Capítulo 15 - Elección Incondicional | thebereancall.org

TBC Staff

Elección incondicional — otra frase que no se encuentra en la Biblia — "es lo que sigue por necesidad a la total depravación "[1]  Esta doctrina se declara como el corazón del Calvinismo. Herman Hanko escribe que: "ningún hombre puede pretender ser calvinista o reformado sin un compromiso firme y perdurable de esta preciosa verdad."[2] Sproul, al ser aún acérrimo calvinista, teme que el término "puede ser engañoso y gravemente abusado."[3]

Los cánones de Dort explican este principio como “el propósito inmutable de Dios, por el que, antes de la Fundación del mundo, por mera gracia, según el placer soberano de su propia voluntad, eligió, de toda la raza humana... a un cierto número de personas a la redención en Cristo..."[4]  Elección Incondicional es el resultado de la visión extrema del Calvinismo de la soberanía, que no permite al hombre la  libertad de elección o acción incluso del pecado. Siendo ese el caso, si alguien va a ser salvo, Dios debe elegir por ellos. De aquí entonces, la elección incondicional, viene la predestinación para la salvación.

            El por qué tan pocos son elegidos por el Dios quien "es amor" (1 Juan 4:8), y el resto condenado, como ya hemos visto, es un problema importante que Calvino mismo reconoció. Sin embargo a través de sus Institutos Calvino no ofreció ninguna explicación satisfactoria. “Esa es una pregunta para la cual no tengo ninguna respuesta,” admitió uno de los más acérrimos críticos de un primer borrador de este libro. Incapaz de encontrar ningún lugar para el amor de Dios en la teoría de la predestinación, que surja de la elección incondicional, Calvino atacó cáusticamente a sus críticos en su forma habitual, mientras acogía la  autoridad de Agustín:

Admito que los hombres profanos echan mano del tema de la predestinación, para discutir, cavilar, gruñir o burlarse. Pero si nos asusta esta pretensión, será necesario ocultar todos los principales artículos de fe, porque no quedan ellos ni sus compañeros  inocentes de blasfemia... La verdad de Dios es muy poderosa, tanto aquí y en todas partes, como para temer las calumnias de los impíos, como lo mantiene poderosamente Agustín... Agustín a menudo fue acusado de predicar la doctrina de la predestinación con demasiada libertad, pero, al ser fácil para él, él ampliamente refuta la acusación... La predestinación por la cual Dios adopta algunos a la esperanza de vida y otros adjudica a la muerte eterna... es objecionada fuertemente, especialmente por aquellos que hacen del conocimiento previo su causa.[5]

Calvino no ofrece prueba bíblica ni racional para su teoría (de Agustín). De manera típica, se burla de lo que él llama “las calumnias de los impíos”, como si toda persona que estuviese en desacuerdo con él y Agustín fuese impío. Tal sería su actitud hacia muchos hoy en día que, profesando una posición más moderada, se llaman calvinistas de cuatro o tres puntos. Tan inflexible como Calvino mismo, Palmer declara,

La primera palabra que el Calvinismo sugiere a la mayoría de las personas es la predestinación; y si tienen un  conocimiento mediocre teológico, de los otros cuatro puntos... Los cinco puntos del Calvinismo se atan entre sí. Quién acepta uno de los puntos aceptará los otros puntos. La Elección incondicional debe seguir la Total Depravación". [6]

Muchos otros en esto concuerdan:

Si alguno de los cinco puntos del Calvinismo es rechazado, la herencia de la reforma está completamente perdida... La verdad de la elección incondicional se sitúa en el fundamento de todos ellos [los cinco puntos]. Esta verdad es la piedra angular de la fe reformada. Es el corazón y la base del evangelio.[7]

Si el Evangelio es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Romanos 1:16), y si los cinco puntos del Calvinismo conforman el corazón mismo del Evangelio, no pueden ser salvos los no calvinistas.  Mientras muchos calvinistas negarían esa conclusión, se deduce lógicamente por las numerosas declaraciones que ya hemos citado por sus dirigentes de que el Calvinismo es el Evangelio y el verdadero cristianismo.

Elección Incondicional: El Corazón del Calvinismo

El término “elección incondicional” fue elegido por los calvinistas porque supuestamente transmite el sentido de que “la salvación es de Jehová y no del hombre”. Spurgeon declaraba, "toda la teología verdadera se resume en estas dos frases cortas: “la salvación es toda la gracia de Dios, y la condenación es  toda la voluntad del hombre”.[8]  Sin embargo, hay una confusión, entre (1) salvación,  que sólo podría efectuarse a través del sacrificio de Cristo por nuestros pecados, y (2) nuestra aceptación, de lo que la Biblia claramente dice es una condición: "más a todos los que le recibieron... les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Sin embargo los calvinistas insisten en intentos equivocados para proteger su visión extrema de la soberanía de Dios, en que la salvación no puede ser condicionada a cualquier acto o creencia por parte del hombre. George L. Bryson afirma acertadamente:

La elección calvinista le dice a los elegidos no regenerados, “no te preocupes, tu depravación no es obstáculo para la salvación,” y al no elegido, “que pena, no has sido predestinado para la salvación sino para la condenación.”[9]

R. C. Sproul escribe: “el termino de elección se refiere específicamente a uno de los aspectos de la predestinación divina. Dios elije a ciertos individuos para ser salvos.”[10] Sproul continúa, “la posición reformada enseña que Dios positivamente o activamente interviene en la vida de los elegidos para asegurar su salvación”.[11]

La aceptación o rechazo del hombre de Cristo no desempeña ninguna parte: “Condicionando la elección a algo que hace el hombre, aunque lo que haga es simplemente arrepentirse y creer en el Evangelio, compromete gravemente la gracia de Dios”.[12]  Nadie explica  cómo  la aceptación de la gracia de Dios por fe puede comprometerla, ni tampoco es posible explicarlo.  Pablo declara que la gracia de Dios se recibe solamente por la fe (Efesios 2:8). Pero el Calvinismo rechaza la fe como el  elemento esencial para la regeneración y por lo tanto también para la salvación.

