Capítulo 9 - La Verdad Acerca de la Depravación Humana | thebereancall.org

Dave Hunt

El calvinismo no sólo presenta un alegato fingido y esforzado de parte de Dios para el arrepentimiento de aquellos a quienes Él ya ha condenado,  también, nos confronta con el presunto "misterio" de un Dios de misericordia y amor que, extrañamente, no manifiesta amor hacia todo el mundo y por lo tanto deja perecer a multitudes a quienes puede salvar. De hecho, Calvino declaró que es para la gloria de Dios que Él llena el infierno con quienes Él podría llevar al cielo. Esta doctrina repulsiva, Calvino admite, proviene de San Agustín:

No hay nada incompatible con esto cuando decimos, que Dios, según el beneplácito de su voluntad... elige a quienes elige para hijos, mientras que él rechaza y reprueba a otros. Para más completa satisfacción... vea 115 Augustine Epist., et ad Bonif., lib ii, capitulo. 7... el Señor por lo tanto puede mostrar favor a quien él quiere, porque Él es misericordioso; y no mostrarlo a todos, porque es un juez justo.[1]

Por lo contrario, el no mostrar misericordia en lo absoluto podría acompañar a la justicia;  Pero no mostrando misericordia a todos cuando todos son igualmente culpables es una perversión de la justicia. Misericordia sólo puede mostrarse a los culpables sobre una base justa y si no, entonces la justicia se ha corrompido. Este hecho plantea un grave problema para el calvinismo, que en su mayor intento de justificar al Dios del calvinismo,  John Piper, fracasa en considerar esto en la totalidad de sus 220 páginas.[2]  Al revelar su gloria a Moisés como "misericordioso y piadosos, tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad", Dios declara que Él "de ningún modo tendrá por inocente al malvado" (Éxodo 34: 6 – 7).

¿Cuándo “Todos”, no Incluye a Todos?

Puesto que Dios es justo y misericordioso, ninguna de estas cualidades puede triunfar una sobre la otra. Dios solamente puede ser misericordioso con justicia y no a pesar de su justicia. Así Dios sólo podría perdonar a los pecadores porque la pena del pecado fue completamente pagada (Romanos 3:19-31). Y tal como se declara repetidas veces en las Escrituras, la pena fue pagada por todos, por lo que es posible para Dios, que con justicia y misericordia perdona a todos y no sólo a una clase de electos—  también lo afirma la conciencia que Dios nos ha dado.  Por cierto, todos pueden estar de acuerdo con la declaración de Spurgeon que ya hemos citado: "como es mi deseo... [Y] su deseo... así es el deseo de Dios de que todos los hombres puedan ser salvos... Él no es menos benevolente que nosotros".[3]

El lenguaje claro de la Biblia obliga al lector a concluir que Dios ama a todos, que desea la salvación de todos y realmente se esfuerza por convencer a los hombres malvados a arrepentirse y aceptar su oferta de salvación. ¿Entonces por qué no todos son salvos? Claramente, los hombres tienen la capacidad de responder cuando son atraídos por el Espíritu Santo siendo convencidos de su culpa y necesidad. Pero a pesar de que todos son atraídos, algunos se arrepienten voluntariamente, mientras que otros se niegan.

La Biblia presenta repetidamente a un Dios que ama tanto al mundo que envió a su hijo para que "no se pierda más tenga vida eterna" (Juan 3:16; 1 Juan 4:14), que “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4) y que "que todos procedan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:9).

La Biblia presenta repetidamente a Cristo como "el cual se dio a sí mismo en rescate por todos" (1 Timoteo 2:6), que es "Es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen" (1 Timoteo 4:10) y cuya muerte proporcionó una propiciación por los pecados “de todo el mundo” (1 Juan 2:2).

Cristo llama a todos los que están espiritualmente sedientos, hambrientos y cansados de la carga pesada de su pecado, "Venid a mí y os daré descanso" agua viva, el pan de vida, vida eterna. Esa invitación ha llegado al corazón del sediento, del hambriento, al cansado y cargado por dos mil años. Aun así, el calvinismo intenta que esas promesas se apliquen solamente a unos electos predestinados.

