Capítulo 20 - Entendiendo las Escrituras esenciales | thebereancall.org

TBC Staff

Un texto importante donde los calvinistas buscan apoyo es Romanos 9. R. C. Sproul declara que Romanos 9:16 ("Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino del Dios que tiene misericordia") "es absolutamente fatal para el Armenianismo".   Pero la frase "del que quiere" acredita al hombre con una voluntad que puede venir a Cristo. El versículo simplemente está diciendo que el esfuerzo y el deseo humano son en vano sin la gracia de Dios. No estamos defendiendo el Armenianismo (cuyos adherentes tampoco están de acuerdo entre sí); simplemente estamos probando la doctrina del “tulip” con la palabra de Dios.
Los Calvinistas creen que el capítulo 9 de Romanos demuestra que la elección del hombre no tiene ninguna parte en la salvación y que antes de nacer, todos los hombres son predestinados al cielo o a la condenación. White dice, "habla de la inviolabilidad del propósito de Dios en la elección y muestra que sus decisiones no están determinadas por nada en el hombre (es decir, previo conocimiento de la eventual respuesta de un individuo para el Evangelio).    Piper dice que Jacob y Esaú "fueron designados a sus respectivos [sic] destinos (por la eternidad) antes de que nacieran".   Hoeksema concuerda "Concluimos, por tanto, que la predestinación de Jacob y Esaú es una elección personal y reprobación a la salvación y eterna desolación respectivamente".   De hecho, este no es el caso, como veremos.
En Romanos 9:13 ("Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí"). Pablo está citando al profeta Malaquías (Malaquías 1:2). Esta declaración no está "escrita" en ninguna otra parte en las Escrituras. Ni tampoco el Profeta Malaquías se refiere a Jacob y Esaú como individuos, sino a las Naciones que descendieron de ellos: “Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías”.
Yo os he amado... y a Esaú aborrecí y convertí sus montes en desolación y abandoné su heredad para los chacales del desierto... Edom... Ellos edificarán, y yo destruiré; y les llamarán territorio de impiedad, y pueblo contra el cual Jehová está indignado para siempre... por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos". (Malaquías 1:1-4; 3:6).  Claramente, se entiende por "Esaú" la nación de Edom quien descendió de él, y "Jacob" significa Israel. No se está contemplando a Esaú y Jacob como individuos.

El tema no es salvación
No hay ninguna referencia en Malaquías a la eterna salvación de Jacob, Esaú o sus descendientes, mucho menos que Jacob y sus descendientes fueron predestinados para el cielo y Esaú con su descendencia para el infierno. ¡Incluso ningún versículo de Malaquías implica esto! Claramente la cita de Pablo en Malaquías se utiliza incorrectamente para tratar de demostrar la predestinación y la reprobación del calvinismo.
Además, sabemos que muchos israelitas que fueron descendientes de Jacob se perdieron eternamente; y por el contrario, no se puede probar que cada descendiente de Esaú estará en el infierno. Incluso los calvinistas no dirían que cada israelita perteneció a los elegidos, en el sentido calvinista.
Comentando sobre la referencia a Esaú y Jacob en Romanos capítulo 9, Broughton dijo: "la elección es Dios eligiendo a un pueblo por el cual iba a manifestarse... No es... para salvación, sino... para el servicio de... "  En total acuerdo, el profesor H. H. Rowley declaró, “elección es para el servicio... Dios eligió a Israel... no solo para revelarse por medio de ella, sino también para reclamarla para servicio."  Fisk comenta, "Rowley, de hecho, va tan lejos como para sugerir que la elección es algo que, si no es cumplido por los elegidos, podría ser removido de ellos-un pensamiento que estremece a los calvinistas comprometidos".   Curiosamente, los comentarios de Rowley eran parte de una serie de conferencias que él dio en Universidad de Spurgeon en Londres.
Incluso Pablo tampoco sugiere en Romanos 9 más de lo que dice Malaquías de la salvación individual de Esaú, Jacob o Faraón. Sin embargo lo que Pablo dice sobre estas personas es utilizado por calvinistas para "probar" su peculiar doctrina de la elección y la predestinación a la salvación o a la condenación. Vance señala que “el error fundamental del calvinismo el estar confundiendo la elección y la predestinación con la salvación, que nunca están en la Biblia, pero sólo en las especulaciones filosóficas y las implicaciones teológicas del calvinismo...”   De hecho, la elección y la predestinación siempre tienen que ver con un propósito en particular, el ministerio o la bendición a lo que uno ha sido elegido, y no salvación.

“Dos naciones… y dos clases de gente”
El hecho de que Dios se estaba refiriendo a las Naciones y no a Jacob y Esaú como individuos está claro desde el principio. Durante el embarazo, como los gemelos "lucharon juntos dentro de ella", Dios le dijo a Rebeca, "dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; él será un pueblo más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor" (Génesis 25:23). Si se trataba de  individuos, esto sería una profecía falsa, porque Esaú nunca sirvió a su hermano, Jacob, ni tampoco puede decirse que Jacob era más fuerte que Esaú durante sus respectivas vidas.
Sin embargo la profecía fue perfectamente cumplida en las Naciones de (Edom e Israel) descendidas de Esaú y Jacob. Aun así los calvinistas ignoran ese hecho porque no cabe en su teoría, y llegan a grandes extremos para aplicarlo a la salvación individual o a la reprobación. Por ejemplo, en todas sus "pruebas" de la elección a la salvación de Romanos 9, White, como la mayoría de los calvinistas, nunca menciona Génesis 25:23. ¿Por qué lo evita? La razón es obvia.