El calvinista insiste en que Dios debe “intervenir” soberanamente para “regenerar” a los elegidos sin tener fe en Cristo o comprensión del Evangelio. En efecto, la “fe” se considera una “obra”. “Rechazar la elección [calvinista] es rechazar la salvación por gracia y promover la salvación por obras”.[13] Entonces,  por la errónea opinión de que la fe es una obra, la misma fe que Dios requiere es negada como el medio por el cual la gracia de Dios es recibida por el hombre. Sin embargo en la Biblia, fe y obras son contrastadas como opuestos. “Por gracia sois salvos, por medio de la fe;... no por obras” (Efesios 2:8 – 9); “más el que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío...” (Romanos 4:5). Para apoyar el calvinismo, la Biblia debe ser contradicha en muchos lugares.

La Perspectiva Anti-Bíblica de Calvino sobre la Soberanía

La elección incondicional es exigida por la visión distorsionada de la soberanía de Dios, que hemos discutido anteriormente y que es sostenida en todo el calvinismo: en que cada pensamiento, palabra y acción es decretada por Dios — incluyendo todo pecado. Ya hemos demostrado que esta perspectiva es irracional y no bíblica, pero para el calvinista es una base importante de su creencia: “el total énfasis en la soberanía de Jehová Dios Todopoderoso es la verdad y la belleza del Calvinismo”.[14] Otro escritor añade: “sólo el calvinismo... reconoce la soberanía absoluta de Dios.”[15] Por el contrario, todos los cristianos creen que Dios es absolutamente soberano, pero muchos reconocen que la soberanía no es incompatible con la libertad de elección. Dios no es menos soberano porque Satanás y la humanidad se hayan rebelado y desobedecieran continuamente.

Palmer declara sin aparente sentido de contradicción que “Dios... ha pre-ordenado... incluso el pecado.”[16].  Pero el hecho es que el pecado es rebelión contra Dios, así que difícilmente podría ser por voluntad de él. Sin embargo, como Palmer, Gordon H. Clark insiste en que;

...cada evento está pre-ordenado porque Dios es omnisciente... por lo tanto de todo lo que Dios dice, 'así debe ser...' ¿No deberían colgar sus cabezas en vergüenza los que dicen que Dios no pre-ordena el mal?[17]

Clark, Palmer, Pink, et al., simplemente hacen eco de Calvino, quien dijo que Dios “prevé las cosas que deben suceder, simplemente porque él ha decretado que estás van a suceder...” ¿Cómo, entonces, pueden negar los calvinistas de hoy que el Calvinismo enseña que Dios provoca pecado? Como hemos observado, Calvino razona que es “vano el debate sobre pre-conocimiento, porque está claro que todos los eventos toman lugar por el decreto soberano de Dios”.[18]  Siguiendo a su líder, muchos calvinistas mantienen que, “Si un solo evento puede ocurrir fuera de la soberanía de Dios, entonces no es totalmente soberano, y no podemos estar seguros de que se cumplirá su plan para las edades”.[19]

Esta teoría, como hemos visto, no se encuentra en las Escrituras, ni es razonable. Para ser libre de esta falsa creencia solo puede suceder reconociendo que existe una gran diferencia entre lo que Dios decreta y lo que permite, entre lo que Dios desea y lo que sus criaturas hacen en desobediencia a su voluntad y el rechazo de su amor. John R. Cross, quien hizo el video revelador de la Misión Nuevas Tribus, “Rescatado del Poder de las Tinieblas” lo ha dicho así:

Desde el tercer capítulo de Génesis en adelante, ellas claman "libre albedrío". El volumen entero habla de opciones y las consecuencias asociadas. Dios consideró oportuno escribir todo un libro sobre las opciones, el libro de la sabiduría (Proverbios). Tener un libre albedrío tiene sentido por el libre amor de Dios... Supongamos que conoces a alguien que demuestra amor verdadero hacia ti — que se esfuerza por  hacer cosas especiales para ti... diciéndote que te ama. Luego tú descubres que no había otra opción — sino que había sido programado para "amar"... bueno, eso sería una gran decepción. Todo parecería tan artificial, tan insignificante, tan vacío. De verdad que sería decepcionante. Al hombre le dieron una opción... Tener esta opción define al hombre como un ser humano: comer o no comer,  obedecer o desobedecer, amar o no amar. El hombre no era un robot. El hombre es capaz de amar por su propia libre decisión [sin esto el amor no es amor].[20]

¿Causa Dios Pecar al Hombre?

Es cierto que Dios es omnisciente, y sabe todo antes de que suceda, y por lo tanto, no puede suceder nada que él no sepa. Sin embargo para que Dios omnisciente lo sepa todo, claramente no es necesario que deba decretar y causarlo todo.  Calvino limita el pre-conocimiento, insistiendo en que Dios sabe solamente lo que él ha decretado; por lo tanto, para que Dios lo sepa todo, también debe ser el causante de todo, incluyendo de todos los males. Así es como la doctrina de la elección incondicional debe existir: y como Dios es creador de la maldad, también lo es de la elección. Todo debe ser hecho por Dios sin participación, y ni siquiera fe por parte del hombre. Pink confiesa fácilmente la conclusión lógica de dónde proviene la posición Calvinista en cuanto a la soberanía y omnisciencia:

...el negar el pre-conocimiento de Dios es negar su omnisciencia... Pero hay que ir más lejos: no sólo vio su ojo omnisciente a Adán comer del fruto prohibido, sino que él lo decretó antes que lo hiciera. (Énfasis en original)[21]

Por el contrario, ya hemos visto que Dios, está separado del universo tiempo-espacio-y asuntos que Él creó.  Él observa desde fuera del tiempo; por lo tanto su previo conocimiento del futuro deja al hombre libre para elegir. Para Dios no hay tiempo. Pasado, presente y futuro son significativos sólo al hombre como parte de su existencia temporal en este universo físico.

El conocimiento de Dios de lo que para él es un eterno presente no tendría efecto sobre lo que es para el hombre todavía futuro. Calvino mismo aceptó este punto de vista sin darse cuenta de su impacto devastador en su propia negación de la capacidad del hombre para tomar decisiones genuinas:

Cuando atribuimos el pre-conocimiento a Dios, queremos decir... que para su conocimiento no existe pasado ni futuro, sino que todas las cosas están presentes y de hecho realmente las ve y  contempla como un hecho que sucede bajo su inmediata inspección.[22]

¿Son la “tentación” y la “prueba” Términos sin Significado?

