina de una propiciación limitada fue lentamente propagada por mucho tiempo pero solo parcialmente recibida.[10]

Hoy solo aumenta la división sobre este tema, la mayoría de los calvinistas insisten en que Cristo murió solamente por los elegidos. Por otro lado, IFCA International, un grupo de iglesias evangélicas independientes cerca de 700 y 1.200 pastores (algunos de ellos calvinistas) afirman en su declaración de fe, "Creemos que el Señor Jesucristo murió en la Cruz para toda la humanidad... para llevar a cabo la redención de todos aquellos que confían en él..." [11]

Spurgeon, tantas veces citado por los calvinistas para apoyar su punto de vista, debatía entre sus creencias calvinistas y su corazón de evangelista al que deseaba la salvación para todos. A veces parecía rechazar la expiación limitada, aunque a menudo firmemente lo predicaba. A veces parecía contradecirse casi en la misma frase que expresaba:

Hay algunos que les parece necesario para su sistema de teología el limitar el mérito de la sangre de Jesús: si mi sistema teológico necesitara de tal limitación, lo lanzaría a los vientos. No, no, me atrevo a permitir que este pensamiento encuentre alojamiento en mi mente, esto que parece tan similar a la blasfemia. En la obra terminada de Cristo veo un océano de mérito; mi plomada no descubre fondo, mi ojo no discierne costa. Debe haber suficiente eficacia en la sangre de Cristo, así lo tenía la voluntad de Dios para haber salvado no sólo a todos en este mundo, pero a todos en 10 mil mundos... al tener a una persona divina como ofrenda, no sería coherentemente concebir un valor limitado; atado y medido son términos inaplicables al sacrificio divino. La intención del propósito divino fija la aplicación de la oferta infinita, pero no la cambia en una obra finita.”[12]

Mérito y valor deben aplicarse a los efectos de la Cruz. Si la Cruz está destinada a un número limitado (los elegidos), su mérito y valor necesitan ser limitados. "Si Dios así lo hubiera querido", esta es la cláusula clave que Spurgeon a veces negó claramente. Por otro lado, es evidente en muchos de sus sermones que Spurgeon creía que la salvación estaba disponible a toda la humanidad. La contradicción es evidente, un hecho de que los calvinistas son reacios en admitir. Por lo tanto he sido acusado de falsificar y aun citar erróneamente a C. H. Spurgeon. Hay suficientes declaraciones más hechas por Spurgeon (véase el índice), éstas serán presentadas en este documento para permitir a los lectores llegar a sus propias conclusiones.

Promoción agresiva

Los calvinistas están cada vez insistiendo más en que sus dogmas peculiares representan la fe de "…los reformadores que lideraron la reforma" y deben ser aceptados por todos los cristianos evangélicos como el verdadero cristianismo y como la expresión bíblica del Evangelio. Con respecto a esto...

  • Hay muchos que mantienen que todos los cristianos estarían de acuerdo.
  • Hay muchos afirmando que la mayoría de los evangélicos están de acuerdo debido a malentendidos, pero en realidad no, esto será aclarado en las páginas siguientes.
  • Hay muchos otros que tienen presente a la iglesia, a Israel y al retorno de Cristo. Para aquellos que creen en el rapto inminente de la iglesia, tendrían excepciones fuertes. Estas últimas opiniones no tienen nada que ver con el Evangelio y por lo tanto, no se trataran aquí.

En el año 2000, la Alianza de Reforma Cristiana se reunió en Londres en oposición a la influencia de la Bendición de Toronto en Inglaterra y envió este mensaje a los evangélicos en todo el mundo:

"Por lo tanto, exhortamos a aquellos que lleven la etiqueta 'evangélico' que afirmen una vez más su fe según el testimonio de las escrituras y en continuidad con el testimonio histórico de la iglesia".[13]

Por "testimonio histórico de la iglesia," se refieren a: las doctrinas peculiares que provienen de  Agustín, interpretadas y ampliadas por Juan Calvino y que una vez fueron impuestas obligadamente por la Iglesia del estado, sobre todo en Inglaterra, Escocia y aquellas partes de Europa donde los calvinistas tenían control. En los capítulos 5 y 6, se proporciona documentación histórica