Piper hace cuatro referencias oblicuas a Génesis 25:23 pero nunca lo interpreta: 1) él cita "el mayor servirá al menor", pero no la declaración esencial que las dos naciones están involucradas;  2) menciona en una nota que ("Lutero niega la interpretación de Erasmo de Génesis 25:23 y Malaquías 1:2"),   pero no para explicar esta negación o demostrar su validez; 3) cita la declaración de Shrenk en oposición a su propia y de acuerdo con lo que estamos diciendo, "aquí la referencia no es salvación, sino a la posición y la tarea histórica, cf.  La cita de Génesis 25:23 en Romanos 9:12: 'el mayor servirá al menor'",  nuevamente, no hay ningún reconocimiento en la declaración de Dios que se estaba refiriendo a las naciones; y 4) Cuando finalmente da la cita completa, se sale por una tangente sobre cómo Israel se hizo más fuerte que Edom y no hace la aplicación obvia a Romanos 9: "el nacimiento de Jacob y Esaú a Isaac y Rebeca fue anunciado a Rebeca en Génesis 25:23, ' Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor”. Y cómo sería posible que Jacob y sus descendientes dominaran (servirían) encima de Esaú y sus descendientes... se describen en Génesis 25:29-34 y Génesis 27: 18-29."  
De hecho, el "dominio" (servicio) no ocurrió durante la vida de Jacob o Esaú, sino que se refería solamente a sus descendientes. Piper discute ese aspecto, pero no reconoce de ninguna manera la importancia de dos naciones siendo el tema de la profecía original de Dios y de la confirmación de Malaquías mismo. El reconocer esto socavaría la interpretación calvinista de Romanos 9, uno de sus pasajes claves.
Lutero, también evita el impacto completo del hecho de que, tanto en Génesis como en Malaquías, Dios en última instancia se refiere a las Naciones dentro de la cuales no todo individuo es salvo o condenado.   Aunque menciona que "los dos pueblos están claramente distinguidos",  Lutero erróneamente aplica todo a la salvación individual para apoyar su argumento en contra de la libre voluntad.
Las claras declaraciones de Dios en Génesis 25 no tienen nada que ver con el destino eterno de Esaú y Jacob, al cielo o al infierno, sino que se refieren a los "tipos de gente" que serían sus descendientes y cómo encajan en sus propósitos. Así, al citar Génesis 25:23, Pablo no podría estar hablando de salvación individual, sino más bien de la elección de Dios de Israel a una posición preferida de bendición y utilidad. El hecho indiscutible de que dos naciones futuras son el tema de la profecía de Dios a Rebeca socava los argumentos calvinistas. Dick Sanford escribe:
Circule la palabra, "Servirá". Esta no está diciendo, “El mayor será salvo y el más joven no lo será.” Nunca mezcle la Escritura que habla de servicio con la Escritura que habla de salvación... El servicio incluye obras que son recompensadas. La salvación es gracia aparte de las obras...
Aquí el Señor dice que mucho antes de ellos nacer, él sabía quién iba a nacer primero y... Yo voy a cambiar ese patrón de servicio... [Y] la herencia va a venir a través del más joven en lugar del más viejo. También eso es una inversión...
Ahora esto no dice, "A Jacob he salvado para el cielo y Esaú... no puede ir al cielo... [Pero] dice que... la bendición no será para Esaú... los hijos de Esaú no van a conducir al Mesías; serán los hijos de Jacob que conducirán hasta el Mesías. (Énfasis en original)  

¿Y que de los individuos?
Aparte de las dos referencias en Malaquías y Romanos, se nos dice solamente una vez más que Dios amó a Jacob (Salmos 47:4), y nunca más vemos que odiaba a Esaú. Por otra parte, "amó" y "odió" son términos comparativos (como cuando Cristo dice que odiamos a padre y madre en comparación con nuestro amor por él, Mateo 10:37–38; Lucas 14:26) y no tienen nada que ver con la salvación. Como señalan Forster y Marston,
Malaquías 1:2 no habla de un odio literal de Esaú y sus descendientes en el cual Dios ha condenado a cada uno de ellos al infierno.  Simplemente hace referencia a la posición superior de la raza hebrea en la estrategia de Dios... En el original a la que Pablo se refiere, Esaú simplemente es un sinónimo de Edom (siendo claro del contexto de Malaquías 1:2-5)... La elección de Dios de Israel no podía ser el resultado de sus méritos o trabajos... Por lo tanto la introducción de Pablo de la cita en Malaquías 1:2, es de particular importancia aquí, y él lo utiliza en el desarrollo de su tema...  
Los calvinistas enfatizan la declaración, "pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama..." Sin embargo, esta declaración es simplemente otra prueba de que la elección está determinada por el conocimiento previo. Nadie merece la bendición de Dios, que procede de su gracia — se da a quien Él sabe de antemano lo recibirá.
Antes de que estos hombres nacieran, Dios sabía que Jacob le seguiría a Él, y que Esaú despreciaría su primogenitura, y que sus descendientes serían los enemigos de Israel. Sobre esa base Él odió a Esaú/Edom. Si este no fuera el caso, tendríamos un Dios que odia sin ninguna razón en absoluto, que es contrario a todo lo que la Biblia nos dice de Dios quien "es amor". Además, si ese fuera el caso, dejaría la declaración profética de Cristo sin sentido cuando dijo "Sin causa me aborrecieron"(Juan 15:25).
Está claro que la elección de Jacob y el rechazo de Esaú no tenían nada que ver con la salvación o condenación de ningún individuo o de sus descendientes. Para los calvinistas usar estos pasajes para ese fin es simplemente una exégesis incorrecta. Sin embargo, Palmer insiste, "Por lo tanto, Romanos 9 es claro en afirmar que la elección y preterición (pasar por encima de los no elegidos) son incondicionales...’A Jacob amé, más a Esaú aborrecí’"  

¿Y qué de Faraón?
En el caso de Faraón, del mismo modo, nada tiene que ver con su destino eterno. Dios sabía de antemano el corazón malvado y obstinado de este tirano, y para eso Dios lo levantó en este momento: "Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra."(Éxodo 9:16). Dios usó el corazón terco y orgulloso de Faraón para juzgar completamente todos los dioses de Egipto, y en el proceso la entrega de su pueblo de esa tierra pagana.
Dios no indujo a Faraón al pecado, sino que dispuso las circunstancias y eventos para poner a este hombre en particular (quien Dios conocía sus caprichos malvados y sus impulsos en cada detalle) en autoridad en ese momento particular, con el fin de usar su maldad, para cumplir su voluntad. Afirmamos como bíblico y razonable la habilidad de Dios y su soberano derecho de organizar las circunstancias y la posición de los actores, quienes Él conoció de antemano, para que su voluntad se efectúe en los asuntos humanos y hacerlo sin violar su voluntad o animar (y mucho menos ser de apoyo a) sus crímenes.  