Dos Perspectivas en Conflicto

El Calvinismo nos presenta con el presunto "misterio" del porque Dios, quien es amor y que es infinito en misericordia hacia todos, permite que miles de millones se vayan al infierno en vez de rescatarlos. Pero la Biblia nos confronta con otro misterio: El porque de alguien a quien se le ofrece salvación como un regalo de la gracia de Dios y decide rechazarlo.

La respuesta al primer misterio se dice encontrar en el secreto de la voluntad de Dios. La respuesta a la segunda se esconde en los corazones de aquellos que rechazan a Dios y la salvación que Él ofrece. ¿Por qué un hombre rechazaría a Cristo y se consigna al tormento eterno? Pregúntale a él. La razón está escondida en su voluntad y no en la de Dios. Pusey escribe:

Hay algo muy impresionante en el respeto mostrado por el creador a la libertad de elección que ha sido otorgada a la raza humana. En el programa cristiano de salvación, Dios se convierte en el pretendiente, esforzándose por medios extraordinarios para ganar el afecto de los hombres. Cristo está parado en la puerta y toca... Respeta la libertad moral del hombre y no extiende su mano para destruir esa alta prerrogativa.[4]

Visto desde la perspectiva bíblica, quien pasará la eternidad en el lago de fuego, no puede quejarse de que está allí porque Dios no lo quería en el cielo. Todos los condenados serán atormentados por el conocimiento de que no están allí por la predestinación de Dios, sino porque irracionalmente y tercamente, se negaron en recibir la salvación que Dios siempre ofreció gratuitamente. Y Dios será glorificado por su castigo eterno, porque Él no ha pervertido Su justicia perdonando injustamente a quienes rechazaron la salvación en los justos términos de Dios.

La Biblia presenta un Dios cuya justicia y no la falta de amor, llena un infierno de aquellos para quienes proveyó salvación, pero que se niegan a recibirlo.  Del joven rico (Marcos 10:17-22) nos dice claramente que Cristo "mirándole le amo",  pero éste que fue amado "se fue afligido",  incapaz de renunciar a sus posesiones para seguir a Cristo. Desde la Cruz, Cristo clamo con respecto a quienes le crucificaron y rechazaron, "Padre, perdónalos..." (Lucas 23:34).

En contraste directo, el calvinismo presenta un Dios que condena a aquellos a quienes él podría salvar y los condena al infierno, porque no los ama. Estas dos perspectivas diferentes de Dios son los principales puntos de separación entre calvinistas y no calvinistas bíblicos.

Aquí está el verdadero problema que debe ser enfrentado al considerar el ‘TULIP’: ¿Es o no es el Calvinismo  una tergiversación del Dios de la Biblia, quien es amor? H. A. Ironside sostuvo:

Busque en su Biblia y lea usted mismo en los únicos dos capítulos en que se encuentra esta palabra "predestinados" o "predestinar".  La primera es Romanos 8:29-30.  El otro capítulo es Efesios 1:5, 11. Usted notará que no hay ninguna referencia en estos cuatro versículos para el cielo o el infierno, sino el ser semejante a Cristo eventualmente. No dice nada en las Escrituras de que Dios predestinó unos hombres para ser salvos y a otros para que se pierdan. Los hombres pueden ser salvos o perdidos eternamente, debido a su actitud hacia el Señor Jesús Cristo.[5]

¿Cuándo la Depravación no es Total?

Para mantener su doctrina de la total depravación, los calvinistas deben reconciliar el hecho obvio de que la gente más impía es capaz de tener algunos pensamientos y acciones moralmente buenos. Y tampoco se puede explicar, como siempre, atribuyendo las buenas obras del impío a sus motivos egoístas. Algunos soldados no salvos desinteresadamente se han lanzado sobre granadas explosivas para salvar las vidas de sus colegas — un acto de compasión heroico de la que muchos cristianos huirían.