  ¡El Calvinismo razona que Dios, habiendo predestinado desde la eternidad pasada que Adán y Eva comieran del árbol del conocimiento, les prohíbe comer de él y así él puede castigarlos por hacer lo que él pre-ordeno y causó que hicieran! Luego, por la elección incondicional, salva a un número selecto de sus descendientes para mostrar su gracia. Ese escenario increíble es contraría al carácter mismo de un Dios Santo y justo que “no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie (Santiago 1:13). Lejos de causar el pecado, Dios ni siquiera tienta al hombre a pecar, como ya hemos visto.

Hemos observado que la palabra hebrea traducida como “tentar” es nacah. Significa probar o demostrar, y no atraer al pecado. Cuando Dios pidió a Abraham que sacrificara a Isaac, Él no estaba tentando a Abraham para cometer un asesinato sino que estaba probando la fe y la obediencia de Abraham. Al sugerir que cada pensamiento de Abraham, palabra y acción ya habían sido predestinados por Dios, hace que la “prueba” de fe de Abraham no tenga sentido. Lo mismo sería válido para los cientos de veces que Dios puso a prueba la fe y la obediencia de los individuos y las Naciones en la Biblia.

Pedro declara que las pruebas “de su fe [es] mucho más valiosa que el oro” (1 Pedro 1:7). ¿Cómo puede hablar de “su fe” Si la fe es de Dios? Y ¿cómo puede haber cualquier “prueba” significativa de ella si el hombre no tiene voluntad y todo ha sido predeterminado por Dios desde la eternidad pasada?

Dios dio a Adán y a Eva el mandato más fácil posible. Tuvo que haber cientos si no miles de árboles en el jardín con deliciosas frutas de muchas clases. Podían comer de cualquiera o de todos ellos — excepto uno: “de todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás: porque el día que de él comiereis, ciertamente morirás”  (Génesis 2:16 – 17). Este mandato fue una prueba necesaria de obediencia y de amor por su creador.

Dios estaba probando, y no tentando a sus criaturas. Pero este concepto del hombre recibiendo advertencia para no tentar a Dios y las pruebas de obediencia y fe, que ocupa muchas páginas de las Escrituras, no tienen sentido si todo ha sido pre-ordenado eternamente por Dios. Esta doctrina hace una burla de los alegatos de Dios a través de sus profetas para que el hombre se arrepintiera, y hace redundante el mismo evangelio. ¿Por qué suplicarle, advertir, o predicar a aquellos cuya respuesta ha sido pre-ordenada desde la eternidad pasada?

¿Incapaz y Predestinado, pero Aún Responsable?

Según la "T" en el tulip (total depravación), el hombre no es capaz de responder a Dios de ninguna manera excepto por rebelión. Es libre para perseguir el pecado y rechazar el Evangelio y porque él es totalmente incapaz de buscar o agradar a Dios por la definición calvinista, no puede creer en el evangelio ni tener fe en Dios. Él puede responder a Dios solamente en incredulidad y desobediencia. Palmer declara que "el no cristiano es hostil a Dios... incluso no es capaz de entender el bien".[23] White  dice que pueden comprenderlo pero no aceptarlo.

Al parecer, por su decreto eterno, Dios ha predestinado al hombre cada pensamiento, palabra y acción, incluyendo las atrocidades más horrendas cometidas por los peores criminales de todo el mundo. La rebelión del hombre es sólo la interpretación de lo que Dios ha determinado sobre la voluntad del hombre y esto se debe cumplir. Así que el hombre no es un rebelde sino una marioneta.

¿Cómo puede ser condenado como rebelión pecaminosa contra la voluntad de Dios aquello que Dios mismo pre-ordeno y causo? ¿Cómo es posible que sea desobediencia el hacer la voluntad de Dios? ¿Cómo podría Dios quejarse cuando el hombre hace lo que él le predestinó a hacer? Y ¿cómo podría el hombre entonces ser justamente castigado por hacer lo que no tiene ninguna capacidad de no hacer? Tal doctrina difama el Dios de amor y la justicia que se revela a la humanidad en las escrituras. En defensa del verdadero carácter de Dios, John Wesley argumentó razonablemente y bíblicamente:

Él [Dios] no castigará a nadie por hacer algo que no pudo evitar; ni por algo que no podría omitir. Cada castigo supone que el agresor podría haber evitado el delito para el cual está siendo castigado. De lo contrario castigarlo sería palpablemente injusto e incompatible con el carácter de Dios...[24]

Sorprendentemente, los calvinistas no ven la injusticia ni la contradicción en Dios pre-ordenando el pecado del hombre y luego lo castiga por lo que no pudo evitar hacer. Esta visión extrema de la soberanía y la predestinación se aplica a la salvación por la doctrina de la elección incondicional. Aunque la Biblia claramente enseña en varias ocasiones que la fe es la condición para la salvación (“cree... y serás salvo... el que no creyere será condenado,” etc.) La elección incondicional del Calvinismo ni siquiera permite fe para salvación. Dios simplemente decide salvar a algunos, llamados “los elegidos”, los regenera soberanamente  y solamente después de esto les da fe para creer en Cristo y maldice el resto por su eterno decreto. Y supuestamente Dios pre-ordena todo esto antes de que él mismo traiga a la existencia al perdido y al condenado.

Sin embargo las Escrituras y la conciencia imponen al hombre el deber de rescatar a todos los que sean  posibles. Pero el calvinista insiste en que glorifica a Dios él rescatar sólo un "electo" limitado. John MacArthur llama a los escogidos: “los elegidos de Dios para salvación...”[25]  y escoge condenar al resto. Esto muestra lo maravilloso que es Dios por salvar al menos unos pocos, causando así a los elegidos estar sumamente agradecidos. El calvinista intenta escapar a la pregunta de ¿por qué Dios quien es amor salva a tan pocos? … diciendo que la verdadera maravilla es que Dios salvara a alguno — esto no es una buena respuesta en lo absoluto.