Que  Dios ponga  a Faraón en el lugar y tiempo correcto para encajar en sus planes para Israel y Egipto no tiene nada que ver con ninguno de los elementos del “tulip” que afectan la salvación personal. Ni tampoco Dios causo las acciones de Faraón; Él simplemente permitió que el mal de Faraón siguiera su curso, incluso reforzó la intención del mal de Faraón en la medida en que cumplió el propósito de Dios.
Solamente hay una explicación bíblica de Dios, tomando a algunos para el cielo y enviando a otros al infierno: la salvación es una oferta genuina, y Dios en su pre-conocimiento omnisciente, sabe cómo responderá cada persona. La única razón convincente que es coherente con el carácter de Dios, es la elección y predestinación de los redimidos a ciertas bendiciones en el omnisciente pre-conocimiento de Dios de que creerían. En cuanto a este pasaje entero con Esaú, Jacob y Faraón, Ironside escribió:
No se trata aquí de la predestinación al cielo o reprobación al infierno... No se nos dice aquí, ni en ningún otro lugar, que antes de que nacen los niños, el propósito de Dios es enviar a uno al cielo y otro al infierno... El pasaje tiene que ver enteramente con privilegio aquí en la tierra.
Pablo concluye esta sección declarando, "Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira (como Faraón) preparados para destrucción” (Romanos 9:22). Aunque  Dios sufriendo a esos vasos de ira, Él no los causa  ser o hacer el mal. Más bien, a veces su propósito es utilizar a aquellos cuyos corazones son malvados y soporta su oposición y maldad en la medida que cumplan su voluntad. De esa manera, Dios es capaz de usar la ira del hombre para alabarle (Salmo 76:10).

 “Al que quiere endurecer, endurece”
En relación a Faraón, Romanos 9:18 dice, "De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece." Los calvinistas hacen mucho alarde del hecho que Dios endureció el corazón de Faraón, como si eso demuestra la elección incondicional y la Limitada Expiación. Pero al contrario, el endurecimiento de su corazón nada tuvo que ver con el hecho de que Faraón fuese al cielo o no, sino que Dios uso al Faraón en el momento de la liberación de Israel en Egipto. Dios dice que su propósito era "y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová"(Éxodo 10:2).
De hecho cuando Dios endurece el corazón del Faraón para cumplir sus propósitos con Israel y Egipto, para manifestar su poder más plenamente y específicamente y completar su juicio sobre los dioses de Egipto, sólo ayudaba a Faraón a hacer lo que ese tirano quería hacer. Cuando envió a Moisés a Egipto, Dios declara, "Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte..." (Éxodo 3:19). Esta era la  disposición de Faraón antes de que se dijese una palabra sobre el endurecimiento de Dios de su corazón.
Aun así, los calvinistas están casi unánimes evitando esta Escritura. Dejándolo de lado, inician sus comentarios con Éxodo 4:21, "Pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo". Al igual que los demás, Rose ignora Éxodo 3:19 y escribe, "¿no endurece Dios su corazón antes de que las plagas fueron enviadas sobre Egipto?- ¡véase Éxodo 4:21!"   White, también evita el 3:19 y también utiliza 4:21 como su fundamento.  Igual que Piper. En la evolución de su larga discusión sobre el endurecimiento del corazón del Faraón, él se apoya fuertemente en 4:21. Muchas páginas de Piper con citas eruditas de los originales en hebreo y griego, con el acompañamiento de argumentos complicados, pierden su brillo ante su indiferencia del versículo 3:19, que, si lo hubiese tomado en cuenta, habría cambiado el panorama por completo.  
Por desgracia, Piper inundó la Justificación de Dios  (su libro) con palabras de griego y hebreo en esos alfabetos sin los equivalentes en inglés que generalmente los autores suplen. Así, los lectores que no son eruditos en griego y hebreo deben confiar en su palabra en cuanto a lo que él dice. Sin embargo, sus comentarios son reveladores:
Antes de la primera afirmación activa del endurecimiento de Dios en Éxodo 9:12 hay dos afirmaciones que él [Faraón] endureció su propio corazón [8:15, 32] y después de 9:12 hay dos afirmaciones que él endureció su propio corazón [9:34, 35]. [Así] el corazón "Auto-endurecido" del Faraón igual se verifica antes y después de la primera mención de que Dios halla endurecido..." (Énfasis agregado)  
Piper reconoce que Faraón endureció su propio corazón, antes y después de "la primera afirmación activa de que Dios lo endureciera..." Es importante entender que "Dios no dio a Faraón el deseo malvado de rebelarse contra él. Lo que hizo Dios fue darle el coraje de llevar a cabo ese deseo. Por lo tanto la acción de Dios  simplemente hace la diferencia entre un acto malvado y la supresión de un mal deseo a través del miedo".   Además, no hay nada en la historia para indicar que  Faraón fuese incapaz de obedecer a Dios con una respuesta genuina de su corazón. Contradiciendo lo que dice en otros lugares y en una declaración muy poco calvinista que sugiere el libre albedrío, Calvino reconoce que los impíos pueden ser movidos a un arrepentimiento genuino por las advertencias de Dios:
Quien ahora no ve que por las amenazas de este tipo (la profecía de Jonás de la destrucción de Nínive, etc.), que Dios desea despertar al arrepentimiento a quienes aterroriza para poder escapar el juicio merecido de sus pecados.
Sin embargo en este caso, a través de su pre-conocimiento, Dios sabía que Faraón, al igual que Esaú, rechazaría su voluntad, tal y como Él sabía que Jacob se sometería y obedecería (Génesis 28: 7, 20 – 21; 32:9-11, 24 – 32; 49:28 – 33, etc...). Faraón era un hombre malvado que había maltratado durante mucho tiempo el pueblo de Dios. Egoístamente él deseaba proteger sus propios intereses al mantener a estas personas como esclavos.