Sin duda, todos los seres humanos son capaces de convocar un altruismo mundano que puede ser admirado. Reconociendo esta bondad natural, un autor calvinista escribe, "la total depravación... no quiere decir que el hombre es tan malvado como puede ser".[6]  Sin embargo, ¿cuánta más maldad puede haber para que cada pensamiento del alma piense continuamente sólo el mal? Y ¿cómo puede el supuesto totalmente depravado tener buenos pensamientos y hacer buenas obras? Los calvinistas se contradicen continuamente en este sentido.  Por ejemplo, antes de afirmar que "es imposible para él (el no – cristiano) hacer el bien... no es ni siquiera capaz de comprender el bien", [7] Palmer ha reconocido lo que parece ser lo contrario:

Albert Schweitzer es un ejemplo de alguien que negó el cristianismo bíblico y aún avergonzó a muchos cristianos ortodoxos por su amor y bondad. Para otros ejemplos de bien relativo, consideremos al no-cristiano que arriesga su vida por correr frente a un camión para rescatar a un niño... un pagano blasfemo que ayuda a un mendigo... el judío que dona sus bienes para recreación pública...[8]

Otro escritor calvinista, incluso admite que las personas más impías "son capaces de amar a sus hijos... sacrificar sus vidas en aras de la familia... a veces incluso para algún desconocido... son honestos... gente buena que hace buenas obras".[9]   Incluso algunos guardias nazis que habían pasado el día torturando y matando, se iban a casa por la noche y mostraban amor y bondad a sus esposas e hijos. Multitudes de gente impía a veces exhiben mucha ternura y honestidad.  Hay muchos empresarios, de los cuales se puede decir, "su palabra es su garantía", que aun "jurando en daño suyo, no por eso cambia" (Salmos 15:4).

La Biblia enseña claramente que el hombre no regenerado natural puede hacer el bien y ofrece muchos ejemplos. Ya hemos citado en dos versículos de Romanos. Cómo Gentiles inconversos reconocen las leyes morales de Dios en sus conciencias, buscan obedecerlas, tienen culpa cuando no lo hacen, incluso se juzgan por esa norma. Sí, dice "no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (Romanos 3:12). Pero Jesús también dijo: “si hacéis bien a los que hacen bien... Porque también los pecadores hacen lo mismo” (Lucas 6:33). Debemos tomar las escrituras como un todo.

¿Puede encontrarse algún versículo en la Biblia que claramente declare que el hombre debe ser regenerado antes de que pueda creer en el Evangelio?  Todavía estamos esperando que los calvinistas señalen aunque sea uno.

Los ejemplos dados en las Escrituras y en la experiencia cotidiana nos obligan a concluir que la declaración de que "cada imaginación de los pensamientos de su corazón era de continuo solamente el mal”,

describe la actitud general del corazón, no lo que debe producir en cada momento de cada día — la tendencia pero no la necesidad.  Declaraciones similares que suenan absolutas, pero no lo son, se encuentran en alabanza del hombre.  Por ejemplo, Dios dice de David que caminaba delante de él con un "corazón perfecto" y que él era "un hombre conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero" (1Reyes 15:3; Hechos 13:22, etc...). Sin embargo David enojó a Dios muchas veces, incluso cometiendo adulterio y asesinato. Así de la misma manera, debemos entender las declaraciones sobre la maldad del hombre y el pecado, como describiendo su tendencia natural, pero no su necesidad irresistible.

¿Otra Vez las Vestimentas del Rey?

Muchos de los versículos que los calvinistas usan para apoyar la " total depravación " (como Juan 1:13 y Romanos 9:16) no tienen nada que ver con el concepto de la Total Depravación. En estos pasajes no dicen simplemente que por nuestra propia voluntad nos impondremos a Dios. Es el autor de la salvación, y es por su misericordia y gracia, no por nuestro esfuerzo o voluntad, es que somos salvos. Sin embargo, ninguno de esos pasajes, declara que nadie es capaz de creer en el Evangelio cuando se le presenta a él con el convencimiento y convicción del poder del Espíritu Santo.

Filipenses 2:13 también es citado, pero claramente esto habla de los cristianos trabajando en su vida la salvación que les ha sido dada; No tiene nada que ver con la total depravación o creer en el Evangelio.

