Capítulo 17 - Pre- conocimiento y Predestinación/Elección | thebereancall.org

TBC Staff

En las Escrituras, el significado básico de los términos predestinación y elección son lo mismo: para marcar previamente para un propósito especial o bendición. ¿Sobre qué base? La única razón que se da siempre es el conocimiento previo. Así lo declaran tanto Pedro como Pablo: "Porque a los que antes conoció (griego: proginosko), también los predestinó (proorizo) para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo..." (Romanos 8:29); "Elegidos según [kata] la presciencia/pre-conocimiento [pronóstico] de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer..." (1 Pedro 1:2).

Tal parece que Dios predestinó ciertas bendiciones para los que Él conoció de antemano que creerían en el Evangelio y serian salvos. El Padre Celestial planeó desde más allá de la eternidad una herencia para todos aquellos que se convertirían en sus hijos por la fe en Cristo Jesús: "Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Efesios 2:7).

La elección o predestinación nunca se refieren a la salvación, pero siempre y solamente a beneficios particulares. "Lo que debe tenerse en cuenta es el hecho que la predestinación no es Dios pre-determinando en épocas pasadas quien debería ser salvo y quién no.  Las Escrituras no enseñan este punto de vista". [1]  Ironside declara: "... No hay ninguna referencia en estos cuatro versículos (los únicos cuatro que se refieren a la predestinación) al cielo o el infierno, sino a la eventual semejanza a Cristo. Ninguna parte de las Escrituras dicen que Dios predestinó a unos hombres para ser salvos y otros a ser condenados".[2]

Pervirtiendo la Predestinación

Edward Hulme dice de Calvino, “la predestinación fue su dogma fundamental... 'Todo', dice Calvino, ' depende de la mera voluntad de Dios; Si algunos son condenados y otros rescatados es porque Dios ha creado a algunos para la muerte y otros para la vida.’”[3]  Calvino dice: "declaro con Agustín, que el Señor ha creado a aquellos que, sin duda conoció con anterioridad, que debían ir a la destrucción, y lo hizo porque así es su voluntad. ¿Por qué es ésta su voluntad?, no es para nosotros el saberlo"[4]  Otra vez, Palmer nos informa, “la primer palabra que el Calvinismo sugiere a la mayoría de la gente es la predestinación; y... los otros cuatro puntos del (tulip) lo siguen."[5]

John H. Leith escribe: "La predestinación puede ser tomada como una marca especial de la teología reformada".[6]  Pink agrega, "no sólo tiene  Dios el derecho de hacer lo que quiere con las criaturas que creo con sus propias manos, más bien ejerce este derecho, y nada es visto más claramente que en su gracia predestinada".[7]  - ¿Acaso predestina la gracia a multitudes a la perdición eterna?

Predestinación (según el Calvinismo) es el "Decreto eterno de Dios, por el cual... algunos están predeterminados para la vida eterna, y otros para la condenación eterna..."[8] Calvino reitera: "Por lo tanto, a quienes Dios deja de lado, son reprobados y esto por ninguna otra causa, sino porque está satisfecho de excluirlos de la herencia a la que él predestina a sus hijos..."[9]  El decir que a Dios le agrada maldecir a miles de millones es una difamación sobre su carácter. Sin embargo esta doctrina desagradable es el resultado inevitable de la visión extrema del Calvinismo en cuanto a la soberanía.

El calvinista “obliga la doctrina de la elección y predestinación en todos los textos concebibles de las Escrituras”.[10]  Vance continúa diciendo:

Clark afirma que "Isaías tiene algunos versículos que dicen algo directamente sobre la doctrina de la predestinación".[11]  (Sin embargo) la palabra tampoco ocurre en Isaías ni en ningún otro lugar del Antiguo Testamento. Custance es aún más audaz: "Girando más concretamente a la cuestión de la elección a la salvación, considere lo siguiente".[12] Lo que sigue de esta declaración es una lista de doce pasajes del Antiguo Testamento en el cual no se menciona la elección, y la salvación ni siquiera es considerada.[13] Volviendo ahora al Nuevo Testamento, encontramos la misma cosa. Boettner audazmente declara: "prácticamente no hay un capítulo en el Evangelio de Juan que no mencione o implique la elección o la reprobación.[14] Pero incluso después de una declaración como esa, no dio ningún texto.  Al contestar la pregunta, "Me gustaría que muestre  las Escrituras que enseñan que Dios eligió a individuos a la salvación antes de que el mundo existiera" Una tal Iglesia Bautista Gracia Soberana, enumera seis Escrituras donde la elección ni siquiera es mencionada.[15]

El Papel de la Predestinación en el Calvinismo

Calvino siempre limita la misericordia y el amor solamente a los elegidos de Dios. Como lo dice un experto islámico de ese mismo sistema religioso: "la voluntad divina es irresistible y ha decretado en cada detalle el curso entero del universo que gobierna el destino de cada momento en cada criatura... Su dogma de la predestinación y del destino... no deja ningún lugar al libre albedrío del humano... "[16] Así mismo es con el Calvinismo.

