Capítulo 3 - Juan Calvino y sus Institutos | thebereancall.org

Dave Hunt

El CALVINISMO y las controversias que lo rodean ha enfrentado a los protestantes por más de cuatrocientos años.

Por supuesto, la controversia en la iglesia se remonta mucho antes de Juan Calvino, a hombres como Pelagio, Agustín y otros. Aurelius Augustinus nació el 13 de noviembre de 354, en Tagaste, una pequeña ciudad cerca de la frontera oriental de Argelia moderna. Su padre era un oficial romano y pagano; su madre, Mónica era cristiana. En 386, después de sus estudios en filosofía, derecho y los clásicos (inspirado grandemente por Platón), un año enseñando gramática, y una breve carrera como retórico, Agustín adoptó el cristianismo.  Entró en lo que era esencialmente la iglesia católica romana de su época y estableció un monasterio, que se trasladó a Hippo, Africa, al ser nombrado su obispo. A menudo se le llama el padre de las grandes doctrinas del catolicismo romano, Agustín, como veremos, influenció a filósofos posteriores y aún ejerce una fuerte influencia entre los evangélicos de hoy día, mayormente  a través del Calvinismo.

Aunque la iglesia católica aún no había asumido su poder y forma actual, los fundamentos estaban siendo puestos, y Agustín tuvo un papel destacado. Ya para el 27 de febrero de 380, el "Edicto del emperador Graciano, Valentiniano II y Teodosio I" declaró:

Ordenamos a aquellos que siguen esta doctrina que reciban el título de cristianos católicos, pero a los  otros los juzgamos a ser locos y delirantes y dignos de incurrir en la desgracia de enseñanza herética, y que tampoco sus asambleas reciban el nombre de iglesias. Deberán ser castigados no sólo por castigo divino, sino también por nuestras propias medidas, que hemos decidido según la inspiración divina.1

Nacido en Gran Bretaña al final del siglo IV, Pelagio saltó a la fama después de la caída de Roma en Agosto de 410. Esto lo obligó a huir hacia el norte de África. Allí él entró en conflicto abierto con Agustín por sus opiniones. Estas decían que había seres sin pecado antes de Cristo y que era posible a través del esfuerzo humano, ayudado por la gracia, que cualquier persona pueda vivir fuera del pecado. Afirmó que Adán era mortal cuando fue creado y que su pecado no trajo la muerte a la humanidad, sino que solo le afecto a él.

En consecuencia, los bebés nacen en el mismo estado que Adán antes del  pecado. Por otra parte, él creía posible que las buenas obras eran esenciales para la salvación. Especialmente para los ricos al dar sus bienes, y a los pobres para ayudar al efecto de transformación moral de la sociedad. El consideraba que la oración "Perdónanos nuestros pecados"  una oración que mostraba falsa humildad y era inadecuado para los cristianos, porque el pecado no es esencialmente responsable, sino es la misma falla del hombre.

El Medio-Pelagianismo se desarrolló unos años más tarde por un monje francés, Juan Cassianus, que modificó el Pelagianismo negando sus opiniones extremas sobre méritos humanos y aceptando la necesidad del poder del Espíritu Santo.  Pero mantuvo la creencia de que el hombre puede hacer bien, quien puede resistir la gracia de Dios, que él debe cooperar en la elección, que ejerce su voluntad para elegir entre el bien y el mal, y puede perder su salvación.  Aquellos que rechazan el Calvinismo, a menudo son acusados de promover el Medio-Pelagianismo, que es una clasificación amplia y a menudo falso.  Estas clasificaciones pueden ser engañosas — incluyendo el título de "Calvinista", debida a los muchos matices y variaciones del Calvinismo.

Aunque generalmente reconociendo que Agustín fue la fuente principal de lo que enseñó Calvino, los calvinistas no están de acuerdo entre ellos mismos sobre la composición exacta de esta doctrina. Ni Calvino mismo coincidiría totalmente con muchos de sus seguidores de hoy en  día. Se tratará en las siguientes páginas de citar a quienes representan la opinión actual entre la mayoría de los calvinistas.