Los calvinistas consideran la "T" en ‘TULIP’ de primordial importancia. Uno de sus escritores argumenta que "la doctrina de la total depravación [es] una de las verdades más importantes que hay que volver a recalcar en nuestros días." Comienza su libro con la participación de aquellos que rechazan la definición calvinista de total depravación con las observaciones del luchador profesional Macho Camacho, quien no tiene ninguna convicción de pecado; con aquellos que niegan que somos "pecadores salvos por gracia"; con los que intentan atraer a los pecadores con emoción y evitar tener que tratar con el pecado; con aquellos que intentan construir la autoestima del pecador; con los que predican "una dieta constante de inspiración positiva... haciendo memoria de  Norman Vincent Peale y Dale Carnegie", etc.[10]  Sin embargo, estos son los errores contra los cuales los no calvinistas escriben y predican desde las Escrituras, tanto como los calvinistas, pero, rechazando la teoría bíblica de la Total Depravación.

El escritor citado interesantemente acredita la doctrina de la Total depravación con  1) estar desesperadamente perdidos y lanzarnos totalmente en Cristo solamente para la salvación 2) quitar nuestro orgullo, 3) ayudándonos a evangelizar a los pecadores, como a un pecador colega, 4) tener temor de confiar en nosotros mismos y llevarnos a confiar totalmente en el Señor5) hacernos pasar sufrimiento sin quejarnos, 6) darnos mayor amor y perdón hacia quienes nos hacen el mal y, 7) nos mueve a un mayor amor y devoción a Dios por su increíble gracia.[11]  ¡Uno se pregunta cómo este autor pueda seriamente creer que aquellos de nosotros que rechazamos la definición peculiar del calvinismo de la total depravación, carecemos de estos beneficios supuestamente únicos, que él atribuye exclusivamente a la doctrina de la total depravación!

¿Cuándo está Muerto, está Realmente Muerto?

Otro argumento importante que el calvinista utiliza para la Total Depravación es que por naturaleza somos todos "muertos en delitos y pecados" (Efesios 2:1; Colosenses 2:13). Sproul llama a esta declaración "un pasaje de predestinación por excelencia".[12]  Continuando la falaz comparación de muerte espiritual a la muerte física, Gordon H. Clark escribe, "un hombre muerto no puede ejercer fe en Jesucristo".[13] Por supuesto, pero tampoco puede un hombre muerto rechazar a Cristo, ni siquiera puede pecar. Sin embargo, James R. White, citado anteriormente, cuyo libro es respaldado por una multitud de líderes evangélicos, sigue esta analogía, escribiendo:

Los hijos caídos de Adán son muertos en pecado, incapaces de incluso dar el primer paso hacia Dios... llenos con los efectos de la depravación y alejados de Dios...[14]

¿Dónde dice la Biblia "incapaz de incluso dar el primer paso hacia Dios"? ¡No lo hace! Sólo se nos dice claramente que los cristianos son "muertos al pecado" (Romanos 6:2, 7, 11, etc...). ¿Eso significa, que por lo tanto, son "incapaces de dar el primer paso " también hacia el pecado? Ciertamente que no. Tome el entendimiento humano de "muerto", mézclelo con el entendimiento inmaduro del joven Juan Calvino de la palabra de Dios, contaminada por la filosofía agustiniana, revuélvalo todo y sale la teoría de la Total Depravación. Tal razonamiento humanista, conduce a cosas absurdas como las siguientes de Palmer:

Sin embargo la imagen bíblica es de un hombre en el fondo del océano... Él ha estado allí por mil años y los tiburones han comido su corazón... El hombre está muerto y es totalmente incapaz de pedirle a cualquier guardavida que lo salve. Si va a ser rescatado, debe ocurrir un milagro. Él debe ser vuelto a la vida y a la superficie y pedir al guardavida que lo rescate...  Cuando Cristo llamó a Lázaro de la tumba, Lázaro no tenía vida en él para poder escuchar, sentarse y salir... Si él podía ser capaz de oír a Jesús llamándolo y acudir a él, entonces Jesús tuvo que resucitarlo. Jesús lo resucitó y luego Lázaro pudo responder. Estas ilustraciones revelan la cuestión más fundamental entre el arminiano y el calvinista. El arminiano tiene la carreta antes del caballo.  El hombre está muerto en pecados... es incapaz de pedir ayuda a menos que Dios lo resucite espiritualmente (Efesios 2:5). Luego, una vez que nace de nuevo, puede por primera vez convertirse a Jesús, expresando su arrepentimiento por sus pecados...[15]