Horsch comenta, "Según la enseñanza de Agustín, la historia de la humanidad, desde un punto de vista religioso y espiritual, no es más que un espectáculo de marionetas..."[17] R. C. Sproul escribe: "Dios decreta todo lo que sucede... Dios deseó que el hombre cayera en pecado. Dios creó el pecado."[18] Sheldon  está de acuerdo: "El esquema Agustino... representa a [Dios] como pre-ordenando la caída que debía implicar, más allá de cualquier posibilidad de rescate, la ruina eterna y la condenación de la mayor parte de la raza..."[19]  Sin aparente vergüenza ni remordimiento, Palmer explica que por la enseñanza sobre la predestinación en los Institutos de Calvino y repetido por la mayoría de calvinistas hasta hoy, Dios es el autor de todo y por lo tanto, también de todo pecado:

Pre-ordenación significa el plan soberano de Dios, por lo  que él decide todo lo que sucede en todo el universo. No pasa nada en este mundo por casualidad. Dios está detrás de todo. Él decide y hace que todas las cosas que suceden a suceder... Él ha pre-ordenado todo "según el designio de su voluntad" (Efesios 1:11): el movimiento de un dedo, el latido de un corazón, la risa de una niña, el error de una mecanógrafa — incluso el pecado.[20]

No es de extrañarse que Susana Wesley escribió a su hijo John: "la doctrina de la predestinación, mantenida por los calvinistas rígidos es muy chocante y debe ser aborrecido absolutamente, porque acusa al más Santo Dios de ser el autor del pecado".[21]  Esta doctrina aborrecible no es bíblica, y es una invención humana. Los cinco puntos del Calvinismo requieren una soberanía que no permite al hombre ejercer la libertad de su voluntad, necesitando de este modo que Dios sea el pre-des tinador y la causa efectiva de todo.

En consecuencia, la humanidad podría culpar a Dios por todo, y los calvinistas deben reconocer ese hecho. En un artículo como parte de El Cristianismo Hoy “Una serie ocasional de renovación doctrinal, patrocinada por una subvención de Lilly Endowment Inc.,” dos estudiantes de maestría en teología en el seminario teológico de Princeton relataron la alegría de su conversión al Calvinismo: "El culpar a Dios  por todo ha sido una alegría tal que decidimos que lo menos que podíamos hacer... es decirle al mundo cómo llegamos hasta aquí."[22]  Una vez más, Calvino se ve cubierto por la larga sombra de Agustín. Paul K. Jewett llama a Agustín "el primer Pre-destinario original". [23] Sobre la doctrina central del Calvinismo de la salvación por gracia Irresistible y la elección Incondicional, Loraine Boettner declara, "esta verdad cardenal del cristianismo fue visto claramente primero por Agustín". [24]  Ese gran "Santo" católico (otra falacia: porque en la Biblia, todos los creyentes son santos), John Horsch comentó:

Agustín... fue conducido a la creencia en la predestinación por la especulación teológica [que] Dios en su misericordia elige y predestina a algunos para vida eterna... Y el resto de la humanidad... Dios les retiene su gracia y los condena aun si deben morir en la infancia... [25]

Esta doctrina repugnante de castigar a los niños inocentes se burla de las palabras de Cristo, "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis: porque de los tales es el Reino de Dios" (Marcos 10:14).

¿Dónde está el Amor de Dios?

Es buscar en vano donde se mencione cualquier referencia de que alguien sea predestinado a la condenación en un pasaje bíblico de predestinación o elección. ¿Cómo, entonces, apoya el calvinista tal doctrina? Solo por implicación. Aquellos a quienes Dios no elige ciertamente han sido condenados por su eterno decreto. Calvino dijo que es "infantil" el negar esto, “puesto que no podría haber ninguna elección sin su reprobación opuesta”.[26]  Boettner declara:

Por supuesto que la doctrina de la predestinación absoluta lógicamente sostiene que algunos son pre-ordenados a muerte a como otros verdaderamente están pre-ordenados a la vida. Los propios términos "elegir" y "elección" implican los términos "no elegidos" y "reprobación". Creemos que desde la eternidad Dios ha destinado el dejar parte de la posteridad de Adán en sus pecados y que el factor decisivo... se encuentra solamente en su voluntad.[27]

¡Qué tergiversación de Dios! Escudriñamos las Escrituras que usan los calvinistas, buscando en vano  para encontrar algún indicio de arrepentimiento o simpatía para los irremediablemente condenados por el Decreto eterno de Dios. ¿Cómo puede el Dios que condena a multitudes, profesar su amor por ellos — o lamentar sus decretos soberanos?  Amor y compasión — ¿dónde encontramos éstas, las más grandes de todas las virtudes, en el Calvinismo?

Los calvinistas proponen varias teorías para hacer parecer que Dios realmente ama a aquellos a quienes el predestina al tormento eterno. Una de las teorías más insensibles viene de Michael Horton en un libro con un prólogo de J. I. Packer.  Este argumenta, "este punto de vista intensifica el amor de Dios, por limitarla sólo a aquellos que creen. Eso es mejor que la benevolencia indiscriminada general, del cual escuchamos mucho hoy en día."[28] ¿Qué Dios ame a toda la humanidad es un despreciable acto “indiscriminado, general de benevolencia”? ¿Limitar el amor de Dios a un selecto grupo intensifica el amor de Dios? ¡Qué locura!

Como lo señaló, John Piper y su personal pastoral en un folleto titulado “tulip”: lo que creemos acerca de los cinco puntos del Calvinismo." Igual a Como los Institutos de Calvino, glorifican la soberanía de Dios (como ya lo hemos visto), en sus páginas no hay una mención del amor de Dios por los pecadores. Juan Calvino  es presentado como "el famoso teólogo y pastor de Ginebra" y ni una palabra sobre las flagelaciones, encarcelamientos, torturas, exilios y quemados en la hoguera que se practicaba en ese lugar.[29]  Piper también elogia a Agustín,[30] pero sin un solo indicio de que él era el padre del catolicismo moderno y que sostuvo numerosas doctrinas que los evangélicos encuentran repugnantes. ¿Es honesto retener hechos vitales con el fin de promover el Calvinismo?