Pero, las plagas se volvieron tan aterradoras que Faraón iba dejar ir a Israel — no por un arrepentimiento genuino, sino por miedo de más juicio. Pero Yahvé, no había terminado de juzgar a los dioses de Egipto. Por lo tanto, Él endureció el corazón de Faraón, dándole el valor de persistir en la resistencia que él realmente quería seguir, hasta que Dios termina de ejecutar completamente Su juicio sobre los dioses de Egipto, sacando a "los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios" (Éxodo 7:4).
Tenemos un mejor conocimiento del trato de Dios con  Faraón a través de las palabras traducidas hebreas "endurece" o "endurecido" en la biblia King James. En el sentido de endurecer el propio corazón, kabed se utiliza cuatro veces: Éxodo 7:14, 8:15, 9:7 y 9:34. Qashah, utilizado sólo una vez (Éxodo 7:3), medios para ser duro de cerviz o persistente. Chazaq (Éxodo 4:21; 7:13, 22; 8:15; 9:12, 35; 10:20, 27; 11:10; 14:4, 8, 17) significa fortalecer o dar valor, lo que indica que Dios no estaba causando a Faraón ser un hombre malo o hacer malas acciones, sino que daba al Faraón la fuerza y el valor a su intención de no dejar ir a Israel, incluso cuando las plagas se volvieron abrumadoramente terroríficas. Como lo explican Forster y Marston, después de un estudio profundo de la palabra:
La Biblia no enseña que Dios hizo a Faraón sin la habilidad de arrepentirse. La palabra principal usada para el endurecimiento del corazón de Faraón es chazaq, y esto indica que Dios alentó o animo el corazón de Faraón para tener el coraje obstinado de incluso soportar milagros aterradores... Dios nunca impide que nadie se arrepienta. “¿No tengo ningún placer en la muerte de los impíos? Dice el Señor: y ¿Acaso no quiero que vuelva de su mal camino y vivan?” (Énfasis agregado)  
Tampoco el ejemplo del Faraón apoya la posición calvinista de la Total Depravación. Si Faraón hubiese sido totalmente depravado, ¿por qué Dios tendría que endurecer su corazón? Piper dice cuatro veces que Faraón endureció su propio corazón. ¿Por qué decirlo, si él no tuviese la opción de elegir el hacerlo? ¿Cómo se puede endurecer más un corazón totalmente depravado?  Tampoco dice, cuando Faraón por fin deja ir a Israel, que Dios lo hizo con la Irresistible gracia. El simplemente estaba aterrorizado y sobre eso se sometió a la voluntad de Yahvé (Éxodo 12:30-33), pero aun así sin verdadero arrepentimiento.

Barro, Alfarero, y Vasos de ira
Como comentario final  Pablo (White lo cataloga como un "crescendo")   en este importante pasaje, el declara que nadie puede quejarse contra Dios, por lo que Él hace, porque el barro no tiene derecho de hacer demandas al alfarero,
Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? Romanos 9:20-24
Los calvinistas dependen en gran medida de este pasaje de las Escrituras. White declara:
La libertad del alfarero pulsa a través de estas palabras, que fluyen inexorablemente en el mar de la soberanía, removiendo a cualquier aspirante del camino del libre albedrío. Dios tiene el derecho perfecto de hacer con su creación (incluyendo hombres) como Él desea, así como el alfarero tiene la soberanía absoluta sobre el barro... "vasos de ira..." ¿Son estas naciones...? No, estos son los pecadores sobre los que viene la ira de Dios. Se dice que han sido específicamente "preparados para destrucción."  Este es su propósito.  (Énfasis en original)
El que Dios, el alfarero 1) tiene derecho a hacer con los hombres como el place y 2) sufre con mucha paciencia los vasos de ira, no lo negamos. Sin embargo eso es todo lo que este pasaje nos dice — no nos dice lo que sí es su deseo. Pero, numerosos otros pasajes, nos dicen en los términos más claros que Dios quiere que todos procedan al arrepentimiento y el conocimiento de la verdad, que no está dispuesto a que nadie perezca, y no tiene ningún placer en la muerte de los impíos. Ya hemos citado muchos de estos pasajes.
No hay nada en Romanos 9:20-24 que indique que Dios el alfarero hace a alguien malo o le lleva a hacer el mal. Mucho menos este pasaje prueba, como lo afirman los calvinistas, que Dios predestina a unos al cielo y otros al infierno. Pablo se está refiriendo al uso de Dios de la maldad innata de hombres impíos como Esaú y Faraón, cuando es conveniente a su propósito, para cumplir con su voluntad. Al hacerlo, él sufre "la contradicción de los pecadores" (Hebreos 12:3). Ni tampoco el hecho de que Dios trae estos vasos de ira a la destrucción que se merecen, prueba que esa es su voluntad para ellos o que no tienen ninguna otra opción, y mucho menos que fueron predestinados a la destrucción.
El calvinista dice que Dios, a través de la Irresistible gracia, puede causar que toda la humanidad crea en Cristo y le obedezcan. Si esto es cierto, entonces el hecho de que él no lo hace va en contra de todo lo que la Biblia dice de Su misericordia y gracia. No existe ninguna explicación para esta flagrante contradicción: el calvinista se ve obligado a declarar "misterio".
Pero, la Escritura declara que Dios ha dado a los hombres el poder de elección. Por lo tanto, forzar la Irresistible gracia sobre ellos contradice ese regalo. Dios no viola la voluntad de nadie. Entiendo que pudo haber sido misericordioso y haber suprimido la maldad de Faraón y Judas, si esto se hubiera adaptado a Sus planes, pero eso no hubiera cambiado sus corazones o su destino eterno. Sin embargo en cuanto a estos "vasos de deshonra... preparados para destrucción", el  eligió reforzar la determinación de maldad de ellos para efectuar su voluntad. Él no les causó elegir el mal, sino que utiliza Su voluntad rebelde para sus propósitos y por ello "había sufrido" su rebelión.