Tal razonamiento puede ser emocionalmente atractivo pero no es bíblico ni racional. Sproul mismo admite que "los espiritualmente muertos están biológicamente vivos".[16]   Aunque la marca calvinista de Pink es demasiado extremo para muchos calvinistas, el rechaza la falacia de utilizar la muerte física para explicar lo que significa estar muerto en delitos y pecados:

Un cadáver en el cementerio no es una analogía adecuada del hombre natural. ¡Un cadáver en el cementerio es incapaz de llevar a cabo el mal! Un cadáver no puede "despreciar o rechazar" a Cristo (Isaías 53:3), no puede "resistir al Espíritu Santo" (Hechos 7:51), no puede desobedecer el Evangelio (2 Tesalonicenses 1:8); ¡Pero el hombre natural puede hacer estas cosas![17]

Cuando llegamos a la interpretación calvinista sobre lo que significa que el hombre este muerto en el pecado y muerto para Dios, la "T" de ‘TULIP’ comienza a superponerse a la enseñanza sobre la Gracia Irresistible. Por lo tanto, el resto de la discusión acerca de la muerte espiritual del hombre y su supuesta incapacidad para responder al Evangelio, se aplazará hasta que lleguemos a la "I" (Irresistible Gracia).

¿Manchas de  Leopardo, Color de la Piel - tal como el Pecado?

Que tales retenciones razonadas sean las armas principales de los calvinistas, puede explicar el porqué sus doctrinas son tan atractivas para los intelectuales. Sin embargo, esto es a pesar de que muchos de los argumentos del calvinismo son contradictorios a la Biblia y a la lógica. White razona:

Al igual que una persona no puede cambiar el color de su piel [sic], o el leopardo sus manchas, así es quien practica la maldad, no puede romper con la esclavitud del pecado y hacer obras buenas... El Nuevo Testamento continúa el testimonio de la maldad radical del hombre...Pablo inicia con una presentación muy extensa sobre la pecaminosidad universal del hombre...Judíos y gentiles por igual.[18]

No se discute que ningún pecador pueda "acabar con la esclavitud del pecado". Pero es una distancia abismal el hecho de declarar que el prisionero del pecado no puede recibir con alegría la liberación que Cristo da libremente. ¿Qué preso no acogería libertad? Ah, pero para ser verdaderamente libre, debe ser declarado culpable del pecado y creer en el Evangelio. Concedido. ¿Y dónde dice en las Escrituras que el Espíritu Santo se descuida en llevar esa convicción y comprensión a alguien? Lo hace para los elegidos — ¿por qué no para todos?  De hecho que sí lo hace.

Que uno no pueda cambiar el color de su piel no significa que no puede recibir con gusto la purificación del pecado a través de la sangre de Cristo. Tales analogías no se ajustan a la situación real ni tampoco la comparación de la muerte física con la espiritual. En lugar de ejemplos alegóricos, necesitamos claras enseñanzas de la palabra de Dios. Sin embargo, las Escrituras, no apoyan al calvinismo.

El hombre natural de hecho está esclavizado por el pecado y no busca de su propia iniciativa a Dios. ¿Pero, cómo puede ser incapaz de ser convencido de su pecado y del juicio venidero o de creer en las buenas noticias del Evangelio? No hay un sólo versículo en la Biblia que establezca claramente esta proposición.

“Tu fe te ha Salvado”

Los calvinistas están preocupados, de que si hombre pudiera hacer algo a favor de su salvación, ese hecho sería robar a Dios una parte del mérito para salvarlo.  Surge confusión por no reconocer la obvia distinción entre la incapacidad del hombre para hacer alguna obra para su salvación (que es bíblico) y una supuesta incapacidad para el hombre de creer en el Evangelio (que no es bíblico). Creer en el Evangelio y recibir a Cristo no requiere ningún trabajo o valor alguno por parte del hombre, el no aporta nada para su salvación, no da ningún mérito al hombre y no disminuye en lo absoluto la gloria de Dios.