Cinco veces en el nuevo testamento, Cristo nos manda, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 19:19, etc…). Pablo dos veces y Santiago, reiteran este mandato que uno debe amar al prójimo como a uno mismo (Romanos 13:9; Gálatas 5:14; Santiago 2:8). Cristo deja claro que todos los que están en necesidad son mi prójimo (Lucas 10:29-37). Seguramente ninguno está en mayor necesidad que los perdidos. Sin embargo, el Calvinismo nos dice que el Dios quien "es amor", y que "de tal manera amó al mundo" y envió a su hijo "que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17) — aunque podía salvar a todos —maldice a miles de millones por su "beneplácito voluntad" y para demostrar su justicia. Horrorizados por tal doctrina, uno se repite con asombro, ¿qué amor es éste?

Distorsionando una Metáfora

El Calvinismo niega el amor, la misericordia y la gracia de Dios para cualquiera, excepto a los escogidos. "Todos los que finalmente se salvan, fueron escogidos por Dios el padre, antes de la fundación del mundo, para salvación y entregados a Jesucristo en el Pacto de gracia".[31] Piper escribe, "La elección se refiere a Dios salvando a quienes el elige. Es incondicional en que no hay ninguna condición que el hombre debe cumplir antes de que Dios elige salvarlo. El hombre está muerto en delitos y pecados. Así que no hay ninguna condición que él pueda lograr... "[32] John MacArthur, también declara que los incrédulos “no son más capaces de responder a Dios que un cadáver” y “es incapaz de cualquier actividad espiritual...”[33] Vance señala el error obvio:

Y finalmente, si haces un paralelo exacto entre un hombre muerto físicamente y un muerto espiritualmente... también tendrás que decir... Si él no puede aceptar a Cristo porque está muerto,  entonces tampoco puede rechazar a Cristo. Un hombre muerto [físicamente] no puede creer en Jesucristo, pero  un hombre muerto [espiritualmente] si puede". [34]

El muerto físicamente no puede hacer nada, ni cometer pecado; ni siquiera pueden ellos presentar una analogía apropiada de la muerte espiritual. Los espiritualmente "muertos" son capaces de vivir vidas activas, recibir una educación, ganarse la vida, desafiar a Dios y continuar en pecado — o someterse a la convicción del Espíritu Santo, arrepentirse de sus pecados y creer en el Señor Jesucristo como su Salvador. Sin embargo, MacArthur reitera:

¿Cómo puede una persona que está muerta en pecado, cegado por Satanás, incapaz de entender las cosas de Dios y continuamente lleno de maldad, repentinamente ejercer la fe salvadora? Un cadáver no podría salir de una tumba y caminar.[35]

Por el contrario, a los muertos espiritualmente, Isaías escribe: " A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche… Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar."(Isaías 55:1,7). De seguro que los malvados están muertos en delitos y pecados. Sin embargo se les manda a venir,  arrepentirse y beber de Cristo. Estamos de acuerdo de que no buscan al Señor a menos que primero él les busque. Sin embargo, la Escritura declara que Dios busca a todos. Él llama a todos los que sedientos a venir a él y  beber, y a todos los que son malvados recurrir a él en dependencia de su misericordia. Por lo tanto, debe ser posible para aquellos que están espiritualmente muertos oír la voz de Dios, convertirse al Señor, creer en el Evangelio y recibir el perdón por su gracia.

Sin embargo, la negación insistente que el no regenerado no puede creer en Cristo, este es un punto importante en el Calvinismo. Steele y Thomas sostienen que "el pecador es muerto, ciego y sordo a las cosas de Dios... Por lo tanto... se necesita regeneración mediante el cual el espíritu hace que el pecador viva y le da una nueva naturaleza. La fe no es algo que el hombre contribuye a la salvación... pero es un regalo de Dios para el pecador... "[36]  ¿Estaban sugiriendo Pablo y Silas cuando dijeron: "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo"(Hechos 16:31), al carcelero de Filipos, que esto contribuiría a la fe para su salvación?  Muy difícil. Y ¿cómo podría Pablo y Silas darle incluso dirección a los espiritualmente muertos una invitación a creer en Cristo? ¿Cómo pudieron saber que aquellos a quienes dieron la invitación iban a ser regenerados soberanamente y dados de fe para creer? Obviamente Pablo y Silas no eran calvinistas.

Una Exégesis Simple

Pedro dice que somos "elegidos según [kata]" el pre-conocimiento de Dios (1 Pedro 1:2).  El griego kata lleva el significado de homogeneidad o armonía.  Así que las elecciones/predestinación de Dios estaban en acuerdo o armonía, con algo que conoció con anterioridad sobre los que predestinó a participar de las bendiciones declaradas. ¿Que podría haber sido?

Sin duda la posibilidad más obvia sería que Dios con anterioridad supo quién podría arrepentirse y creer en el Evangelio, y sobre esa base predestinó "a ser hechos conforme a la imagen de su hijo" y "a la obediencia." Al parecer Spurgeon separándose de su profesión calvinista, declaró:

Marque entonces con cuidado, que nuestra conformidad a Cristo es el objeto sagrado de la predestinación… El Señor en su gracia infinita ha resuelto que un grupo que ningún hombre puede contar... deberá ser restaurado a su imagen, en la particular forma en que su hijo eterno lo muestra... la imagen del Señor de los cielos. [Énfasis en el original][37]

Para escapar del conocimiento previo como la base de la predestinación, el calvinista debe establecer otro significado de antemano/un conocimiento previo que se adapte a su teoría. Generalmente, este intento ha tomado dos formas. La mayoría trata de mantener que antemano/presciencia (pre-conocimiento), en lugar de significar el saber de antemano, significa determinar de antemano, o pre-ordenar. Piper escribe: "[Dios] conoce de antemano — es decir, elige — un pueblo para sí mismo..."[38]  Otros sugieren que significa amar de antemano. Sin embargo, hay varias razones de porque ninguna de estas estratagemas funciona. Varios autores calvinistas sostienen que "presciencia" es “el equivalente de un consejo determinado... La sabiduría omnisciente e intención de Dios...