Los calvinistas de hoy hablan más seria y audazmente sobre la “necesidad de una nueva reforma”, (por lo que) se sobreentiende el renacimiento del calvinismo como la opinión dominante y única de la cristiandad. Consideremos algunas de las resoluciones que componen “La declaración de Londres 2000”: Alianza de reforma cristiana — una visión para la unidad bíblica en la iglesia moderna- 'El problema evangélico':

Bajo “el interrogante de la verdad”

Por lo tanto, exhortamos a los evangélicos para volver a la visión bíblica sostenida una vez... que el demandar una doctrina particular [calvinismo] como verdadero, no es arrogancia espiritual, sino un deber bíblico.

Bajo “Una visión para la reforma”

Por lo tanto, exhortamos a los evangélicos a que afirmen una visión para la reforma que está de acuerdo con el testimonio de las escrituras y en continuidad con el testimonio histórico de la iglesia [calvinista]. Esta visión es de una iglesia católica y reformada. Por "católico" no nos referimos a "Católico Romano". [Véase el capítulo 4, "Calvinismo y su sorprendente conexión católica".] Por reformada, queremos decir, que confesamos las doctrinas sobre la autoridad de las escrituras y salvación por gracia solamente, que nuestros padres reformadores [calvinistas] ratificaron en el momento de la reforma.

Bajo “Las cuatro afirmaciones”

Bajo el punto 1: Asimismo afirmamos que somos agustinos en nuestra doctrina del hombre y en la doctrina de la salvación. Esto es porque creemos que Agustín y sus sucesores, incluyendo los reformadores [calvinistas], reflejan fielmente la enseñanza de la Biblia con respecto a la total incapacidad espiritual desde la caída del hombre para responder a Dios, La elección incondicional de Dios de salvar un pueblo, el diseño de la obra redentora del Hijo encarnado como destino seguro y sin duda para asegurar la salvación de esa gente [los elegidos únicamente], la gracia monergística del Espíritu Santo en la regeneración [sin comprensión ni fe por parte del hombre] y la perseverancia de los elegidos. En consecuencia, también rechazamos todas las formas de sinergismo o semipelagianismo en que el hombre se atribuye un papel cooperativo en su regeneración [incluso al creer], ej. Arminianismo. Rechazamos igualmente cualquier ablandamiento de la soteriología agustina, por ejemplo, amyraldinianismo (calvinismo de cuatro puntos) y cualquier endurecimiento de la misma, por ejemplo el híper calvinismo...La noción de una iglesia, católica y reformada [calvinista] — una corriente principal y majestuosa de la ortodoxia cristiana histórica [agustinianismo / calvinismo] — es parte integral de nuestra comprensión. Esta noción la afirmamos como verdadera y fundamental para cualquier perspectiva evangélica digna de ese nombre.

Bajo el punto 2: Los católicos reformados afirman la importancia de la iglesia y su historia en cualquier visión auténtica de la obra redentora de Dios en el espacio y en el tiempo. El evangélico de hoy está inyectado con una amnesia mortal respecto a la historia eclesiástica [calvinista]... Rechazamos específicamente el espectáculo subjetivo y a menudo desordenado de oración al estilo carismático, con sus prácticas correspondientes, tales como el presunto hablar en lenguas, profecías, "descansando en el espíritu", etc.

Bajo el punto 4: Lamentamos la influencia entre los evangélicos de un dispensacionalismo piadoso en que el mundo se considera irremediablemente malo (y por lo tanto no vale la pena el esfuerzo de influenciarlo), y que la única esperanza es el inminente arrebatamiento de los Santos.

Un reto a permanecer en silencio

Con el reciente aumento del Calvinismo, un número de líderes calvinistas han comenzado a adoptar una postura mucho más agresiva en su promoción pública. Ambos lados, de hecho, se encuentran convirtiéndolo cada vez más en una cuestión de compañerismo cristiano, resultando en la división de muchas iglesias que de lo contrario estarían bien.

En algunas iglesias, los miembros tienen prohibido promover el calvinismo, incluso en privado. En otras, solo los calvinistas son aceptados como miembros. Por supuesto, este último ha sido cierto de pastores y candidatos misioneros por siglos en casi todas las iglesias presbiterianas e incluso en algunas iglesias bautistas — pero ahora esa posición parece estar creciendo.