Por esta doctrina, si alguien va a ser salvo Dios debe, por medio de la Gracia Irresistible (lo que estudiaremos más tarde), soberanamente efectuar dentro del pecador una respuesta a la oferta de la salvación. Clark admitió, “las dos tesis más inaceptables para el Arminiano están en que Dios es la causa del pecado y que Dios es la causa de la salvación...”[26]  Refiriéndose a esta declaración doctrinal del Sínodo de Dort el rey Santiago de Inglaterra (que nos dio la Biblia King James), a pesar de que él no era  Arminiano y mucho menos un “Santo”, expreso su repugnancia:

Esta doctrina es tan horrible, que estoy convencido, que si hubiese un Consejo de espíritus inmundos reunidos en el infierno, y su príncipe fuera el diablo y se les pidiera su opinión sobre los medios más probables de agitar el odio de los hombres contra Dios su creador; nada podría ser inventado por ellos que fuera más eficaz para este propósito o que podría poner una mayor afrenta al amor de Dios para la humanidad que ese decreto infame del último Sínodo...[27]

Una Obligada e Innecesaria Redefinición de Palabras

¿Quién podría discutir con la condenación del rey? Sin embargo, el intento se hace para reunir apoyo bíblico por redefinir ciertas palabras y frases, como “mundo”, “quien”, “cualquiera”, “todos los hombres”, y hasta “pecadores” que sea en referencia solo a los elegidos. Por ejemplo, la declaración de Pablo que “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1 Timoteo 1:15) a simple vista quiere decir que su deseo era que todos los pecadores fuesen salvos. Por supuesto, ese entendimiento refutaría el Calvinismo. Por lo tanto, la palabra “pecadores” es redefinida para decir sólo “los elegidos entre los pecadores”.  

Sin embargo no hay nada en la Biblia, que  sugiera que “los pecadores” habla de aquellos pecadores elegidos. Las palabras “pecador” y “pecadores” se encuentran casi setenta veces en la Biblia: “los hombres de Sodoma eran malvados y pecadores” (Génesis 13:13); “Pero la riqueza del pecador está reservada para el justo” (Proverbios 13:22); “he aquí, el hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores” (Marcos 14:41); “Porque también los pecadores aman a los que los aman” (Lucas 6:32); “Nosotros sabemos que ese hombre es pecador” (Juan 9:24); “sabemos que Dios no Oye a los pecadores” (Juan 9:31); “la ley no fue dada para el justo…sino para los transgresores y desobedientes” (1 Timoteo 1:9); “más este [Cristo]... es santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores” (Hebreos 7:24 – 26), etc.. No hay un solo lugar en la Biblia donde podría interpretarse la palabra “pecadores” como  “los elegidos”.

Pero cuando se habla de la salvación de los pecadores, o el amor de Dios por los pecadores, el calvinista insiste en que “los pecadores” significa los elegidos, como en las siguientes declaraciones: “No he venido a llamar a  justos, sino a pecadores, al arrepentimiento" (Mateo 9:13; Lucas 5:32), “este a los pecadores recibe” (Lucas 15:2); “en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8), y así sucesivamente. Estas redefiniciones se requieren a lo largo de las Escrituras para apoyar el calvinismo.

A lo largo del nuevo testamento, siempre se utiliza la misma palabra griega para “pecadores”. Así que no hay ninguna licencia para dar un significado diferente en algunos casos con el fin de rescatar al Calvinismo. Claramente, el Calvinismo se derrumbaría si la Biblia realmente indicara que Cristo vino a salvar a todos los pecadores sin discriminación alguna, en lugar de sólo algunos pecadores, o aún, los elegidos entre los pecadores.

¿Quiénes son los Elegidos y Por qué?

La Biblia usa el término “electo” en una variedad de formas: para Israel, Cristo, una dama, una iglesia y los Ángeles. Sin embargo nunca, se utiliza esta palabra para indicar que hay un grupo selecto que  ha sido predestinado para salvarse. Nunca. Ironside declaró,

“En ninguna parte de la biblia las personas son predestinadas para ir al infierno, y en ninguna parte son simplemente elegidos para ir al cielo… predestinación  siempre es hacia un algún lugar especial de bendición".[28]

El calvinismo define a los elegidos como el grupo seleccionado a quien Dios desde la eternidad pasada, ha designado a la salvación. Todos los demás están predestinados por Dios para la condenación eterna. El evangelio puede ser predicado día y noche a estos condenados y sin embargo será en vano, porque son totalmente incapaces de creer. Dios supuestamente no tiene deseo alguno de abrir sus ojos cegados y darles la fe para creer. Lo hace solo para los elegidos (a través de la elección incondicional), aunque lo podría hacer para todos. ¡Pero esta doctrina repugnante nunca lo enseña la Escritura!

Los calvinistas “Moderados” reclamarían que acabamos de describir el ultra-Calvinismo. Intentan negar la “reprobación” o la “doble-predestinación” (que Calvino claramente enseñó), y los moderados dirían que Dios simplemente deja a los no elegidos a las consecuencias de su pecado.  Dejarlos a sus muertes a quienes puede rescatar, o predestinarlos a ese destino — ¿cuál es la diferencia? El supuesto “ultra- calvinista” simplemente admite la verdad sobre el calvinismo.

Los “moderados” que intentan distanciarse de lo que enseño Calvino como “ultra” ha sido parte del Calvinismo dominante desde el principio. La Confesión De Fe de Westminster dice, “por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles están predestinados para vida eterna, y otros pre-ordenados a muerte eterna”.[29] No obstante habiendo enseñado esta creencia, Calvino admite:

... muchos... consideran  incongruente que del gran cuerpo de la humanidad algunos debieran ser predestinados a la salvación y otros para destrucción.[30] El decreto, lo admito, es terrible y sin embargo, es imposible negar que Dios supo con anterioridad el fin del hombre antes que fuese porque él lo creo,  y supo con anterioridad, porque así lo había ordenado por su decreto.[31]

Calvino se ve obligado a mantener lo que admite como un decreto “terrible”. ¿Por qué? No por las Escrituras, sino por su insistencia anti bíblica de que Dios solamente puede saber de antemano solo lo que decreta. De ese error, se deduce; que puesto que Dios sabe todo lo que sucederá, debe decretarlo todo para que pueda suceder — desde la caída de Adán hasta el destino final de miles de millones. Gracias a Dios que la Biblia dice lo contrario: que “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Mundo” y “aquel” deben cambiarse por “elegidos” para que el Calvinismo pueda sostenerse.