La prerrogativa de Dios de 'elegir previamente '"[39]  MacArthur escribe: por lo tanto la presciencia de Dios, no es una referencia a su previsión omnisciente sino a su pre-ordenación. De hecho que Dios  prevé quién va a ser un creyente, pero también les provee la fe con la que van a creer. No es que sólo ve lo que sucederá en el futuro; más bien lo ordena. La Biblia enseña claramente que Dios soberanamente escoge las personas que crean en él.[40]

Él no nos ha mostrado esto de las Escrituras — simplemente declara que sea así para apoyar el Calvinismo. ¡Pero esto no es lo que la Escritura dice! Piper cita a C. E. B. Cranfield, que se refiere al pre-conocimiento en Romanos 8:29 como "ese conocimiento prestado especial de una persona que es la gracia de la elección de Dios." Piper luego comenta que la "presciencia es prácticamente igual a la elección... Él pre-conoce — es decir, elige — un pueblo para sí mismo... "[41]  Pero la palabra en griego es (proginosko), que significa saber de antemano en el sentido de prever. El calvinista desesperadamente está torciendo las Escrituras para mantener su teoría.

Pedro distingue muy claramente el consejo o determinación, así como elección de presciencia: "a éste, [Cristo] entregado por el determinado [horizo] consejo [boule] y anticipado [proginosko] conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole..." (Hechos 2:23). Si son iguales, entonces Pedro absurdamente está diciendo que Cristo fue "entregado por la presciencia y la presciencia" o por "el Consejo determinado y el consejo determinado" de Dios. Asimismo Pablo hace una clara distinción: "Y a los que [Dios]  predestinó, a éstos también [kai] llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorifico…" El kai griego denota una diferenciación, dejando así claro que la presciencia no podría ser lo mismo que predestinación o Pablo, como ya se señaló, sería redundante en decir, "a quien él predestinó él también lo predestinó."

La Función Esencial del Pre-conocimiento

Esta declaración inspirada por Pedro en el día de Pentecostés revela en predecir acontecimientos futuros a través de sus profetas y así cumpliéndolos en la historia, Dios toma en cuenta lo que por su previo conocimiento sabe que serán las acciones y reacciones de los hombres. Él no causó a Judas traicionar a Cristo, ni causó a los judíos rechazarlo o a los romanos crucificarlo — o tampoco predestinarlos a que lo hagan. Él arregló que estos individuos, que él sabía que actuarían de esa manera, estuviesen en escena en el momento adecuado para cumplir con su voluntad, aunque ellos no sabían que estaban cumpliendo la profecía. Como declaró Pablo, “Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle” (Hechos 13:27).

El pre-conocimiento/presciencia es simplemente saber por adelantado. Y saber de antemano no es lo mismo que pre-ordenar. Si Dios simplemente eligió/predestinó a algunos solamente porque los eligió/predestinó, no habría ninguna razón en lo absoluto para mencionar el pre-conocimiento. Es evidente que Dios supo con anterioridad que ciertas personas creerían en el Evangelio y este fue el motivo de elegir/predestinarlos a las bendiciones especiales.

Este pre-conocimiento no significa más ni menos que el saber de antemano no sólo es evidente en las Escrituras mencionadas anteriormente, sino también en otros lugares donde se utilizan las mismas palabras griegas del nuevo testamento. Al referirse a los líderes judíos que le conocieron antes dice, "me conocía desde el principio [es decir, antes de ese día]" (Hechos 26:4-5), Pablo usa la misma palabra, progonisko, traducida en Romanos 8:29 “Porque a los que antes conoció” Pedro usa la misma palabra en un contexto diferente, pero con un significado similar: "Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano..." (2 Pedro 3:17).

Otros calvinistas señalan la forma en que las relaciones sexuales se expresan en el Antiguo Testamento: "Conoció (yada) Adán a su mujer Eva" (Génesis 4:1), “Y conoció (yada) Caín a su mujer” (versículo 17), etc... Entonces sugieren que "A quien Dios conoció" en realidad significa "a quién Dios amó  antes." Pero eso es una tontería.

Mientras que (yada) a veces se utiliza para denotar una relación especial — “Yo te conocí en el desierto” (Oseas 13:5), “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra” (Amós 3:2) — esto nunca significa saber por adelantado, considerando que ese es el significado principal de proginosko y prognósis. Por lo tanto, no existe relación entre estas palabras que serían de alguna ayuda para apoyar el Calvinismo.

Además, el “conocer” la esposa de manera sexual no puede ser antes del hecho, ni Dios “conoce” al hombre de esa manera. Por lo tanto, el intento de vincular el amor con pre-conocimiento a través de (yada), para dar el significado de "amar antes o previamente", no va a funcionar. Sin embargo, este esfuerzo filtrado, revela los esfuerzos rigurosos que el calvinista usa y está dispuesto a hacer para proteger su teoría.

¿Por qué no Aceptar un Significado Simple?

Claramente, Dios en su omnisciencia dispone de antemano desde la eternidad pasada que, una persona al ser convencida del pecado y llamada por el Espíritu Santo, respondería voluntariamente al Evangelio.  Sobre esta base de conocimiento previo el predestinó o eligió, a personas particulares a bendiciones especiales: “...para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo… para obediencia...” Pablo añade otra bendición: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4). Dave Breese escribe: "también notamos en las Escrituras que la elección no es para salvación, sino ‘a obediencia...’  [En] Capítulo 8 de Romanos... predestinación se basa en el pre-conocimiento de Dios y el objeto no es salvación, sino el conformarse a la imagen de Cristo".[42]

Pablo y Pedro están animando a los cristianos con lo que Dios tiene reservado para aquellos que creen en el Evangelio. Como lo declara Pablo, “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Corintios 2:9 – 10).