Herman Hoeksema afirma que el ejemplo del alfarero enseña la "Soberanía absoluta de Dios para determinar el destino final de los hombres, ya sea para honra o deshonra, salvación y gloria o la condenación y la desolación."   Asimismo, Piper dice: "Está claro que Pablo todavía tiene en mente la cuestión de la elección incondicional [para salvación o condenación] señalada en Romanos 9:6-13".   Simplemente hemos dado una explicación diferente, con una exégesis razonable y también que está de acuerdo con el carácter de Dios en su amor y justicia y decenas de otras Escrituras que declaran el amor de Dios para todos y su deseo de que todos sean salvos. Pablo no está tratando en este pasaje con el destino eterno de Faraón, Esaú o Jacob.

Retomando Juan 3:16-17
Si hay un versículo en la Biblia que todos los niños conocen que han asistido alguna vez a una escuela dominical evangélica, es Juan 3:16. ¿Cuál de estos niños que se encuentran con este versículo por primera vez, sin un maestro calvinista, concluiría que "mundo" no significa el mundo entero de la humanidad, sino un número limitado de personas elegidas por Dios? Por supuesto que ninguno lo haría.
Calvino mismo, en su comentario sobre Juan 3:16, dijo que "el mundo" incluye a "todos los hombres sin excepción". Lutero también dijo que significaba "toda la raza humana". Pero White, dándose cuenta de que tal admisión remueve la Limitada expiación, hace una desesperada manipulación de Juan 3:16. Él sugiere que la sana exégesis requiere que "todo aquel que en él cree no se pierda"  realmente dice "a fin de que todo el mundo que está creyendo en él no perezca..."   Este giro ligero permite a White sugerir que solo los electos del calvinismo creen en Dios (porque Dios les ha causado hacerlo), y así Cristo murió sólo por ellos. Incluso si eso fuera cierto, el calvinismo todavía tendría que explicar (debido a su insistencia en que los hombres deben nacer de nuevo antes de que Dios les puede dar fe) cómo pueden recibir la vida eterna sin fe. (¡De seguro la "regeneración" soberana no es para vida temporal!) Esa pregunta la trataremos en la sección de la Irresistible Gracia.
Para evitar tal tergiversación de su palabra, Cristo mismo explica este pasaje inequívocamente: " Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". (Juan 3:14-15). No cabe duda de que tal y como la ley y todo el sistema sacrificial de Levítico era para "todo Israel" (2 Crónicas 29:24; Esdras:6:17; Malaquías 4:4, etc.), así también fue la serpiente elevada como provisión de Dios: "... todos... algún hombre, que mirara a la serpiente de bronce, vivirá" (Números 21:8-9).
Con una simple mirada de fe, la sanidad fluyó a cada israelita, sin excepción. La conexión precisa que Cristo revela entre este cuadro del Antiguo Testamento y su propia crucifixión por el pecado ("Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado") no puede ser negada. "... para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida eterna" es una promesa para todos.
Cada tipología del Antiguo Testamento de la Cruz fue para cada israelita. No había ninguna elección especial entre ellos a quienes solo aplicaba la Pascua, el maná, el agua de la roca, el día de la expiación o las ofrendas generales por el pecado. Significativamente, cualquier revisión de la lista de Escrituras utilizadas en los libros calvinistas revelaría una evitación de referencias del Antiguo Testamento de los tipos de Cristo y su sacrificio en la Cruz. La razón no necesita explicación.
Al igual que la mayoría de apologistas del calvinismo, White evita Juan 3:14-15 y aún ni intenta tratar con la inequívoca declaración en 3:17 "sino para que el mundo sea salvo por él" (a la que su explicación de Juan 3:16 simplemente no podría aplicar). Obviamente, este comentario adicional de Cristo explica el significado de toda la sección (Juan 3:14-18) concerniente a su muerte en la cruz, dejando muy claro que Dios dio a su hijo para la salvación de todo el mundo. Ni tampoco White cita a Calvino o a cualquier otro en cuanto a Juan 3:17. Ninguno de los trece colaboradores de libro Still Sovereign (Soberano Aun) lo tratan. (Nos ocupamos de esto en más profundidad en el capítulo 27.) Por supuesto, la interpretación de White en Juan 3:16, debe estar de acuerdo con su argumento de 1 Juan 2:2 y esta no puede significar "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo". Él justifica esta opinión por el hecho de que Juan nos dice “¡no améis el mundo!”   ¿Cómo el hecho de que no debemos amar el mundo prueba que Cristo no murió por los pecados de todo el mundo? Obviamente, Juan está utilizando "mundo" de dos formas diferentes: la gente del mundo y el sistema del mundo.
Reconociendo este hecho, White declara con razón, que en 1 Juan 2:15 "el mundo" significa "el sistema malvado actual, y no la población universal de la humanidad" (énfasis en original). Ahora White está atrapado en una red de fabricación propia. Si el hecho de que "mundo" en el versículo 15 significa "el sistema malvado actual" refuta la afirmación de que en el versículo 2 significa “todas las personas en el mundo”, ¿por qué no refuta también el significado White al decir "todos los cristianos en todo el mundo... en todo momento y en todo lugar"?   No hay manera de escapar el significado directo: en 1 Juan 2:2, "mundo" significa todos los no salvos de la humanidad.

Cristo murió por todos
Las Escrituras que declaran que Cristo murió para salvar a toda la humanidad son tan numerosas que sólo presentamos unas pocas. En textos como "Porque el hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10), "Cristo… murió por los impíos" (Romanos 5:6), y "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1:15), no hay ninguna sugerencia que sólo algunos elegidos entre el grupo de "perdidos... impíos... [Y] pecadores" sean la intención. Simplemente no hay ningún calificador.
Por cierto la idea de que tal lenguaje general especifique realmente a un grupo “electo”, nunca se podría imaginar sin la en-doctrinación previa del calvinismo. Sin embargo, White ve solamente en estos textos "la particularidad que es tan vehementemente negada por el Arminiano".  
White argumenta, "¿no es el mensaje de la Biblia que Cristo salva a los pecadores? ¿Con que autoridad nosotros… cambiamos el significado a 'quiere salvar'...? "
Por supuesto, podríamos preguntarle a White, "¿Cuál es la justificación para cambiar 'pecadores' por 'algunos pecadores'?