En Realidad es Desconcertante

Los "elegidos" del Calvinismo son incondicionalmente (es decir, sin fe, comprensión o elección de su parte) elegidos a salvación simplemente porque, en el misterio de su soberana voluntad, Dios decidió, sin absolutamente ninguna razón, salvarlos a ellos y sólo a ellos. Los calvinistas protestan cuando decimos, “sin absolutamente ninguna razón”. Se afirma que Dios no necesita razón, que simplemente le ha placido el hacerlo, o que la razón está escondida en el misterio de su voluntad: "No sabemos en qué basa Dios su decisión..."[32]

Sin embargo Dios, debe tener una razón para salvar a algunos y condenar a otros. De lo contrario estaría actuando sin justificación, y esto sería contrario a su ser. De hecho que la elección/predestinación en la Biblia se dice ser el resultado de pre-conocimiento.[33]   Aquellos quienes Dios supo de antemano que creerían, los predestinó a bendiciones especiales, que el mismo decidió que serían parte de la salvación del castigo del pecado — “las cosas que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).

Dios continuamente explica por qué el hombre está separado de Él y cuál es la solución, y ofrece  razonar con el hombre sobre este asunto: “Venid luego, dice Jehová y estemos a cuenta” (Isaías 1:18). Razona con Israel, envía a sus profetas para advertir a su pueblo elegido y explica en varias ocasiones, aunque renuentemente, los castiga: "a causa de la maldad de tus obras" (Deuteronomio 28: 20); "por cuanto dejaron el pacto de Jehová" (Deuteronomio 29:25); "porque dejaron mi ley" (Jeremías 9:13), etc... Dios explica que dio a su hijo a morir por los pecados del mundo, debido a su gran amor para toda la humanidad: "porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por el"(Juan 3:17); "Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al hijo, el salvador del mundo" (1 Juan 4:14).

Sin embargo Dios nunca declara en la Escritura la razón por la cual salva a un grupo selecto y condena a todos los demás. De seguro que una doctrina tan importante sería claramente explicada, en defensa del carácter de Dios, pero aún así no se menciona. Sólo podemos concluir que la elección incondicional no es más que una invención humana.

 La Escritura y la Consciencia están Unidas en Contra de esa Doctrina

De hecho, la conciencia del hombre dada por Dios y las Escrituras claman en protesta en contra de esta doctrina. Dios es totalmente "sin incertidumbre/parcialidad" (Santiago 3:17), "no hace acepción de personas" (Hechos 10:34), y todos los hombres son igualmente dignos de condena e igualmente indignos de su gracia. Los calvinistas según su punto de vista admiten que los "elegidos," al igual que toda la humanidad, eran una vez totalmente depravados,  incurablemente en contra de Dios e incapaces de creer en el Evangelio, con ninguna cosa que merezca la gracia de Dios, igual que los "no elegidos". Entonces ¿por qué fueron éstos seleccionados para la salvación y todos los demás a la condenación? No se puede encontrar ninguna  razón en Dios o en el hombre, ni en cualquier lugar en las Escrituras.

No hay escapatoria a la inquietante pregunta: ¿por qué el Dios de Calvino escogió salvar a tan pocos cuando podría haber salvado a todos? Sin excusa, James White nos informa, "¿por qué unos hombres son puestos para vida eterna y otros dejados a la destrucción eterna...? Es "Por el beneplácito de su voluntad".[34]   ¡Así que la bondad de Dios es la causa de salvar a tan pocos y condenar a muchos! Estamos horrorizados por este concepto, y nos sentimos ofendidos en nombre de nuestro Dios.

Bíblicamente, no hay duda que Dios tiene el derecho de salvar a quien quiera y nadie puede reclamar.  Todos somos merecedores del castigo eterno requerido por la santidad de Dios en contra del pecado. Pero varias veces se nos dice que Dios es amor y que él es misericordioso con todos, exactamente lo que esperaríamos de él debido a su mandato a nosotros de amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos y hacer el bien a todos. De seguro que no esperaríamos del "padre de misericordias" y Dios de toda consolación (2 Corintios 1:3) retener su misericordia de cualquiera que tan desesperadamente lo necesita — mucho menos que tome placer en hacerlo. Calvino se esconde detrás de la autoridad de  Agustín para justificar esta contradicción, pero en su esfuerzo, se queda corto. Por ejemplo:

Ahora... él [Dios] ordena todas las cosas por su soberano consejo, de tal manera que las personas que nacen, que están condenados desde el vientre a una muerte segura, deben glorificarle por su destrucción. Si tu mente está preocupada, no niegue aceptar al Consejo de Agustín...[35]

Admitimos que el sentimiento de culpa es común, pero decimos, que a unos Dios socorre con misericordia. Pero permítale (dicen algunos) socorrer a todos. Nos oponemos, que sea correcto decir que es juez justo por castigar a algunos. Aquí las palabras de San Agustín aplican más... Puesto que Dios inflige el debido castigo a aquellos a quienes él reprobó y otorga inmerecido favor a aquellos a quienes él llama, él está libre de toda acusación...[36]

No dudaré en... confesar con Agustín que la voluntad de Dios es necesidad... [y] que la destrucción como consecuencia de la predestinación es también más justa... El primer hombre cayó porque el Señor consideró bien que debería... porque él vio que así se mostraría su propia gloria.[37]

¿Qué Justicia es Ésta?

Dios no tiene que recurrir a juicio para mostrar que es un juez justo. El es perfectamente justo, y su juicio recae sobre aquellos que lo merecen y que rechazan su perdón por medio de Cristo — no cae sobre una gran multitud que Él predestina al tormento eterno porque lo satisface y glorifica. Esa creencia de Calvino y Agustín injuria al Dios de la Biblia.