            Además, nunca dice que la predestinación/elección es para salvación, más bien Pablo separa cuidadosamente la predestinación de la salvación ya sea en su llamado, su justificación o su glorificación: "Y a los que predestinó, a estos también llamó (Kai), a estos también justificó (Kai), a estos también glorificó (Kai)" (Romanos 8:30). La palabra griega kai demuestra que se está realizando una distinción: predestinación no es lo mismo que llamó, justificó y glorificó. Hobbs comenta, "predestinación... simplemente significa que Dios ha predeterminado que aquellos que responden afirmativamente a su llamado... serán justificados... y además serán glorificados. Todo esto es 'según su propósito'... "[43] El significado simple del texto es claro.

Más Redundancias y Tonterías

Hay otro problema más con la interpretación calvinista del “conocimiento previo”. Porque rechaza el conocimiento de lo que el hombre haría (es decir, arrepentirse y creer en el Evangelio) y solo puede involucrar a Dios, conociendo lo que el haría. El decir que Dios pre-conoció con anterioridad lo que ya  predestinó sería absurdo.

Por otra parte, sería imposible para Dios "conocer de antemano" lo que se propuso hacer, porque sus propósitos siempre han existido. Como lo dijo Jacobo, “Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos (aion)”. (Hechos 15:18). Por el contrario el griego aion, lleva el significado de “desde toda la eternidad”.

Irónicamente, Rob Zins acusa a los no calvinistas de enseñar que "hubo un tiempo cuando Dios no sabía (lo que el hombre haría)... Sin embargo, es nuestra opinión que Dios conoce todas las cosas, porque predestina todas las cosas".[44]  Por el contrario, afirmamos que desde la eternidad pasada Dios conoce todo lo que sucedería en el universo y en las mentes y los asuntos de los hombres — no porque "predestina todas las cosas", sino porque él sabe todas las cosas, es decir, es omnisciente.

Piper insiste en que "Dios no conoce de antemano las decisiones libres de las personas que van a creer en él porque no hay decisiones libres para conocer".[45] Si es así, el hombre es una marioneta con Dios tirando de los hilos, haciendo sin sentido el pre-conocimiento. Sin libertad de elección el hombre no podría ser moralmente responsable, no podría amar a Dios, conocer el amor de Dios, recibir el regalo de la salvación, tener una comunión significativa con Dios o adorarlo.  Spurgeon preguntó: "¿Seremos capaces de conducir la mente del hombre a la verdad de que la predestinación y el libre albedrío ambos son hechos?"[46]

Sin embargo, White escribe, "en otras palabras, la presciencia de Dios se basa en su decreto, plan o propósito que expresa su voluntad y no en un acto previsto de voluntad positiva por parte del hombre." Tal conclusión no sólo es anti-bíblica sino arremete contra la razón. No tiene sentido en decir que Dios conoció con anterioridad sus decretos eternos —y  tampoco pudo.  Ya que sus decretos siempre han sido y nunca fueron futuros con Él y no hay ninguna manera en la cual él podría saber lo que podría ser antes de haber sido decretados.  Tampoco se puede decir que Dios, por haber sabido de antemano que él ha decretado salvar a ciertas personas, por esta razón los salvó. Claramente el pre-conocimiento es el motivo de la elección y predestinación.  Dios sabiendo por adelantado lo que el haría, nunca puede ser la razón por hacerlo.

Queda claro también que, sabiendo de antemano quiénes iban a creer el Evangelio, Dios supo que al escuchar el Evangelio ellos creerían y los predestinó a participar de las muchas bendiciones que planeaba otorgar a los redimidos por toda la eternidad. Tal es la conclusión razonable y legítima que se deriva del lenguaje claro expresado en estos pasajes. ¿Por qué complicar tanto el asunto para encontrar otro significado, sino solo para apoyar una teoría? 

Una Mirada más de Cerca a la Elección

Las palabras "predestinar" y "predestinado" se usan solamente cuatro veces en las escrituras. Los tres primeros ya han sido considerados. La cuarta la trataremos más adelante. Las elecciones tienen un significado similar y las palabras "elegido", "elegidos", "elección" y "electo" se utiliza juntos veinte - siete veces en la Biblia.

Los objetos de la elección/predestinación de Dios son llamados "los elegidos". La palabra "electo" (bachiyr en hebreo, eklektos en griego) se utiliza en una variedad de maneras. Se refieren al Mesías (Isaías 42:1 1 Pedro 2:6), a Israel o a los judíos (Isaías 45:4; 65:9, 22; Mateo 24:31; Marcos 13:27), a la iglesia (Romanos 8:33; Colosenses 3:12; Tito 1:1), tanto a Israel como la iglesia (Mateo 24:24; Marcos 13:22; Lucas 18:7), a los Ángeles (1 Timoteo 5:21) y a una señora (2 Juan 1,13).

Estos versículos cubren cada mención de la palabra "electo" a lo largo de toda la Biblia. No se utiliza esa palabra para designar una clase especial de personas que Dios ha marcado para la salvación y que solo a estos ama. Contradiciendo las Escrituras (pero de acuerdo con los Institutos de Calvino), un ministro de las Iglesias Reformadas Protestantes en América escribe: “por lo tanto no puede ser que Dios ame a todo el mundo. Puesto que el amor de Dios es soberano y por lo tanto siempre es un amor que salva, pero sólo aquellos que experimentan la salvación del señor pueden ser objeto de su amor”.[47]  Otra vez debemos preguntarnos, ¿qué amor es este? ¿Y dónde está expresada esta idea en las Escrituras?