 Sin embargo si ponemos de lado la creciente controversia, Juan Calvino es digno de estudio por el enorme impacto que ha tenido y sigue teniendo, en el mundo cristiano. El reformador escocés, Juan Knox, a quien se le atribuye la Fundación de la Iglesia Presbiteriana, pasó varios años en Ginebra y trajo el Calvinismo a Escocia y al movimiento presbiteriano.  Daniel Gerdes dijo: "las labores de Calvino eran tan altamente útiles para la iglesia de Cristo,  e la cual no se encuentra casi ningún departamento del mundo cristiano que no esté lleno de ellas.2  Se ha dicho que” ningún hombre en la historia de la iglesia ha sido más admirado y ridiculizado, amado y odiado, bendecido y maldecido."3  Vance afirma que "el impacto prodigioso de Calvino sobre el cristianismo aún no se logra entender". Sigue comentando:

...las instituciones y organizaciones como Calvin College, Calvin Seminary, la revista teológica de Calvino, el Congreso Internacional sobre Investigación Calvinista, la sociedad de traducción de Calvino, la Fundación Calvino y el H. Henry Centro de estudios de Calvino, que contiene más de 3.000 libros y 12.000 artículos sobre Juan Calvino. La mayoría de los escritos de Calvino todavía están disponibles hoy en día.  Esto en si es toda una hazaña teniendo en cuenta que él vivió hace más de 400 años. Hay más de 2.000  sermones de Calvino, mientras que las obras completas de Calvino ocupan cincuenta y nueve volúmenes en el Corpus Reformatorum. Los estudiantes de seminario y en las escuelas tanto Presbiterianas  y Reformadas tienen la opción para tomar un curso sobre Juan Calvino. Por otra parte, Calvino tiene la eminencia de figurar en cada libro diccionario, enciclopedia y la historia, ambos sagrados y seculares.4

¿Qué tanto Calvino hay en calvinismo?

Hoy día hay un intento por muchos calvinistas para desasociar a Calvino del Calvinismo, dado que sus orígenes son de  Agustín y la Biblia Vulgata Latina. Por otra parte, no fue hasta el gran Sínodo de Dort (Dordrecht), más de cincuenta años después de la muerte de Calvino, que los cinco puntos del Calvinismo fueron establecidos por primera vez en orden. Irónicamente, esta declaración se produjo sólo como una expresión de oposición a los cinco puntos del Arminianismo. Sin embargo, este sistema de pensamiento continúa siendo universalmente conocido como "Calvinismo". Loraine Boettner dice, "Fue Calvino quien planteo este sistema de pensamiento teológico con tanta claridad lógica y énfasis que desde entonces asume su nombre".5  La verdad es que el origen de esta teología, como veremos en el siguiente capítulo, fue Agustín.  Custance admite que "el primero después de San Pablo que toma nota de la depravación Total del hombre".6  Farrar coincide: "a él (Agustín]... [es] debido  la exagerada doctrina de la humanidad totalmente depravada... "7   A pesar de su largos y variados orígenes y el desarrollo del término "Calvinismo" se mantiene como la identificación utilizada. Como dice Engelsma, haciendo eco con la mayoría abrumadora de los calvinistas, "fue Calvino que desarrolló estas verdades, sistemática y completamente;  por lo tanto, llegaron a ser llamados por su nombre.8  B. B. Warfield declara: "Fue él quien dio al movimiento evangélico una teología".9  Timoteo George escribe que fue Calvino que "presentó más magistralmente que nadie antes de él y más claramente los elementos esenciales de la teología protestante."10 R. Tudor Jones llama los Institutos de Calvino "uno de los trabajos seminales de la teología cristiana... su pensamiento debía ser la fuerza que motivo los cambios revolucionarios en varios países europeos."11 Edwin H. Palmer expresa admiración por Calvino, quien parece crecer cada vez más fuerte entre sus seguidores:

El nombre de Calvinismo se ha utilizado a menudo, no porque Calvino fue el primer o único maestro, sino porque después del largo silencio de la edad media, fue el más elocuente y el expositor sistemático de estas verdades. Sin embargo para el inexperto, parece como si estas se originaron con Calvino.12

Por supuesto, que los calvinistas están convencidos de que la Biblia es la verdadera fuente de este sistema religioso. C. H. Spurgeon declaró: "Yo no creo que nada porque lo halla enseñado Calvino, sino porque he encontrado su enseñanza en la palabra de Dios.13... Podemos sostener y afirmar una y otra vez la verdad que Calvino predicó era la verdad que mucho antes escribió el apóstol Pablo en sus epístolas inspiradas, y que se revela más claramente en los discursos de nuestro bendito Señor mismo".14

Disentimos respetuosamente con este gran predicador. Ciertamente, Spurgeon tuvo que escoger cuál de las creencias de Calvino aceptar. De hecho, como veremos, especialmente en sus últimos años, Spurgeon a menudo declaro que estaba en conflicto directo con el Calvinismo. Su sermón favorito, el cual él mismo dijo que más almas habían venido a Cristo, más que con cualquier otro, fue criticado por muchos calvinistas como arminiano!