Él entonces cita la declaración de Pablo, "Con Cristo estoy juntamente crucificado… el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gálatas 2:20), como prueba de que los “pecadores” y  los “impíos”, et al., significa pecadores particulares.  Pero al contrario, Pablo esta dando un testimonio personal de su propia fe en Cristo; y esto no puede utilizarse para colocar una limitación en general de los sustantivos que aparecen en otros lugares. Ni tampoco Pablo dice, "yo solo... o solo para mí." Cada persona que tiene la misma relación con Cristo como la tuvo Pablo puede hacer la misma declaración: “el hijo de Dios, quien me amó y se entregó por mí”, y esto no significa que él no ama el mundo y que no murió por todos.
Naturalmente, algunas veces los escritores inspirados de las Escrituras aplicaron específicamente de lo que dijeron a los que fueron salvos: "el Señor ha puesto sobre él la iniquidad de nosotros todos... Cristo murió por nuestros pecados... que fuésemos justicia de Dios en él... que se entregó por nuestros pecados... que nos redimió para Dios con su sangre "(Isaías 53:6; 1 Corintios 15:3 2 Corintios 5:21; Gálatas 1:4; Apocalipsis 5:9, etc…) Este hecho de ninguna manera anula los muchos versos que dicen claramente que Cristo murió por todos.
Pablo no pudo haber expresado con más claridad que el propósito de Cristo al venir al mundo era para salvar a los pecadores. El hecho de que no todos los pecadores se salvan no es porque Cristo no pagó por sus pecados, sino porque no todos aceptan ese pago. White argumenta que por el hecho de que no todos los perdidos son salvos, este versículo debe significar que estos "pecadores" que Cristo vino a salvar, solamente trata con los elegidos.
Pero para mantener ese argumento, uno tendría que cambiar el significado de cientos de otros versículos de la Biblia. Jesús mismo declaró: "Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento" (Mateo 9:13). Otra vez, no todos los pecadores se arrepienten, por lo que el calvinista está obligado a decir que Cristo sólo llama a algunos pecadores al arrepentimiento, o de lo contrario su llamado es en vano.
¿Cómo podría uno percibir eso de esta declaración de Cristo? Solamente los calvinistas lo encuentra allí, y sólo porque el calvinismo lo requiere. Pero no procede, porque aun los escogidos a menudo no se arrepienten tan plenamente como deben. Así que cualquier alcance que no le está dando todo el honor, la gloria y la obediencia a Dios, ¿no son ellos también culpables de frustrar los propósitos de Dios tan ciertamente como lo dicen de los no elegidos que lo hacen rechazando el Evangelio? ¿Es realmente la voluntad de Dios que multitudes de cristianos vivan sus vidas tan superficialmente y aún en desobediencia? O ¿sucede así, porque así lo desean?
La Biblia dice repetidamente que Dios quiere rescatar y bendecir a todo Israel, y que por su falta de arrepentimiento le impide hacerlo. Él enviaba a sus profetas día y noche para suplicarle a Israel venga al arrepentimiento para no tener que castigarla. ¿Y aun así Dios solo quiere que algunos de ellos se arrepientan? Muchos otros ejemplos similares se podrían usar para demostrar que el calvinismo convierte las plegarias compasivas y amorosas de Dios y de Cristo a los pecadores en una farsa.
¿Tiene Dios dos voluntades en conflicto?
No hay texto más claro para refutar la Limitada expiación que la declaración de Pablo, “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Piper admite que Pablo está diciendo que "Dios no se deleita en el perecer de los impenitentes y que tiene compasión de todas las personas". Pero esto suena como un "doble discurso" si el calvinismo es verdad (es decir, si Dios sólo elige a algunos al cielo y envía el resto al infierno), por lo que él pretende en demostrar es que hay "'dos voluntades' en Dios... que Dios decreta una  cosa y al mismo tiempo dispone de una enseñanza diferente de las cosas que deben suceder".  Esto es doble discurso.
 MacArthur, Jr., como hemos visto, también intenta escapar del lenguaje claro de Pablo y el mensaje de toda la Escritura con la misma idea sorprendente que Dios tiene dos voluntades contradictorias. Este es el texto completo de su explicación:
2:4 quiere que todos los hombres sean salvos. La palabra gr. "deseos" no es aquello que normalmente expresa el decreto de la voluntad de Dios, (su propósito eterno), sino el deseo de Dios. Hay una distinción entre el deseo de Dios y su propósito eterno de salvación, que debe trascender sus deseos. Dios no quiere que los hombres cometan pecado, él aborrece el pecado con todo su ser (Salmos. 5:4; 45:7); por lo tanto, odia sus consecuencias — maldad eterna en el infierno. Dios no quiere que las personas continúen siendo malvadas para siempre en el eterno remordimiento y el odio hacia el mismo. Sin embargo, Dios, para su propia gloria y para manifestar esa gloria de ira, decide sufrir esos "vasos... preparados para destrucción" para el cumplimiento de su Suprema voluntad (Romanos 9:22). En su propósito eterno, escogió sólo a los elegidos del mundo (Juan 17:6) y pasó sobre el resto, dejándolos a las consecuencias de su pecado, la incredulidad y el rechazo de Cristo (cf. Romanos. 1:18-32). En última instancia, las opciones de Dios se determinan por su soberanía, su propósito eterno, y no sus deseos.
¿Cómo podría Dios tener "deseos" contrarios a su "eterno propósito soberano,"? Esa condición es condenada en el hombre como un ser de doble ánimo en (Santiago 1:8, 4:8). ¿Cómo puede el propósito eterno de Dios trascender su deseo? En ninguna parte la Biblia dice que Dios tiene dos voluntades contradictorias. Esto sería imposible para Dios "que hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efesios 1:11) — un versículo favorito de los calvinistas.
Ser de doble ánimo sería inconcebible para Dios. El calvinista insiste en que Dios puede hacer que todos crean y sean salvos si así lo deseara. ¿Cómo podría Dios desear que todos sean salvos, un deseo que él podría hacer suceder (según el calvinismo), y luego no lo hace?  Tal sugerencia no es ni bíblica ni racional.