Los Cinco Pasajes Pertinentes

La palabra "electo" se encuentra cuatro veces en el Antiguo Testamento: una vez refiriéndose al Mesías (Isaías 42) y tres veces refiriéndose a Israel (Isaías 45:4; 65:9, 22). Ninguno de estos es pertinente para nuestra investigación. En el Nuevo Testamento, la palabra "elegir" se encuentra diecisiete veces, la palabra "elección" seis veces, "elegidos"  tres veces y la palabra "elegido" una vez.

Eliminando la referencia única a los Ángeles, la referencia a Cristo mismo, las tres referencias que podrían ser tanto a Israel como a la iglesia, los tres a una señora, los cuatro a los judíos que sobrevivieron a la gran tribulación y Armagedón, y los seis que son simplemente un nombre para los creyentes en Cristo, nos quedan cinco que pertenecen al tema general de la elección:

  1. Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama… (Romanos 9:11)
  2. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. 

(Romanos 11:5)

  1. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; (I Tesalonicenses 1:4)
  2. Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. (I Pedro 1:2)
  3. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. (II Pedro 1:10)

Estas Escrituras presentan las siguientes verdades: (1) Dios tiene un propósito definido a través de la elección; (2) la elección no implica a toda la humanidad, sino a un "remanente"; (3) la elección está de acuerdo con la gracia de Dios; (4) la elección es "según la presciencia de Dios padre"; y (5) hay alguna responsabilidad sobre los elegidos para hacer que su "elección sea segura".

Si la elección es a la salvación por Gracia Irresistible, sin ninguna participación inteligente o moral por parte del hombre, sería imposible estar seguro de su elección. Pero si la elección es para servicio y bendición, Pedro está reforzando la misma exhortación de Pablo con palabras diferentes a "que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados" (Efesios 4:1-6).

Así que, asegurar la elección, es cumplir con la responsabilidad que viene con la elección y no es para estar seguro de que uno está entre los elegidos y salvo eternamente. Marvin R. Vincent, una autoridad en idiomas Bíblicos explica, "Ekloge, elección [es] lo que Dios usa seleccionando los hombres o agencias para misiones especiales o logros... [Nada] en el Nuevo Testamento da merito a la doctrina repugnante que Dios haya predestinado a un número definido de la humanidad a la vida eterna y el resto a la destrucción eterna."[48]

Los Argumentos Errados de Calvino

Como ya se ha señalado, la elección es determinada por la presciencia/pre-conocimiento de Dios: "elegidos según la presciencia de Dios padre". Calvino se enredó al intentar hacer que la predestinación y elección pertenezcan a la salvación para que encajaran en su teoría de razonamiento falaz y hasta hereje.

En Efesios 1:4-5, "según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad" Calvino escribió:

“Al decir que fueron elegidos antes de la Fundación del mundo, él [Dios] quita toda referencia al valor... En la declaración adicional que fueron elegidos para ser santos, el apóstol abiertamente refuta el error de aquellos que deducen la  elección de la presciencia, puesto que él declara que cualquier virtud que aparece en los hombres es el resultado de la elección.”[49]

El malentendido es obvio. Dios  predestina a ciertas bendiciones a aquellos a quienes conoció con anterioridad, los cuales creerían en el evangelio y esto no tiene nada que ver con su "valor". Es una locura sugerir que se atribuye un valor a los pecadores si, por su libre elección, creen en el Evangelio y reciben al Señor Jesucristo como Salvador. En efecto, es a causa de su indignidad y desesperada necesidad de salvación que convierte a los pecadores a Él.

¿Y cómo es que las bendiciones que son "el resultado de la elección" (como lo dice Calvino arriba) podrían ser "virtudes" para que aquellos que lo reciben, y que estos puedan tomar crédito? De hecho, el porqué de la elección ni siquiera se menciona aquí. Por lo tanto, esta escritura no puede utilizarse para descartar lo que se afirma claramente en Romanos 8:29 y 1 Pedro 1:2 — que la presciencia de Dios es la razón detrás de la elección de ciertas personas para bendiciones específicas.

El calvinista sostiene que la “elección según la presciencia de Dios... porque a los que antes conoció, también los predestino” no significa lo que parece significar o podría ser socavada la soberanía de Dios. Pero por el contrario, no hay nada inherente en el concepto de soberanía que requiera que aquellos a quienes Dios soberanamente ofrece un regalo realmente no puedan recibirla o rechazarla. Y de seguro que Dios en su pre-conocimiento sabría quiénes serían esas personas y planear así otorgarles bendiciones especiales.

El que Dios, quien mora fuera e independiente del tiempo, podría saber el futuro sin causarlo, ha sido reconocido durante siglos por muchos de los que en buena conciencia no podían aceptar la definición calvinista de la presciencia (pre conocimiento) y predestinación. Por ejemplo, alrededor 1780 John Wesley declaró en un sermón que;

“Cuando hablamos de la presciencia de Dios hablamos... a la manera de los hombres. Porque no existe conocimiento previo ni tampoco pasado para Dios. Todo está presente al mismo tiempo con él, y él no sabe una cosa antes de la otra, o una cosa tras otra; Sino que lo ve todo... desde la eternidad en la eternidad. Como todos los tiempos, con todo lo que existe en ello, está presente con él a la misma vez, el ve a la misma vez, lo que fue, lo que es, y lo que será hasta el fin del mundo. Pero observemos; No debemos pensar que son, porque él los conoce. No; él los conoce, porque ellos son.”[50]