¿Cuánto catolicismo hay en el calvinismo?

En las páginas siguientes documentaremos que la gran admiración ofrecida a Calvino como un gran exegeta está gravemente equivocada. Mucho de aquello que enseñó estuvo ciertamente equivocado,  y muchos de sus seguidores evangélicos de hoy no saben la verdad o tal vez no quieren saberla. Hay muchos graves errores contenidos en las escrituras de Calvino — bautismo de infantes, regeneración bautismal, reprobación por la complacencia de Dios, aplicando la doctrina con la espada secular, etc...

Considerando algunas de estas doctrinas, los conocimientos de Calvino como un extraordinario experto exegeta de la palabra de Dios, es sospechoso. Gran parte de sus enseñanzas son reconocidas hoy por la iglesia católica. Dejemos que los evangélicos que elogian a Calvino como exponente completamente bíblico justifiquen el siguiente ejemplo de sus institutos:

Creo en la Santa Iglesia católica... donde fluye perpetua remisión de pecados, y restauración completa de la vida eterna.  15 pero como ahora nuestro propósito es el discurso de la iglesia visible, permítenos aprender de su único título de madre, lo útil, y aun mas,  cuán necesario es el conocimiento de ella, puesto que no hay ningún otro medio de entrar en la vida, a menos que ella nos conciba en el vientre y nos dé a luz, a menos que ella nos alimente de sus pechos y, en definitiva, mantenga bajo su cargo y su gobierno, hasta que, despojados de la carne mortal, seremos como los Ángeles... Por otra parte, más allá de los límites de la iglesia no hay perdón de pecados, no hay salvación, que se pueda esperar, como Isaías y Joel testifican (Isaías 37:32, Joel:2:32). Por lo tanto el abandono de la iglesia siempre es fatal.16

Por supuesto, que por  "Iglesia católica"  él no se refería a la iglesia católica romana, pero la verdadera Iglesia universal.  Sin embargo nada en las escrituras, llama la iglesia "Madre" o le acredita el concebirnos en su seno a la vida espiritual.  Tampoco se le atribuye a la iglesia como el medio para "entrar en la vida" o para el perdón de los pecados.  Calvino simplemente refleja las dogmas que absorbió como un devoto católico romano durante los primeros veinte y cuatro años de su vida y especialmente a través de los escritos de Agustín, el más grande de todos los católicos.

En cuanto a Isaías 37:32 y todo el libro de Joel, solo  algunos estudiantes de la Biblia harían una aplicación de este pasaje a la iglesia. Isaías se refiere a un remanente de Israel huyendo del Monte Sion durante el juicio venidero, mientras que Joel se refiere a un remanente reservado en Sion. Incluso si uno erróneamente compara a Israel con la iglesia, estos pasajes no apoyan las declaraciones de Calvino.  Por supuesto, al convertirse en un protestante, Calvino rechazó el papado como el representante de la iglesia verdadera. Declaró que "al rechazar la participación en tal maldad, no corremos ningún riesgo de ser cortados de la iglesia de Cristo."17

Sin embargo, al mismo tiempo que el condena el Romanismo como falso, el llevo al protestantismo gran parte de su estructura y opiniones falsas, tales como el bautismo de infantes, un clero con poderes especiales y la eficacia de los sacramentos hechos únicamente por esos clérigos. Veremos más sobre esto más adelante.
 

Su vida temprana y conversión

El hombre conocido hoy en todo el mundo como Juan Calvino, quien generalmente es reconocido como el fundador del sistema del protestantismo que lleva su nombre, nació el 10 de julio de 1509, en Noyon, Francia, como Jean Chauvin. La suya fue una familia católica romana devotamente religiosa de prominencia, en un pueblo eclesiástico dominado por el obispo local y asistido por sus sacerdotes. Como Secretario y asesor legal al obispo, el padre de Jean, Gerald, era un participante interno de un sistema político corrupto, basada en la religión.

Con un poco de nepotismo anticuado muy común, el joven Jean fue puesto en la nómina de la iglesia a la edad de doce años, permaneciendo en ella durante trece años — hasta un año después de su aparente conversión al protestantismo de Lutero. Desde sus primeros años, Jean fue el beneficiario de una alianza impía entre las autoridades civiles y religiosas, que mantenía a la persona común en un régimen de servidumbre — una sociedad dominada por la iglesia. Fue un patrón que el implementaría más tarde con una mayor eficiencia como "Protestante" en Ginebra, Suiza, incluyendo el dominio de la iglesia sobren asuntos civiles y de persecución, y  aun la ejecución de los acusados de herejía.