MacArthur agrega a su error al comparar el incumplimiento de Dios en cumplir su deseo de que todos puedan salvarse, con su fracaso de evitar que todos los hombres cometan pecado. Ahora tenemos otro problema. O el hombre tiene un verdadero poder de elección o todo pecado debe ser atribuido a Dios. De hecho, este último es lo que implica MacArthur y lo principales calvinistas como lo declara R. C. Sproul, como ya hemos visto ampliamente.
El calvinista esta empedernido sobre los cuernos de un dilema. ¿Cómo puede mantener la posición de que Dios decreta y causa todo, y sin embargo exoneran a Dios de la maldad y el castigo eterno de la gran mayoría de la humanidad?  Ellos se respaldan en la teoría de que Dios realmente no quiere este estado de las cosas, y sin embargo su propósito eterno y sus decretos lo exigen. ¡Qué contradicción!
La solución bíblica es tan simple: que Dios de hecho ama al hombre, y no quiere que ninguno perezca y ha proporcionado el perdón completo, la redención, la vida eterna y la transformación de un nuevo nacimiento para todos, pero él ha dado al hombre el poder de elección para que el hombre pueda amar a sus semejantes y, sobre todo, amar a Dios. El pecado, la pena y el juicio eterno están sobre los hombros del hombre (el fruto de su propia voluntad), y no de Dios. Pero el calvinista no puede permitir la libre voluntad del hombre, porque esto destruiría el “tulip”.

¿“Todo hombre” significa “Toda clase de hombres”?
Contradiciendo a sus compañeros calvinistas MacArthur y White siguen a Juan Calvino utilizando una táctica diferente para intentar explicar este pasaje. Hacen referencia a otros textos en donde la expresión "todos los hombres" no se usa literalmente, como en la declaración de Ananías a Pablo en su conversión, "Porque serás testigo suyo a todos los hombres..." (Hechos 22:15). White razona que:
Por supuesto que Pablo no pensaría que estas palabras significaban que el sería testigo de Cristo a cada ser humano individual en el planeta. En cambio, él seguramente habría entendido esto en el sentido de todas las clases y razas de los hombres... Pablo habla de estos tipos de personas en otros lugares de esta forma... Griego y judío, circunciso y el incircunciso, bárbaro, escita, esclavo y libre... Así que es perfectamente coherente con el contexto inmediato y más amplio de las escrituras que Pablo reconoce este uso de "todos los hombres" en una forma genérica.  
Pero al contrario, Pablo nunca habría entendido a Ananías en el sentido de las clases y las razas de los hombres. Obviamente, "todas las clases y las razas" no son más razonables que "todos los hombres." ¿Los japoneses? ¿Los aborígenes australianos? ¿Siberianos o indios norteamericanos? Si eso es lo que quiere decir Ananías, fue un falso profeta. Seguramente hay muchos tipos y razas de hombres a quienes Pablo nunca fue testigo durante su vida en la tierra.
¿Quién de nosotros entendería una declaración dirigida a nosotros mismos en algún otro sentido? No todos los hombres en todas partes (y definitivamente no todo tipo), sino todos aquellos con los que llegaríamos a tener contacto y para Pablo esto está incluido de esa forma en su testimonio en las Escrituras. Pero ¿qué tiene que ver la interpretación obligada de White de la declaración de Ananías con la declaración clara de Pablo de que Dios "quiere que todos los hombres sean salvos"?
White sigue argumentando que porque Pablo dice que debemos orar "por todos los hombres; por los Reyes y por todos los que están en autoridad", él se está refiriendo a "clases de hombres" y, por lo tanto, la siguiente frase, "que todos los hombres sean salvos, "realmente significa" que todas las clases de hombres se salven".   En efecto, "Reyes... y todos en autoridad" se refiere a una clase única de hombres-es decir, gobernantes. Aquí White sólo está haciendo eco de Calvino: "por lo que el apóstol quiere decir aquí simplemente es que... Dios considera que todos los hombres son igualmente dignos de compartir en la salvación. Pero aquí está hablando de clases y no de individuos, y su única preocupación es incluir a los príncipes y a las naciones extranjeras en este grupo".  
Piper se aferra al mismo argumento: "Es posible que una exégesis cuidadosa de 1 Timoteo 2:4 nos lleve a creer que 'Dios quiere que todas las personas sean salvas' y que no se refiere a cada persona en el mundo, sino a todo tipo de personas..."   La " cuidadosa exégesis ", que el sugiere para apoyar esta idea, nunca la revela.
A los calvinistas les encanta citar a Spurgeon para apoyarse, pero aquí el los acusa (al igual que nosotros) de alterar el simple significado del texto. El gran predicador discute este pasaje de las escrituras en profundidad y durante el proceso contradice su propio calvinismo que él expresa en otras ocasiones:
¿Qué pasa entonces? ¿Debemos tratar de poner otro significado en el texto del que ya tiene? Me imagino que no... La mayoría de ustedes deben, estar familiarizados con el método general en el que nuestros mayores amigos calvinistas tratan con este texto. "Todos los hombres", dicen ellos que son “algunos hombres": como si el Espíritu Santo no pudiese haber dicho "algunos hombres" si se refería a algunos hombres. "Todos los hombre", dicen: "es decir, algunos de todos los tipos de hombres": como si el Señor no pudo haber dicho, "A todo tipo de hombres" si eso habría sido lo que quiso decir. El Espíritu Santo por el apóstol ha escrito, "Todos los hombres" y sin duda quiere decir todos los hombres... Mi amor por la coherencia de mis propias opiniones doctrinales no son lo suficientemente grandes como para permitirme intencionalmente alterar un solo texto de las Escrituras.
En cuanto a Spurgeon, preguntamos una vez más, si "todas las clases" es lo que pretende transmitir el Espíritu Santo, ¿por qué no lo dijo claramente? La verdad es que el Espíritu Santo declaró en lenguaje inequívoco que Dios no está dispuesto a que ninguna persona perezca, - ¡y aquellos que imponen una interpretación calvinista están manipulando la palabra de Dios!