Distinciones Importantes

Nos pudo haber dado la vida eterna y un lugar en el cielo igual que a los ángeles, sin ser hechos hijos de Dios y coherederos con Cristo de toda la herencia que tiene en el Padre. Pero Dios, en su infinito amor y gracia, predestinó a los creyentes a ser parte de su familia y sus propios hijos, “que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo” (1 Pedro 5:10). Como lo dijo John Wesley: "Dios decreta, desde la eternidad hasta la eternidad, que todo aquel que cree en el hijo de su amor,  ser hecho conforme a su imagen..." [51]

La salvación es claramente distinta de las bendiciones que la acompañan — pero Calvino debía  hacerlas una y la misma o su causa estaba perdida. Oponiéndose a este error y haciendo eco de tantos otros eruditos bíblicos, Andrew Telford escribió, “nada en la Biblia conecta está elección con la salvación o la condenación del alma humana... Tiene que ver con el servicio. Son los  escogidos de Dios que le sirven".[52]  Tristemente, al tratar de hacer que las Escrituras apoyen su teoría, Calvino parece haber caído profundamente en un error, confiando una vez más en Agustín:

Sabiamente es observado por Agustín, que en la misma cabeza de la iglesia tenemos un espejo brillante de libre elección... es decir que él [Cristo] no llegó a ser el hijo de Dios viviendo rectamente, sino que se presentó libremente con este gran honor, para luego hacer partícipes a otros de sus dones. Si alguien pregunta, otros no son lo que él era... si ellos están empeñados en privar a Dios del libre derecho de elegirlos [a la salvación] o reprobarlos [predestinarlos a la condenación], deje que al mismo tiempo le quiten lo que se le ha dado a Cristo.[53]

¡Calvino parece estar negando la filiación eterna de Cristo y su eterna igualdad y unidad con el Padre! Dice que Cristo se hizo el hijo de Dios, siendo “libremente presentado con este gran honor...” Aquellos que intentan apoyar a Calvino a menudo citan Salmos 2:7, así como la misma cita en Hebreos 1:5 y 5:5: “Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy” Dicen que esto se refiere a un tiempo cuando “Cristo se hizo el hijo de Dios.” ¿Cuándo podría haber sido? Debe haber sido en la eternidad pasada, porque Cristo claramente era el hijo de Dios antes de nacer en el mundo: “y ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?” (Proverbios 30:4)

Pero no hay tiempo en la eternidad — ciertamente nada de lo que podría llamarse “este día”. El tiempo comenzó con la creación del universo (Génesis 1:1). Además, Cristo, quién es “el mismo ayer, y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8), por lo tanto debe ser eternamente el hijo de Dios. No tiene sentido en la eternidad cuando “Cristo se hizo el hijo de Dios” como lo alega Calvino. 

¿Hay alguna contradicción en las Escrituras? por supuesto que no. Salmos 2:7 no se refiere en lo absoluto a Cristo convirtiéndose en el hijo de Dios. Eso nunca sucedió. Siempre fue el hijo de Dios. Pablo nos dice que “Yo te he engendrado hoy” se refiere a la resurrección de Cristo: “la cual Dios ha cumplido con los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el Salmo segundo: “Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.”(Hechos 13:33). Esto coincide con ser llamado “el primogénito de entre los muertos” (Colosenses 1:18). Calvino simplemente estaba equivocado en este punto como en tantos otros.

La supuesta "elección" de Cristo a este honor aparte de "vivir rectamente" (es decir, sin ningún mérito) se utiliza por Calvino para establecer la supuesta elección de los seres humanos a la salvación fuera de su valor u obras. Esta comparación está al borde de la blasfemia. Cristo es el “Yo soy” desde toda la eternidad, uno con el Padre; y por quién es, fue el único que puede redimirnos. A lo largo del Antiguo Testamento, Yahveh, el Dios de Israel y el gran yo soy, dice repetidas veces, “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.”(Isaías 43:11 y muchos otros). Jesús declara, “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Ridiculización y Misterio

Una de las características tristes de los Institutos de Calvino es el lenguaje degradante que emplea continuamente (igual que Lutero) difamando a todos aquellos que no están de acuerdo con él:

"Es por eso, que en la actualidad hay muchos perros que desgarran esta doctrina [predestinación] con sus dientes envenenados... lo asaltan con su ladrido... Puesto que un sentimiento de vergüenza los frena de atreverse a eructar sus blasfemias contra el cielo, para dar ventilación más libre a su ira, pretenden buscar una riña con nosotros... esta doctrina, que los hombres perversos asaltan sin merecerlo porque a veces es abusada perversamente... Los profanos hacen de tal una fanfarronería con sus tontas niñerías"[54]  y así sucesivamente, página tras página.

Debajo de las protestas de Calvino, a menudo hay poca sustancia a sus argumentos para que él pueda apoyarse solamente en las Escrituras. Su evidente incomprensión de opiniones opuestas y las razones débiles y anti bíblicas que Calvino aduce para rechazar la presciencia/pre conocimiento como base de la predestinación, están reforzadas con mucho ridículo:

Nosotros, en efecto, atribuimos tanto la presciencia y la predestinación a Dios; Pero decimos que es absurdo decir que este último es subordinado al anterior...[55] Otros quienes no son versados en las escrituras, ni con derecho o peso alguno asaltan la sana doctrina con petulancia e improbables que son imposibles de tolerar... Por lo menos debían ser refrenados por los sentimientos de temor de hablar con tal confianza de este sublime misterio.[56]

El hecho de que el pre-conocimiento es la razón de la predestinación, como la Escritura declara, no hace que el último sea subordinado al anterior. Ambos se encuentran dentro de  las muchas cualidades infinitas y habilidades únicas de Dios, ninguna de las cuales son independientes o subordinados el uno del otro. Todas las cualidades de Dios son ejercidas en perfecta armonía con los demás. Por lo tanto, el argumento de Calvino pierde por completo el punto. Y aquí, nuevamente, declara el “misterio” cuando todo lo demás le falla.