Al entrar en el Collège de La Marche en la Universidad de París, el amor de Jean del idioma latín se reflejó en su registro como Johannes Calvinus. Allí él pasó muchas horas en búsqueda agotadora de estudio compulsivo que produjo efectos negativos en su salud en sus últimos años y posiblemente acorto su vida. Era conocido por su piedad profundamente católica y las reprimendas contundentes de la moral de sus amigos.

Inesperadamente, en 1528, el padre de Jean, Gerald, fue excomulgado de la iglesia católica romana. Poco después, el hermano de Calvino, un sacerdote, también fue excomulgado por herejía. Como resultado, Gerald ordenó a Jean/Johannes, que estaba estudiando para el sacerdocio, irse a Orleans para el estudio de derecho.

Calvino explicó más tarde, “la intención de mi padre fue la teología desde mi infancia”. Pero [ya que] la ley demostró por todos lados la posibilidad de ser muy lucrativa para sus practicantes, de repente le hizo cambiar de parecer.18   Esta nueva búsqueda se convirtió en la pasión del joven y posiblemente puso algunos de los fundamentos para el legalismo tan penetrante en el sistema de teología que desarrollaría después.

Después de obtener una licenciatura en derecho en 1531 (más tarde se le concedería un doctorado en derecho), Jean — ahora Johannes (Juan), regresó a París, y se sumergió en un apasionante estudio de la literatura clásica y publicó su primera obra de la escritura, una ensayo en latín sobre De Clementia de Séneca.  El historiador Will Durant dice que Juan, todavía un devoto católico romano, "parecía dedicado al humanismo, cuando algunos sermones de Lutero lo alcanzaron y lo conmovió con su audacia".19  Discusiones secretas de una disensión atrevida pronto arrastraron a Calvino a un círculo de jóvenes intelectuales humanistas, que estaban instando a la reforma de la iglesia, siguiendo las mismas líneas de rebelión audaz de Lutero contra el Papa.

Para enero de 1534, aunque todavía no era un protestante pleno, Calvino se tornó bastante vocifero apoyando las ideas de Lutero, y se vio obligado a huir de París.   Encontrando refugio en la ciudad de Angoulême, comenzó a escribir su voluminoso clásico, Institutos de la Religión Cristiana y es bastante notable que habiendo acabado la primera y más pequeña edición al año siguiente, Boettner reconoce:

La primera edición [Latina] contenía un esquema breve de todos los elementos esenciales de su sistema teológico y, teniendo en cuenta la juventud del autor, era una maravilla de precocidad intelectual. Más tarde fue ampliada a cinco veces el tamaño del original y fue publicado en francés.  Pero esta no hizo ningún cambio radical de las doctrinas establecidas en la primera  edition.20

Los calvinistas de hoy evitan el hecho incómodo de que en todos sus escritos voluminosos, Calvino nunca habla de nacer de nuevo mediante la fe en Cristo. Él se consideraba como cristiano desde el momento que se bautizó como católico romano: "...en cualquiera que sea el momento de nuestro bautismo, somos lavados y purificados de una vez para toda la vida... debemos recordar... nuestro bautismo... con el fin de sentirnos certeros y seguros de la remisión de pecados... limpia y remueve todas nuestras contaminaciones."21 El confió en su bautismo como prueba de ser uno de los elegidos 22 y denunció a todos aquellos que, como los ex católicos evangélicos de hoy, fueron bautizados después de creer en el Evangelio.

Los que fueron salvos del catolicismo y se bautizaron como creyentes, eran conocidos como Ana bautistas y fueron perseguidos por los católicos, luteranos y calvinistas.  De estos mismos Ana bautistas Calvino escribió alrededor del tiempo de su conversión al protestantismo de Lutero, "uno no debe contentarse con simplemente matar a esas personas, pero se las debe quemar cruelmente.” 23 Calvino  los expulsó de Ginebra en 1537. 24  ¿Cómo pueden los ex católicos convertidos y bautizados de hoy considerar a Calvino como uno de ellos?  No podrían --- ni lo harían.