El que Dios imponga  "la necesidad de pecar" sobre el hombre, y después lo condene por pecar, no puede llamarse "justo" por ninguna maniobra de semántica. Sin embargo esto es exactamente lo que enseñó y defendió Calvino:

El [predestinado a la condenación] réprobo, excusaría sus pecados... porque una necesidad de esta naturaleza se coloca sobre ellos por la ordenación de Dios. Negamos que puedan ser debidamente excusados... todos los males que llevan son impuestos por el justo juicio de Dios.[38]

La crueldad que Calvino atribuye a Dios es atroz. Seguramente, como argumenta Wesley, castigar por no hacer lo que es imposible hacer o por haber hecho lo que solo podía hacer, es lo contrario a la  justicia. Si eso no fuera suficiente malo, que Dios predestina al hombre al pecado para tener a quien juzgar, es aborrecible incluso para los impíos. Esto es ofensivo para la conciencia que Dios ha dado a toda la humanidad. Calvino atribuye el mal a Dios y luego lo llama justo simplemente porque "todo lo que él [Dios] quiere debe sujetarse a ser justo".[39]

La Escritura nos dice lo contrario — que Dios manda a todos los hombres que se arrepientan, el clama a la humanidad para hacerlo y está dispuesto a perdonar y promete la salvación a todos los que creen en Cristo. Los siguientes pasajes, en el cual aboga Dios por la humanidad, para aceptar la salvación que Él ofrece en Cristo, son sólo unos pocos entre las muchas Escrituras similares que refutan la elección incondicional del Calvinismo:

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.  (Isaías 55:7)

Y me buscareis y me hallareis, porque me buscareis de todo corazón. (Jeremías 29:13)

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé un hombre prudente, que edifico su casa sobre la roca.  (Mateo 7:24)

Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os hare descansar. Mateo 11:28

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Juan 7:37

Y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17

Cada una de las anteriores, claramente incluye dos hechos que refutan la elección incondicional:

  1. El mandato y la invitación se ofrecen a todos, y no sólo a un grupo selecto. Las palabras "perverso" e "injusto" y "cualquiera" y "todo" dicen claramente lo que dicen y no pueden ser convertidos en "elegidos."
  2. Hay condiciones que deben cumplirse. Hay un mandato y una invitación a cumplir con ciertos requisitos:   "abandonar" el pecado, y buscar a Dios con todo el corazón, y "escuchar y hacer" lo que Cristo manda, "venir" a él y "tomar y beber" el agua de la vida que Cristo da.

Evadiendo los Argumentos

En toda su charla sobre la soberanía de Dios y la justicia, Calvino no toma en cuenta los otros atributos como el amor y la misericordia de Dios. Ni una vez, en las casi 1.300 páginas de sus Institutos, Calvino expone sobre el amor de Dios para la humanidad o tampoco trata de  explicar cómo Dios, quien es amor, podría tomar placer en maldecir a miles de millones que podrían ser salvos, si así lo deseara. ¡Por cierto, cómo pueden explicarlo! Esta es la gran pregunta que la misma conciencia que Dios ha implantado en todos y la humanidad  encuentra tan preocupante — ¡pero Calvino nunca lo trata!

Bíblicamente, la soberanía de Dios se ejerce solamente en perfecta unidad con su carácter total. No es un soberano despótico. Su soberanía se aplica en armonía con su amor, gracia, misericordia, bondad, justicia y verdad — pero Calvino no tiene casi nada que decir sobre estos atributos, porque estos no se pueden conciliar con su teoría.

Sólo es razonable preguntar por qué carece Dios quien es amor, el amor y la compasión para salvar a todo el que podía salvar, y en cambio predestina billones al tormento eterno. Calvino repetidamente esconde su falta de respuesta detrás de la palabra "misterio". Pero por clamar al "misterio" no se puede tapar el horror de esta doctrina. Sin embargo es lo mejor que Calvino puede hacer, junto con varias apelaciones a la autoridad de Agustín. El argumenta:

No nos avergoncemos de ser ignorantes en asuntos en la cual la ignorancia está aprendiendo. Más bien debemos abstenernos voluntariamente de la búsqueda del conocimiento, que es insensato y peligroso e incluso es una aspiración fatal.[40]

Es pecaminoso insistir en saber las causas de la divina voluntad, puesto que él mismo es y justamente debería ser la causa de todo lo que existe... Dios, cuyo placer es para imponer castigo a necios y transgresores... ninguna otra causa puede ser aducida... que el consejo secreto de Dios... Ignorancia de las cosas que no somos capaces de entender  o que no es lícito saber, es estar aprendiendo, mientras que el deseo de conocerlos es una especie de locura.[41]

Declarar "misterio" y exaltar la ignorancia son contrarios a la palabra de Dios, que nos dice que debemos "estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros..." (1 Pedro 3:15). Sin embargo, Calvino dijo que estaba mal el buscar una razón.

La palabra griega "misterio" traducida es musterion. Nunca se utiliza como la usa Calvino para denotar un secreto que no será revelado. Por el contrario, siempre se refiere al conocimiento que se revela. Por ejemplo: "No quiero... que ignoréis este misterio..." (Romanos 11:25); "He aquí os digo un misterio..." (1 Corintios 15:51); "me fue declarado el misterio..." (Efesios 3:3); "El misterio que había estado oculto… ha sido manifestado..." (Colosenses 1:26); "Yo te  diré el misterio..." (Apocalipsis 17:7), etc... La palabra nunca es usada como Calvino la utiliza en lo referente a la salvación, predestinación o soberanía y ciertamente no es respecto a algunos que serán salvos y otros condenados.

No hay Escape con Semánticos

Según la doctrina de la elección incondicional, tanto la fe para creer y la salvación para recibir es impuesta a los elegidos, por la soberanía de Dios, anulando totalmente su presunta incapacidad humana para elegir y el rechazo de su voluntad depravada del Evangelio. El calvinista objeta la frase "les impone" e insiste en que Dios simplemente extrajo de los electos la resistencia natural al Evangelio.

Sin embargo, cualquier retiro del presunto rechazo natural tendría que cambiar el deseo de un pecador rebelde. Palmer admite, "Aun me obliga a mí, quien realmente no ama a Jesús, amarlo y creer en él (énfasis agregado)."[42]  Por el contrario, nadie puede ser obligado a querer o aceptar un regalo, mucho menos cambiar su mente sin la voluntad para hacerlo. Esa voluntad debe provenir del corazón; no se puede crear de la nada.