Casi a diario, he encontrado que este tema está ganando un mayor interés e importancia de lo que yo había imaginado. Me pareció evidente la gran necesidad de más investigación y escritos para tratar con este problema tan importante.

Como se supo que iba a escribir un libro, un número de pastores me advirtió para que me abstuviera de traer públicamente este tema. Algunos afirmaron que, por mi ignorancia de las verdaderas enseñanzas, ya había representado mal la "Doctrina reformada". Una respuesta típica de mis amigos calvinistas a quienes envié un manuscrito temprano para comentarlo decía así: "Las caricaturas que presentas y los personajes que construyes me demuestran que no tienes en absoluto comprensión alguna de la posición reformada, y hasta que la tengas, te aconsejo que te abstengas de imprimirlo".[14]

Cartas comenzaron a llegar a nuestro ministerio, The Berean Call/El Llamado Bereano de todo el mundo, muchos de los pastores, insistiendo en que yo no estaba calificado para tratar el calvinismo, e instando a sellar mis labios y soltar mi pluma con respecto a este tema. Se sugirió que perdería muchos amigos y me distanciaría de líderes evangélicos prominentes, la mayoría de quienes decían ser calvinistas. Por otra parte, ¿quién publicaría este libro, puesto que las editoriales más importantes habían ya publicado muchos libros apoyando el tema contrario?

Lo que más me conmovió fue la preocupación de amigos íntimos, acerca de que un libro escrito por mí sobre este tema podía causar división — era lo último que yo quería. "Podemos verlo ahora," varios amigos me dijeron: "Aquí viene Dave Hunt; ¡Esta vez va a atacar a los calvinistas!" Esa preocupación fue una gran carga para mí.

Uno debe estar dispuesto a aceptar el consejo sabio. Pero el consejo a permanecer en silencio, aunque dada por tantos con una preocupación genuina, parecía, después de mucha oración y conciencia de mi parte, ser imprudente. Spurgeon llamó al debate sobre la soberanía de Dios y la libre voluntad del hombre "…una controversia que...creo que ha sido muy saludable y que nos ha hecho mucho bien... "[15] Mi deseo es que este libro sea solo para la gloria eterna de Dios y la bendición de su pueblo.

 

[1] Narration represents a composite of several of the author’s recent actual experiences.

[2] Duane Edward Spencer, tulip: the five points of Calvinism in the light of Scripture (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979), 6.

[3] R. C. Sproul, Chosen by God (Carol Stream, IL: Tyndale House, 1986), 15.

[4] Leonard J. Coppes, Are Five points enough? the ten points of Calvinism (Denver, CO: self-published, 1980), xi.

[5] D. James Kennedy, Why i Am a Presbyterian (Ft. Lauderdale, FL: Coral Ridge Ministries, n. d.), 1.

[6] John Piper, tulip: the pursuit of God’s Glory in Salvation (Minneapolis, MN: Bethlehem Baptist Church, 2000), back cover.

[7] Spurgeon’s Sermons, Vols 1 and 2, “The Peculiar Sleep of the Beloved” (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1999), 48

[8] John H. Gerstner, Wrongly Dividing the Word of truth: A Critique of Dispensationalism (Brentwood, TN: Wolgemuth and Hyatt, Publishers, Inc., 1991), 107.

[9] Norman F. Douty, the Death of Christ (Irving, TX: Williams and Watrous Publishing Company, n. d.), 136–63.

[10] James Morrison, the Extent of the Atonement (London: Hamilton, Adams and Co., 1882), 114–17.

[11] IFCA International, What We Believe, I: (3) b (www.ifca.org).

[12] “Number One Thousand; Or, ‘Bread Enough and to Spare’” http://www.blueletterbible.org/Comm/charles_spurgeon/sermons/1000.html.

[13] “The London Declaration 2000: Alliance of Reformation Christians—a vision for biblical unity in the modern church, ‘The Evangelical Problem.’ ”

[14] Personal to Dave Hunt, dated October 19, 2000. On file.

[15] Charles Haddon Spurgeon, “God’s Will and Man’s Will,” No. 442 (Newington: Metropolitan Tabernacle, sermon delivered Sunday, March 30, 1862).

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