Los Institutos de Calvino

En sus institutos, Calvino magistralmente desarrolló su propia marca del cristianismo. Fue sin duda una expansión del Agustinianismo y fue fuertemente influenciado por la Vulgata Latina — la Biblia oficial de la iglesia católica romana y la que Calvino estudio durante mucho tiempo en el Latín original. Los institutos, derivados de estas dos fuentes primarias, han influenciado las generaciones posteriores en una medida mucho más allá que cualquier otra cosa que el joven autor pudo haber imaginado en aquel momento. La mayoría de quienes hoy en día tienen a Calvino en gran estima, incluyendo líderes evangélicos,  no se dan cuenta que ellos han sido cautivados por los escritos de un devoto católico romano, recientemente convertido al protestantismo de Lutero, que se había separado de Roma sólo un año antes.  Curiosamente, Calvino se mantuvo en la nómina de la iglesia católica durante casi un año después de que él dijo que fue liberado del "profundo apego" a "Las adicciones obstinadas de las supersticiones del papado".25   No fue hasta el 4 de mayo de 1534, al regresar a su ciudad natal de Noyon que renunció   al empleo de obispo, donde fue detenido y encarcelado pero logró escaparse.26  Aunque estaba huyendo y cambiando constantemente de lugar, Calvino había terminado sus trabajos originales de los Institutos, en agosto de 1535.  La primera edición fue publicada en marzo 1536. 27

Bajo cualquier norma, este joven estaba muy lejos de ser maduro en la fe cristiana. Calvino mismo dijo, "me sorprendió enormemente que, antes de cumplirse un año [después que dejó la Iglesia católica romana], todos los que tenían algún deseo para aprender doctrina pura vinieron a mí para aprender, aunque yo apenas había comenzado." (Énfasis agregado).28

Sin lugar a duda, sus Institutos no podían emanar de un entendimiento evangélico maduro y profundo de las Escrituras.  En cambio, salieron de su vigoroso entusiasmo de un estudiante recientemente graduado y ferviente de filosofía y religión.  Un joven fanático dedicado a Agustín y a una causa recién adoptada. Durant dice:

Como muchacho de veinte años, completó la obra más elocuente, ferviente, lúcida, lógica, influyente y tremendo en toda la literatura de la revolución religiosa... El trajo a la teología y ética, la lógica, precisión y severidad de los institutos de Justiniano y dio a su propia obra maestra un nombre similar. 29

Admirablemente, al igual que Lutero y los otros reformadores, Calvino determinó que las Escrituras serían su única autoridad.  Desde el inicio en sus escritos el estableció ese fundamento, afirmando que "si nos fijamos en  [la Biblia] con ojos claros y juicio imparcial, inmediatamente se presenta a sí mismo con una Majestad Divina que somete nuestra oposición presuntuosa y nos obliga a rendirle homenaje."30

Calvino veneraba la palabra de Dios superando lo que cualquier hombre podría producir "en comparación con su vigorosa influencia, las bellezas de oradores y filósofos casi en su totalidad desaparecería; Así que es fácil percibir algo divino en las Sagradas Escrituras... "31 nadie puede cuestionar el celo de Calvino para seguir la Biblia, o su sincera convicción de lo que el concibió y enseñó era fiel a la palabra de Dios. Sin embargo, al igual que los de Berea escudriñaron las Escrituras diariamente para determinar si la enseñanza de Pablo era fiel a la palabra de Dios, así que debemos hacer lo mismo con la enseñanza de Calvino.

En el momento de escribir sus institutos, Calvino, lejos de ser un apóstol como Pablo, era un nuevo creyente. Por lo tanto buscó con su brillante mente legal, compensar lo que le faltaba en la madurez espiritual y la orientación del Espíritu Santo. Sin embargo a pesar de su inteligencia natural, este joven fanático parecía ciego ante el hecho de que la asociación más tarde establecida en Ginebra entre iglesia y estado (como lo hizo también Lutero) fue uno de mayores males del catolicismo romano, siendo establecido otra vez y es la antítesis misma de la vida y de las enseñanzas de Cristo.  El resto de estos errores aun plagan la iglesia actual de Europa en la forma de las iglesias del estado.

Elementos Básicos: Soberanía y Predestinación

Un fundamento básico del sistema religioso de Calvino era una visión extremista de la soberanía de Dios que niega la voluntad humana y considera a la iglesia como el Reino de Dios en la tierra — ambas visiones inspiradas por los escritos de Agustín. Verduin escribe de Agustín: "Aquí tenemos una representación temprana de la noción de que la iglesia de Cristo fuese intencionada por su Fundador, a entrar en una situación

radicalmente diferente de la que presenta el nuevo testamento... Esta idea establecida por Agustín... llevo a todo tipo de teología absurda. "32

Agustín enseñó que el conocimiento previo es igual a la predestinación: "En consecuencia, a veces la misma predestinación está representado también bajo el nombre del conocimiento previo."33  Así que, el conocimiento previo de Dios, provoca eventos futuros. Curiosamente, R. C. Sproul escribe: "Prácticamente nada en la perspectiva de Juan Calvino, en cuanto a la predestinación... no, primero fue en Martin Lutero y antes de Lutero fue en Agustín.” 34 Calvino vio a Dios como el autor de todos los eventos, incluyendo todo pecado:

Si Dios solo prevé los acontecimientos humanos, y no organiza y dispone de ellos a manera de su voluntad, habría lugar para cuestionar qué tan lejos asciende su conocimiento previo con su obligación; Pero como...Él ha decretado que estos van a suceder, es evidente que todos los eventos ocurren por su soberana voluntad.35

R. C. Sproul Jr. dice claramente, "todas las cosas que se cumplen son por la voluntad de Dios... Dios creó el mismo pecado."36  sobre esta visión extrema de la soberanía de Dios vino la comprensión de la predestinación de Calvino. Según él (siguiendo las enseñanzas de San Agustín), en la eternidad pasada Dios decidió salvar  sólo a una fracción de la raza humana y consignar el resto al tormento eterno — simplemente porque le complació hacerlo así:

 Por lo tanto, a quienes Dios deja de lado, por ninguna causa específica, sino porque él está satisfecho de excluirlos de la herencia a la  predestina a sus hijos...37 Pero si todo lo que Dios predestina a muerte son naturalmente responsables a la pena de muerte, de qué injusticia, reclaman, o se quejan... porque por su providencia eterna preparada antes de su nacimiento los condenó a destrucción perpetua... ¿Qué podrán murmurar para su defensa? 38  De esto ninguna otra causa puede ser aducida, excepto la reprobación, que se encuentra oculto en el Consejo secreto de Dios.39  Ahora porque la conformación de todas las cosas está en las manos de Dios...Él dispone... que las personas nacen, y están condenados desde el vientre a una muerte segura y deben glorificar a Dios por su destrucción.40  Dios, según su beneplácita voluntad, sin ninguna consideración de mérito, elige aquellos a quienes toma por hijos, mientras que  rechaza a otros... Es correcto que muestre por castigo que él es un juez justo. Aquí se aplican más admirablemente las palabras de San Agustín... Cuando otros vasos se aplican para deshonra, no debe ser atribuida a la injusticia, sino a juicio.41

En sus institutos, Calvino enfatiza la soberanía pero apenas menciona el amor de Dios por los pecadores. Lutero, también estaba convencido de que Dios, por su propia decisión soberana e independiente de cualquier cosa del hombre, había desde la eternidad pasada determinado a quien salvaría y a quien maldeciría.

Calvino (Al igual que Agustín y la mayoría calvinistas de hoy), dicen que Dios podía prever el futuro  porque él así lo determino.42  aquí tenemos la horrible doctrina de reprobación desde la pluma de Calvino mismo, haciendo eco una vez más a su mentor Agustín:

Decimos, entonces que la Biblia claramente demuestra lo siguiente; que Dios por su eterno e inmutable consejo determinó una vez por todas admitir a salvación aquellos a quienes fue su placer hacerlo y por el contrario, aquellos a quienes fue su placer los envía a la perdición y destrucción.  Sostenemos que este consejo en cuanto a los elegidos se basa en su libre misericordia, sin ningún respeto al valor del ser humano, mientras que aquellos a quienes él condena a la destrucción son excluidos del acceso a la vida por un justo e intachable... juicio incomprensible...y al excluir al reprobado... de cierta manera revela el juicio que les espera.43

Depravación y “misterio”

La misericordia de Dios, como lo entendía Calvino era muy limitada.  Sin lugar a duda el enfatiza la justicia de Dios.  Dios se justificaría en maldecir a toda la raza humana, si así lo determina. Sin embargo la  pregunta verdadera es;  Dios quien es amor ¿se negaría a ofrecer la salvación a todo el que quiera y no predestinar a multitudes (a quienes él podría salvar si lo deseara) a la  condenación? 

La Biblia declara el amor de Dios para toda la humanidad y su deseo de que todos sean salvos. Es en defensa del amor de Dios y su carácter que proponemos examinar el Calvinismo frente a la palabra de Dios.