"Reyes y todos los que están en autoridad" son mencionados como sujetos especiales de oración por una razón muy definida: "para que podamos llevar una vida tranquila y apacible..." ¿Puede alguien seriamente imaginar que Pablo instó a la oración por los Reyes y las autoridades con el fin de transmitirle a Timoteo (y a nosotros hoy) que todas las clases de hombres serían destinados a ser los recipientes del Evangelio: comerciantes, pastores de ovejas, soldados, caldereros, sastres, ladrones, etc..?
¿No le preocuparía a Pablo que, a menos que especificara a todos, que algunas clases serian despreciadas como las prostitutas, los esclavos y podrían ser ignorados por Timoteo y nosotros hoy? No. Cristo ya les había dicho a sus discípulos que "predicaran el Evangelio a toda criatura". Todo cristiano de ese tiempo y aun hoy sabe que Cristo quiso decir todo el mundo.
En cuanto a 1 Timoteo 2:6 ("el cual se dio a sí mismo en rescate por todos"), White cita la referencia de R. K. Wright de que "la demostración minuciosa de John Gill de que la exégesis Arminiana de los pasajes claves (por ejemplo, 2 Pedro 3:9 y 1 Timoteo 2:4-6) es falaz".  Sin embargo, no nos dan la refutación de Gill.  ¿Por qué el intento de cambiar el significado de un texto?
1 Timoteo 4:10 ("que es el Salvador de todos los hombres") es otra Escritura que indica sin duda que Cristo murió por todos. Pero otra vez, White no tiene nada que decir al respecto. MacArthur comenta: "el punto es, que él es el único Salvador a  cualquiera en el mundo que quiera llegar para perdón y vida eterna, y por lo tanto se insta a que todos lo acepten como Salvador...  Al Establecer a su propio hijo como Salvador del mundo, Dios muestra el mismo tipo de amor a todo el mundo actual a como fue manifestado en el Antiguo Testamento a los israelitas rebeldes. Es un amor sincero, de un corazón tierno y compasivo que ofrece misericordia y perdón".
¿Está hablando en serio MacArthur?  Este es el doble lenguaje típico del "calvinista moderado", en contraste con la franqueza de aquellos a quienes llaman "ultra-calvinistas" por no intentar ocultar la verdad sobre el calvinismo. ¿Amor sincero, de corazón tierno, compasivo que ofrece misericordia y perdón a aquellos a quienes los "moderados" y "ultras" están de acuerdo en que Cristo no murió, que, como afirman los calvinistas, no pueden responder a la oferta sin ser soberanamente regenerados (un privilegio que los "moderados" dicen que solo es para los elegidos), y que (igualmente los "moderados" están de acuerdo) que han sido predestinados al tormento eterno, un hecho que nada puede cambiar? ¿A quién creen los "moderados" que están engañando?  De seguro a nadie, sino a sí mismos.
_________________________________________________________________
1.    Cited in James White, the potter’s Freedom (Amityville, NY: Calvary Press Publishing, 2000) ,  222.
2.    Ibid., 215.
3.    John Piper, The Justification of God: An Exegetical and Theological Study of Romans:9:1–23 (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2000), 203–204.
4.    Herman Hoeksema, God’s Eternal Good pleasure, ed. and rev., Homer C. Hoeksema ( Grandville, MI: Reformed Free Publishing Association, 1979),  24.
5.    Len G. Broughton, Salvation and the Old theology (London: Hodder and Stoughton,  n. d.), 152.
6.    H. H. Rowley, the Biblical Doctrine of Election (Cambridge, UK: Lutterworth Press, 1952) ,  45.
7.    Samuel Fisk, Calvinistic paths Retraced (Raleigh, NC: Biblical Evangelism Press, 1985), 81.
8.    Laurence M. Vance, the Other Side of Calvinism (Pensacola, FL: Vance Publications, rev.
ed. 1999), 35.
9.    Piper, Justification, 51.
10.    Ibid., 56.
11.    Ibid., 57.
12.    Ibid., 61–62.
13.    Martin Luther, the Bondage of the Will, trans. J. I. Packer and O. R. Johnston (Grand Rapids, MI: Fleming H. Revell, 1957, 11th prtg. 1999), 222–29.
14.    Ibid., 225.
15.    Dick Sanford, predestination and Election, ed. John R. Cross (self-published monograph, n. d.), 11–12.
16.    Roger T. Forster and V. Paul Marston, God’s Strategy in Human History (Bloomington, MN: Bethany House Publishers, 1973), 75.
17.    Edwin H. Palmer, the five points of calvinism (Grand Rapids, MI: Baker Books, enlarged ed., 20th prtg. 1999), 32–34, 105.
18.    H. A. Ironside, lectures on the Epistle to the Romans (Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1926) , 110,  116.
19.    Arthur W. Pink, the Sovereignty of God (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2nd prtg. 1986) ,  96.
20.    White, potter’s, 211, 221.
21.    Piper, Justification, 155–81.
22.    Ibid., 163.
23.    Forster and Marston, Strategy, 75.
24.    John Calvin, institutes of the Christian Religion, trans. Henry Beveridge (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1998 ed.), V: xvii, 14.
25.    Forster and Marston, Strategy, 169–70.
26.    White, potter’s, 213.
27.    Ibid., 213–14.
28.    Hoeksema, Eternal, 60.
29.    Piper, Justification, 204.
30.    White, potter’s, 194.
31.    Ibid., 277.
32.    Ibid., 274.
33.    Ibid., 147.
34.    Ibid., 247–49.
35.    John Piper, “Are There Two Wills In God?” in Still Sovereign, ed. Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2000), 108–109.
36.    John MacArthur, Author and General Editor, the MacArthur Study Bible (Nashville, TN: Word Publishing, 1997), 1862.
37.    White, potter’s, 139–43.
38.    Ibid.
39.    John Calvin, Calvin’s New testament Commentaries (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1994), 10:209.
40.    Piper, “Two Wills,” Sovereign, 108.
41.    C. H. Spurgeon, Metropolitan tabernacle pulpit, vol. 26, pages 49–52.
42.    White, potter’s, 25.
John MacArthur, Jr., the love of God (Dallas, TX: Word Publis
 

Add This