Nadie puede ser forzado a cambiar de parecer. No importa cómo traten de explicar la elección incondicional, el calvinista no puede escapar un hecho reconocido por toda la humanidad: que cualquier cambio significativo de actitud o creencia del ser humano, debe ser por consentimiento y razones que acepta voluntariamente. Pero según el calvinismo ese hecho del sentido común socava la soberanía de Dios. Pero al contrario, es un hecho y refuta el calvinismo.

El calvinista afirma que, según Efesios 2:8 -10, fe es concedido como un regalo (discutiremos ese error en profundidad más adelante). Sin embargo la construcción griega, exige que la salvación, y no la fe, es el regalo de Dios. Por otra parte, incluso si la fe fuera el regalo, tendría que ser recibido — un acto en sí mismo que requiere la fe y el ejercicio de la voluntad. Fe salvadora es un elemento absolutamente esencial en cualquier relación y transacción entre el hombre y Dios, como lo declaran muchas Escrituras inequívocamente: "es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay..." (Hebreos 11:6).

Jesús dijo, "conforme a vuestra fe os sea hecho" (Mateo 9:29). Ya hemos señalado esto, pero vale la pena repetir. La expresión "vuestra fe" se encuentra veinticuatro veces: "vuestra fe se divulga..." (Romanos 1:8); "si Cristo no ha resucitado, vana es vuestra fe... (1 Corintios 15:17), etc. "Tu fe" se encuentra once veces: "tu fe te ha hecho salva..." (Marcos 5:34; Lucas 8:48); "la participación de tu fe..."  (Filemón 6), etc...  "Su fe" se encuentra dos veces: ("su fe le es contada por justicia" (Romanos 4:5), etc., y "su fe" tres veces: "Jesús vio su fe" (Marcos 2:5), etc... Estas son expresiones extrañas si nadie puede tener fe a menos que Dios soberanamente lo regenera, y luego le da una fe que no es suya sino totalmente de Dios.

Tales enseñanzas claramente no son bíblicas. La escritura repetidamente presenta a Dios apelando a la razón del hombre, conciencia y voluntad para convencerlo de arrepentirse y creer. Toda la historia de Dios tratando con el hombre — pasado, presente y futuro, como se revela en las Escrituras — sería una farsa sin sentido si la elección incondicional fuese verdad. Y así es con todo el TULIP.

En Resumen

Es el ingrediente esencial del amor — el poder de la elección — que la defensa desacertada del calvinismo no permite en cuanto a la soberanía de Dios. Y es justo que aquí en la elección incondicional, el segundo de sus cinco puntos, donde el Calvinismo tropieza otra vez en una gran contradicción sobre el cual sus seguidores no están de acuerdo. Su perversión de la soberanía exige que si uno va al cielo o infierno depende exclusivamente de la voluntad de Dios y su Decreto; la recepción o rechazo de un hombre de Cristo no es por su libre elección, sino que es irresistiblemente impuesta por Dios. Como resultado, el ateo se siente justificado en rechazar a un Dios que, contrario a la compasión básica humana, predestina a multitudes al tormento eterno, que podrían haber sido predestinados al gozo eterno en su presencia.

¿Por qué un Dios quien es amor no ejerce los atributos calvinistas de control absoluto en cada pensamiento, palabra y acción para eliminar el pecado, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte y lleva a toda la humanidad al cielo? Esta contradicción de las normas básicas que Dios ha puesto en cada conciencia humana plantea una pregunta obvia — y es una pregunta que responde al hecho de que los calvinistas no pueden ponerse de acuerdo sobre una respuesta simple.

Algunos, como Juan Calvino, sin reparo dicen que Dios no quiere que todo el mundo sea salvo — de hecho, esa es su "buena voluntad" condenar a muchos. Otros, al darse cuenta de lo repulsivo que es esta idea a cualquiera que tenga un sentido normal de  misericordia y bondad, llaman a esto "Ultra-Calvinismo" e intentan encontrar otras explicaciones por las que Dios no elige irresistiblemente a todo el mundo. La necesidad de superar las objeciones de los no calvinistas a la insensibilidad aparente de Dios (en predestinar multitudes al tormento eterno antes de que nacieran) ha sido la madre de la invención a un número de intentos y racionalizaciones.

Como hemos visto, algunos intentan escapar del desastre moral simplemente diciendo que la respuesta está escondida en el secreto de la voluntad de Dios — esto es esquivar. Otros, si bien reconocen la contradicción monstruosa, insisten en que lo que nos parece aborrecible a nosotros, no lo es para Dios — que nosotros no podemos imponer nuestros estándares sobre él. Sin embargo, ese argumento, es demolido por el hecho de que Dios ha escrito sus estándares en cada conciencia y razona con la humanidad sobre esa base (Isaías 1:10 – 20).

En toda la Escritura, Dios hace un llamado a la conciencia del hombre a hacer lo que él sabe que es correcto y se abstenga de maldad. Las enseñanzas de Cristo, "y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Lucas 6:31), expresa claramente la simpatía común que toda persona normal, aunque pecador, se da cuenta que debe tener para aquellos en necesidad. Porque esta compasión viene de Dios y refleja su bondadoso deseo hacia la humanidad no se puede negar y es reconocido como tal por Spurgeon.