Según Calvino, en lugar de depender de que una persona crea libremente el Evangelio de salvación, más bien depende si Dios lo ha predestinado a ella.  Nadie puede creer para  salvación sin que antes Dios lo regenere.  Entonces produce en ellos- a quienes él ha elegido- la fe para creer.  Esta conclusión es un  procedimiento lógico de la posición extrema de Calvino, en cuanto al carácter totalmente depravado del hombre, que él expuso en sus primeros escritos:

La mente del hombre esta tan enajenada de la justicia de Dios, que concibe, desea y hace todo lo que es impío, perverso, bajo, impuro y terrible. Su corazón está tan infectado por el veneno del pecado que no puede producir nada, sino lo que es corrupto; y si en cualquier momento los hombres hacen algo aparentemente bueno, todavía la mente permanece siempre involucrada en la hipocresía y el engaño, y el corazón esclavizado por su perversidad interior.44

Por lo Totalmente depravado, el Calvinismo significa una incapacidad total. Abandonados a sí mismos, los hombres no sólo no buscan a Dios, sino que son totalmente incapaces de hacerlo y mucho menos  de creer en Jesucristo para la salvación de sus almas. Como consecuencia de esta incapacidad total, Dios hace que algunos crean en el de la misma manera que el causa a otros pecar.  Entonces debemos concluir que Dios, quien es amor, no ama a todos los hombres lo suficiente para rescatarlos del castigo eterno, sino que reserva su amor para un grupo selecto, llamados los elegidos.

 Algunos calvinistas intentan negar que Calvino enseñó que Dios decretó la condenación de quienes él retuvo la gracia Irresistible que otorga a los escogidos.  En cambio, dicen que Dios simplemente "deja solos a los no elegidos por su justo juicio, en su propia maldad y obstinación."45

 Sin embargo, Calvino, al igual que Agustín, dice estas dos cosas. Claramente el permitir ir al infierno a cualquier persona que Dios podría rescatar (sin importar cuánto se lo merece) es lo mismo que  consignarlo a ese destino.   A esa posición Calvino llama "reprobación".  Tampoco hay dudas de que, mediante la gracia Irresistible del Calvinismo, Dios podría salvar a toda la raza humana, si así lo deseara. Sin duda, su amor infinito no permitiría que los amados sufran tormento eterno. — sin embargo, Dios, según el calvinismo, se complace en condenar a miles de millones. Tales enseñanzas tergiversan el Dios de la Biblia, como lo documentaremos con las Escrituras.

En el análisis final, no hay racionalización que pueda explicar lo brusco del idioma que usa Calvino — que algunos fueron por la complacencia de Dios"[en] su providencia eterna... antes de su nacimiento condenados a perpetua destrucción..." Este soberano que consigna a unos a la felicidad y otros al tormento es una muestra del poder de Dios que, según Calvino, "promueve nuestra admiración de su gloria."46

Incluso al no-cristiano le resulta como una doctrina impactante que Dios es glorificado al predestinar algunos a la salvación y otros a la condenación.  Esto aunque no hay diferencia entre los méritos de los salvados y perdidos. Es repugnante a la conciencia, que Dios permita el tormento a quien puede ser rescatado.  ¡Por lo tanto, degradan a Dios, por la compasión que Dios ha puesto dentro de toda la humanidad!

Calvino mismo admitió que esta doctrina era repugnante a la razón inteligente. Al igual que el catolicismo romano, Calvino trató de escapar las evidentes contradicciones en su sistema al declararlo "misterio":

Pablo... al elevar el misterio sublime de la predestinación.47  qué pecado es insistir saber las causas de la divina voluntad, puesto que él mismo es y justamente debe ser la causa de todo lo que existe... Por lo tanto, cuando se pregunta por qué el Señor lo hizo, debemos responder, porque le complació... de esto ninguna otra razón se  puede  aducir, excepto la reprobación, que está oculto en el Consejo secreto de Dios.48

Calvino afirma derivar de la Biblia la enseñanza que Dios, para su gloria, predestinó

A grandes multitudes a la condenación eterna sin permitirles opción alguna. De hecho, mientras aún era un católico romano, sin duda que él ya había llegado a tales conclusiones por su inmersión en los escritos de  Agustín y la Biblia católica oficial (y gravemente corrupta), la Vulgata Latina.

Spurgeon, que siendo calvinista (a quien los calvinistas quieren citar en apoyo) quien a veces confirma la expiación limitada, fue incapaz de escapar a su conciencia dada por Dios.  Su corazón de  evangelista a menudo lo traicionaba en declaraciones, expresando una compasión por los perdidos y un deseo para su salvación — una compasión que contradecía el Calvinismo que el mismo predicó en otras ocasiones. Por ejemplo:

Como es mi deseo [y] su deseo... así es el deseo de Dios, que todos los hombres deben ser salvos... él no es menos benevolente que nosotros.49

Es imposible conciliar esa declaración con la doctrina de la expiación limitada, que afirmó Spurgeon en otras ocasiones. Es irracional decir que Dios desea sinceramente la salvación de todos, pero envió a su hijo a morir sólo por algunos. Pero esto, como veremos, es sólo una de las muchas contradicciones en las que el Calvinismo atrapa a sus adherentes.