Fracasando en hacer esta distinción, Hanko seriamente afirma que "la verdad de la total depravación [es decir, la incapacidad para creer en el Evangelio] es la única verdad que conserva intacta la gloria de Dios".[19] Y de la misma manera, Ross escribe: "la enseñanza de la incapacidad total del hombre natural con respecto a la salvación, no solamente es bíblico, sino también es una doctrina que da toda la gloria a Dios en la salvación de los pecadores".[20]  Storm argumenta, "Condicionando la elección a algo que hace el hombre, aunque sea simplemente arrepentirse y creer en el evangelio, compromete gravemente la gracia de Dios.[21]  Pero claramente no es cierto que creer en Cristo y recibir a Cristo le de algún mérito al hombre o disminuye en lo absoluto el hecho de que es Cristo quien obtiene nuestra redención.  La fe no es un trabajo y tampoco da mérito alguno a la persona que simplemente cree.

La frase "tu fe" se encuentra 11 veces en las Escrituras, mientras que "la fe" aparece 24 veces.  Al individuo se le da mérito de que la fe es de ellos. No hay ninguna indicación de que la persona fue regenerada y luego le fue dada fe para creer — o que la fe era un regalo de Dios como insiste el calvinismo que debe ser.  Tampoco existe la menor sugerencia de que el ejercicio de la fe, por alguno de estos individuos  redujo en absoluto la gloria de Dios.

Cristo dijo "tu fe te ha salvado" a la mujer que fue sanada al tocar el borde de su manto (Mateo 9:22; Marcos 5:34; Lucas 8:48), al hombre ciego afuera Jericó (Marcos 10:52) y el samaritano sanado de la lepra (Lucas 17:19). Cristo dijo, "tu fe te ha salvado" a la mujer pecadora que lavó sus pies con sus lágrimas (Lucas 7:50) y al hombre ciego afuera de Jericó (Lucas 18:42). "Grande es tu fe", dijo a la mujer cananea que deseaba sólo una "migaja" de bendición (Mateo 15:28). Y a Pedro, antes de convertirse, dijo, "pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte" (Lucas 22:32). Cada una de estas afirmaciones se hacen a los no regenerados.

Igual para el cristianos, la fe se dice que es del individuo: Santiago escribe: "muéstrame tu fe" (Santiago 2:18). Pedro escribe, "que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro…perecedero..." (1Pedro 1:7). Por lo contrario, ¿cuál sería el punto de las recompensas?   No se puede escapar de las incontables veces en la Biblia, cuando tanto los no salvos (para su salvación) como los salvos (para su caminar con Cristo y su fruto) se les manda creer en Dios, en sus promesas, en Cristo y en su Palabra. El hombre no tiene ninguna relación con Dios aparte de fe. Si la fe ejercida por el hombre le resta mérito a la gloria de Dios, sería entonces imposible para el hombre tener relación alguna con Dios, sin disminuirle su gloria. Obviamente, ese no es el caso.

Simplemente una Confusión sobre la Inhabilidad

Aunque, el hombre es totalmente incapaz de aportar ni un ápice a su salvación. No obstante, no por esto, significa que no puede por fe recibir la salvación ofrecida libremente en Cristo.  La confusión en este punto es lo que crea la doctrina de la Total Depravación y conduce al resto de los cinco puntos.

Spurgeon no se amedrentaba bajo tal engaño. Los calvinistas ansiosamente citan a Spurgeon para apoyarse y no cabe duda de que Spurgeon a menudo declaró ser un calvinista. Sin embargo con frecuencia hizo declaraciones que contradicen el calvinismo. La siguiente cita es de un erudito británico que conocía muy bien los escritos y sermones de Spurgeon, dice:

Charles Haddon Spurgeon siempre alegó ser un calvinista. Su mente estaba empapada en los escritos de los puritanos divinos (teólogos); Pero su intenso celo por la conversión de las almas le llevó a salir fuera de los límites del credo que había heredado. Su sermón sobre "fuérzalos a entrar" fue criticado como arminiano y demente. A sus críticos le contestó: «mi maestro puso su sello en ese mensaje. Nunca prediqué un sermón por el cual fueron ganadas tantas almas a Dios... Si se piensa que es una cosa mala licitar al pecador de asir la vida eterna, seré aún más malo en este asunto e imitare a mi Señor y a sus apóstoles". Más de una vez Spurgeon oró, “Señor apresúrate a llevarte a todos tus elegidos y luego elige un poco más”. El parece haber utilizado esa frase a menudo en la conversación, y en sus labios esta no era una mera frase. Con su rechazo definitivo de una expiación limitada, el podría haber horrorizado a Juan Calvino... La verdad parece ser que las viejas frases calvinistas se escuchaban a menudo en los labios de Spurgeon, pero el genuino significado calvinista estaba ausente.

J. C. Carlile admite que: "puede parecer ilógico, pero el calvinismo de Spurgeon fue de tal carácter que mientras él proclamaba la Majestad de Dios, no dudó en atribuir la libertad de la voluntad del hombre e insistir en que cualquier hombre puede encontrar liberación del poder del pecado en Jesucristo (énfasis agregado)."[22]

Las Escrituras repetidamente declaran que el hombre está muerto en el pecado y esclavizado al pecado, que su corazón es desesperadamente malvado, que sus pensamientos son malos desde su juventud y que él es un rebelde contra Dios por naturaleza y práctica. Sin embargo, no hay declaraciones, que él es totalmente depravado como se define por la "T" de TULIP. No importa que tan horroroso sea y como la Biblia presente la maldad del corazón humano, nunca enseña la doctrina peculiar de la total depravación del calvinismo. Esto se verá más claramente al estudiar los otros cuatro puntos del calvinismo y al contrastarlos con las Escrituras.

  1. John Calvin, institutes of the Christian Religion, trans. Henry Beveridge (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Company, 1998 ed.), III: xxiii, 10–11.
  2. John Piper, The Justification of God: An Exegetical and Theological Study of Romans  9:1–23 (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2000).
  3. C. H. Spurgeon, Metropolitan tabernacle pulpit, vol 26, 49-52.
  4. Edward B. Pusey, What is Of Faith As to Everlasting punishment? (England: James Parker and Co., 1881), 103–104.
  5. H. A. Ironside, Full Assurance (Chicago, IL: Moody Press, 1937), 93–94.
  6. James R. White, the potter’s Freedom (Amityville, NY: Calvary Press Publishing, 2000), 39.
  7. Edwin H. Palmer, the five points of calvinism (Grand Rapids, MI: Baker Books,  enlarged ed. 20th prtg. 1980), 15.
  8. Ibid., 11.
  9. Steven J. Cole, total Depravity (Flagstaff AZ, 1999), 3.
  10. Ibid., 1–3.
  11. Ibid., 9–13.
  12. R. C. Sproul, Chosen by God (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers Inc., 1986), 113.
  13. Gordon H. Clark, the Biblical Doctrine of Man (Jefferson, MD: The Trinity Foundation, 1984), 102.
  14. White, potter’s, 75.
  15. Palmer, five points, 18–19.
  16. Sproul, Chosen, 120.
  17. Arthur W. Pink, Studies in the Scriptures (n. p., 1927), 250–61; cited in Samuel Fisk, Election and predestination (England: Penfold Book and Bible House, 1997), 155.
  18. White, potter’s, 80–81.
  19. Herman Hanko, in Herman Hanko, Homer C. Hoeksema, and Gise J. Van Baren, the Five points of Calvinism (Grandville, MI: Reformed Free Publishing Association, 1976), 23.
  20. Tom Ross, Abandoned truth: the Doctrines of Grace (Providence Baptist Church, 1991), 45.
  21. C. Samuel Storms, Chosen for life (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1987), 55.
  22. A. C. Underwood, A History of the English Baptists (The Baptist Union of Great Britain and Ireland, 1947), 203–206; cited in Fisk, Election and predestination (England: Penfold Book and Bible House, 1997), 69–70.
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