Los calvinistas no están de acuerdo sobre cómo manejar la declaración clara de Pablo que Dios quiere que "todos los hombres sean salvos" (1 Timoteo 2:4). Como veremos más adelante en más detalle,  James White, igual que muchos calvinistas sostienen que Pablo no hablaba de "todos los hombres" sino "todas las clases de hombres".[43]  Calvino adoptó esa idea retorcida para escapar de la verdad sobre el amor de Dios para todos.[44] Sin embargo Spurgeon rechazó esta estratagema. En cambio, declaró sinceramente (como ya hemos observado):

Como es mi deseo de que así sea, a como es su deseo que así sea, así es el deseo de Dios que todos los hombres sean salvos; Ciertamente, él no es menos benevolente que nosotros.[45]

Pero esta creencia no-calvinista, metió a Spurgeon en problemas. ¿No estaba él contradiciendo la expiación limitada que el profesaba aceptar? ¿Cómo podría Dios sinceramente desear la salvación de aquellos por quienes Cristo no murió y a quienes predestinó al tormento eterno? Y aquí — al igual que Sproul, Piper, MacArthur y otros — Spurgeon se abstuvo sobre la idea de que Dios al parecer tiene dos voluntades, "la voluntad del Decreto de Dios (su propósito eterno)... [y] La voluntad del deseo de Dios."[46]

Al parecer, este sermón es el origen de la afirmación de MacArthur de esta misma contradicción. ¿Cómo puede Dios tener dos voluntades contradictorias? En lugar de encontrar una solución bíblica y racional a esta idea anti-bíblica e irracional (que debe ser mantenida para defender el Calvinismo), Spurgeon clamo ignorancia:

Entonces surge la pregunta, "¿si él quiere que así sea, por qué no hace que sea así?  Dios tiene una infinita benevolencia que, sin embargo, no está trabajada en todos sus puntos según su omnipotencia infinita; y si alguien me pregunta por qué no es explicada, no lo sé.  Nunca me he propuesto ser un explicador de todas las dificultades, y no tengo ningún deseo de hacerlo".[47]

De hecho, el calvinismo mismo crea esta "dificultad". El dilema se disuelve y la pregunta es respondida con una simple admisión: Dios en su soberanía ha dado al hombre poder real de elección. Así el deseo sincero y amoroso de Dios para que toda la humanidad sea salva no es contrario a su justicia, sino que es rechazado por la voluntad de muchos. Nadie está predestinado a la felicidad eterna en la presencia de Dios o al tormento eterno de la separación de Él.  El destino eterno depende de la aceptación o el rechazo de Cristo por medio del Evangelio.

Aquellos que reciben a Cristo no tienen nada de que gloriarse sino en Cristo solamente quién pagó la pena por sus pecados. Y aquellos que sufren la pena por sus pecados (y sólo ellos) son culpables de haber rechazado obstinadamente la salvación de Dios provista y libremente ofrecida como un regalo de su amor.

Tal es la enseñanza clara de las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis. Pero para hacer frente a ese hecho, el calvinista tendría que abandonar los dogmas a los que ha dedicado su vida y su reputación. Muchos lo han hecho. Es nuestra oración, que este libro ayude a muchos más ser librados del TULIP.

  1. Edwin H. Palmer, the five points of calvinism (Grand Rapids, MI: Baker Books, enlarged ed., 20th prtg., 1999), 27.
  2. Herman Hanko, Homer C. Hoeksema, and Gise J. Van Baren, the Five points of Calvinism (Grand Rapids, MI: Reformed Free Publishing Association, 1976), 28.
  3. R. C. Sproul, Chosen by God (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, Inc., 1986), 155.
  4. Canons of Dort (Dordrecht, Holland, 1619), 1:7.
  5. John Calvin, institutes of the Christian Religion, trans. Henry Beveridge (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Company, 1998 ed.), III: xxi, 4, 5.
  6. Palmer, foreword to five points, 27.
  7. Herman Hanko; cited in Laurence M. Vance, the Other Side of Calvinism (Pensacola, FL: Vance Publications, rev. ed. 1999), 245.
  8. Charles Haddon Spurgeon, Spurgeon at His Best, ed. Tom Carter (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), 122.
  9. George L. Bryson, the Five points of Calvinism “Weighed and Found Wanting” (Costa Mesa, CA: The Word For Today, 1996), 36.
  10. R. C. Sproul, Grace unknown (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1997), 141.
  11. Sproul, Chosen, 142.
  12. C. Samuel Storms, Chosen for life (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1987), 55.
  13. Carl Morton, in the Berea Baptist Banner, January 5, 1995, 19.
  14. David J. Engelsma, Hyper-Calvinism and the Call of the Gospel (Grandville, MI: Reformed Free Publishing Association, 1980), 133.
  15. Leonard J. Coppes, Are Five points Enough? the ten points of Calvinism (Denver CO:

self-published, 1980), 15.

  1. Palmer, five points, 25.
  2. Gordon H. Clark, predestination (Phillipsburg, PA: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1987), 63–64; cited in Vance, Other Side, 265.
  3. Calvin, institutes, III: xxiii, 6.
  4. Calvinist    pastor        in               Arizona     to               Dave         Hunt,         August       11,             2000.         On             file.
  5. John R. Cross, the Stranger on the Road to Emmaus (Olds, AB: Good Seed International, 1997) ,  56–57.
  6. Arthur W. Pink, the Sovereignty of God (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2nd prtg. 1986) ,  249.
  7. Calvin, institutes, III: xxi, 5.
  8. Palmer, five points, 15.
  9. Vance, Other Side, 236.
  10. John MacArthur, the MacArthur Study Bible (Nashville, TN: Word Publishing, 1997), 1939.
  11. Clark, predestination, 185.
  12. King James I; in Jacobus Arminius, the Works of James Arminius, trans. James and William Nichols (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1986), 1:213.
  13. H.  A. Ironside, in the Heavenlies, Addresses on Ephesians (Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1937), 34.
  14. Westminster Confession of Faith (London: 1643), III: 3.
  15. Calvin, institutes, III: xxi, 1.
  16. Calvin, institutes, III: xxiii, 7.
  17. Palmer, five points, 26.
  18. See, for example, Romans:8:29 and 1 Peter:1:2.
  19. James R. White, the potter’s Freedom (Amityville, NY: Calvary Press Publishing, 2000), 177.
  20. Calvin, institutes, III: xxiii, 5, 6.
  21. Ibid., 11.
  22. Ibid., 8, 9.
  23. Ibid.
  24. Ibid., 2.
  25. Ibid., xxi, 2.
  26. Ibid., xxiii, 4, 8.
  27. Palmer, five points, 21.
  28. James R. White, the potter’s Freedom (Amityville, NY: Calvary Press Publishing, 2000), 139–143.
  29. John Calvin, Calvin’s New testament Commentaries (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdman’s Publishing Co., 1994), 10:209.
  30. C. H. Spurgeon, sermon preached January 16, 1880, “Salvation by Knowing the Truth,” [ www.apibs.org/chs/1516.htm ].
  31. Ibid.
  32. Ibid.
 
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