  1. Sidney Z. Ehler and John B. Morrall, Church and State through the Centuries: A Collection of Historic Documents and Commentaries (London, 1954) 7.
  2. Cited in Philip Schaff, History of the Christian Church (New York: Charles Scribner, 1910; Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., reprint 1959), 8:281.
  3. Georgia Harkness, John Calvin: the Man and His Ethics (Nashville, TN: Abingdon Press, 1958), 3.
  4. Laurence M. Vance, the Other Side of Calvinism (Pensacola, FL; Vance Publications, rev. ed. 1999), 69–70.
  5. Loraine Boettner, the Reformed Doctrine of predestination (Philipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1932), 3–4.
  6. Arthur C. Custance, the Sovereignty of Grace (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1979), 18.
  7. Frederic W. Farrar, History of interpretation (New York: E. P. Dutton and Co., 1886), 24.
  8. David J. Engelsma, A Defense of Calvinism as the Gospel (The Evangelism Committee, Protestant Reformed Church, n. d.), 22.
  9. Benjamin B. Warfield,                 Calvin and Augustine, ed. Samuel G. Craig (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1956), 22.
  10. Timothy George, theology of the Reformers (Nashville, TN: Broadman Press, 1988), 179.
  11. R. Tudor Jones, the Great Reformation (Downer’s Grove, IL: InterVarsity Press, n. d.), 133.
  12. Edwin H. Palmer, foreword to the five points of calvinism (Grand Rapids, MI: Baker Books, enlarged ed., 20th prtg. 1999), 2.
  13. Charles Haddon Spurgeon, Autobiography of Charles H. Spurgeon (Philadelphia, PA:

American Baptist Society, n. d.), 44:402.

  1. Ibid., 47:398.
  2. John Calvin, “Method and Arrangement,” in institutes of the Christian Religion, trans. Henry Beveridge (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Company, 1998 ed.), 29.
  3. Ibid., IV: i, 4.
  4. Ibid., IV: ii, 2.
  5. William J. Bouwsma, John Calvin: A Sixteenth Century portrait (United Kingdom: Oxford University Press, 1988), 10.
  6. Will Durant, “The Reformation,” Pt. VI of the Story of Civilization (New York: Simon and Schuster, 1957), 460.
  7. Boettner, Reformed, 403.
  8. Calvin, institutes, IV: xv, 3.
  9. Ibid., 1–6; xvi, 24, etc.
  10. Roland Bainton, Michel Servet, heretique et martyr (Geneva: Iroz 1953), 152-153, quoting letter of February 26, 1533, now lost.
  11. Bernard Cottret, Calvin: A Biography (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 2000), 129; Calvin, institutes, IV: xv, 16; IV: xvi, 31.
  12. John Calvin, Commentary on psalms—Volume 1, Author’s Preface, www.cal.org/c/calvin/ comment3/comm_vol08/htm/TOC.htm.
  13. J. D. Douglas, Who’s Who in Christian History, 128–29; cited in Henry R. Pike, the Other Side of John Calvin (Head to Heart, n. d.), 9–10. See also Alister E. McGrath, A life of John Calvin (Cambridge, MA: Blackwell Publishers, 1990), 73; and Jones, Reformation, 127.
  14. Jones, Reformation, 127.
  15. Calvin, Commentary on psalms, Preface.
  16. Durant, “Reformation,” VI: Civilization, 459–60.
  17. Calvin, institutes, I:vii, 4.
  18. Ibid., viii,1.
  19. Leonard Verduin, the Reformers and their Stepchildren (Sarasota, FL: Christian Hymnary Publishers, 1991), 66.
  20. Augustine, On the Gift of perseverance,       chapter      47,             http://whitefield.freeservices.com/ augustine06.html.
  21. R. C. Sproul, Grace unknown (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1997), 189.
  22. Calvin, institutes, III: xxiii, 6.
  23. R. C. Sproul, Jr., Almighty Over All (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1999), 54.
  24. Calvin, institutes, III: xxiii, 1.
  25. Ibid., 3.
  26. Ibid., 4.
  27. Ibid., 6.
  28. Ibid., 10-11.
  29. Ibid., xxi–xxii.
  30. Ibid., xxi, 7.
  31. Ibid., II: v, 19.
  32. Canons of Dort (Dordrecht, Holland, 1619), 1, 6.
  33. Calvin, institutes, III: xxi, 1.
  34. Ibid., II: xii, 5.
  35. Ibid.,  III: xxiii, 2, 4.
  36. C. H. Spurgeon, Metropolitan tabernacle pulpit, Vol. 26:49–52.
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