¿Qué Sucede con II Tesalonicenses 2:13?

Los calvinistas a menudo citan 2 Tesalonicenses 2:13 como prueba de su posición: "Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad." Sin embargo ser "escogido para salvación,", no significa que uno ha sido predestinado para el cielo. Numerosas Escrituras nos obligan a concluir que toda la humanidad fue "elegidos para salvación" por el Dios que "quiere que todos los hombres sean salvos..." (1 Timoteo 2:4), que es "el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen" (4:10), y cuyo hijo "el cual se dio a sí mismo en rescate por todos" (2:6).

Si todos han sido elegidos para la salvación, ¿por qué no todos son salvos? Cristo dijo a sus discípulos: "Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? 
 Hablaba de Judas Iscariote… que le iba a entregar...
" (Juan 6:70-71). Judas era uno de los elegidos para ser  discípulo, pero a través de su propia elección no cumplió esa vocación y está ahora en el infierno.

Dios le dijo a Israel: "Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial..." (Deuteronomio 7:6). El haberlos "elegido" no aseguró automáticamente que todo Israel haría su parte. Lamentablemente, Israel como un todo no cumplió su llamado, sino que entró en pecado y Dios tuvo que echarlos de la tierra.

Por estas y otras Escrituras, queda claro que el ser "escogido" para salvación no trae salvación: todavía uno debe creer en el evangelio para ser salvo. Este hecho resulta más claro por el resto del versículo: “mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.” Aunque “elegido para la salvación”, los medios de salvación no son  la elección de Dios, sino el “creer en la verdad" de la persona.

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1.          Herbert Lockyer, All the Doctrines of the Bible (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1964), 153.

2.          H. A. Ironside, Full Assurance (Chicago: Moody Press, 1937), 93–94.

3.          Edward Maslin Hulme, the Renaissance, the protestant Reformation, and the Catholic Revolution (New York: The Century Company, 1920), 299.

4.          John Calvin, institutes of the Christian Religion, trans. Henry Beveridge (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Company, 1998 ed.), III: xxiii, 5.

5.          Edwin H. Palmer, foreword to the five points of calvinism (Grand Rapids, MI: Baker Books, enlarged ed., 20th prtg. 1980).

6.          John H. Leith, introduction to the Reformed tradition (Atlanta, GA: John Knox Press, rev. ed. 1981), 103.

7.          Arthur W. Pink, the Sovereignty of God (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2nd prtg. 1986) ,  52.

8.          Calvin, institutes, III: xxi, 5.

9.          Ibid., xxiii, 1, 4.

10.        Laurence M. Vance, the Other Side of Calvinism (Pensacola, FL: Vance Publications, rev. ed. 1999), 248.

11.        Gordon H. Clark, predestination (Philipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1987), 181.

12.        Arthur C. Custance, the Sovereignty of Grace (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1979), 7.

13.        Numbers:16:5; 1 Kings:19:18, Psalms:65:4; 80:18–19; 110:3; Proverbs:16:1; Isaiah:26:12; Jeremiah:10:23; 31:18–19; 50:30; Lamentations:5:21.

14.        Loraine Boettner, the Reformed Doctrine of predestination (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1932), 346.

15.        “Five Common Questions on the Doctrine of Election Simply and Clearly Answered,”  the Baptist Examiner, November 20, 1993, 5; cited in Vance, Other Side, 248.

16.        Alfred S. Geden, Comparative Religion (London: Society for Promoting Christian Knowledge, 1917), 102–103.

17.        John Horsch, History of Christianity (John Horsch, 1903), 104–105.

18.        R. C. Sproul, Jr., Almighty Over All (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1999), 54.

19.        Henry C. Sheldon, History of Christian Doctrine (New York: Harper and Bros., 2nd ed., 1895) , II : 163.

20.        Palmer, five points, 24–25.

21.        A. W. Harrison, Arminianism (London: Duckworth, 1937), 189.

22.        Jennifer L. Bayne and Sarah E. Hinlicky, “Free to be Creatures Again: How predestination descended like a dove on two unsuspecting seminarians, and why they are so grateful,” Christianity today, October 23, 2000, 38–44.

23.        Paul K. Jewett, Election and predestination (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1985 ed.), 5.

24.        Boettner, Reformed, 365.

25.        Horsch, History of Christianity.

26.        Calvin, institutes, III: xxiii, 1.

27.        Boettner, Reformed, 104.

28.        Michael Scott Horton, putting Amazing Back into Grace (Nashville, TN: Thomas Nelson Publishers, 1991), 96.

29.        John Piper and Pastoral Staff, “TULIP: What We Believe about the Five Points of Calvinism: Position Paper of the Pastoral Staff ” (Minnepolis, MN: Desiring God Ministries, 1997), 3.

30.        Ibid., 27–28.

31.        John L. Dagg, Manual of theology and Church Order (Harrisburg, VA: Sprinkle Publications, 1982), 309.

32.        Piper and Staff, “TULIP,” 19.

33.        John F. MacArthur, Jr., Faith Works: the Gospel According to the Apostles (Dallas, TX: Word Publishing, 1993), 64–67.

34.        Vance, Other Side, 522.

35.        John MacArthur Jr., Saved Without A Doubt—MacArthur Study Series (Colorado Springs: Chariot Victor Books, 1992), 58.

36.        David N. Steele and Curtis C. Thomas, the Five points of Calvinism (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed Publishing Co, 1963), 16.

37.        Charles Haddon Spurgeon, the treasury of the New testament (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1950), II: 72.

38.        Piper and Staff, “TULIP.”

39.        S. Raymond Cox, “What Caused God To Choose His People?” (self-published paper, 1980) ,  3.

40.        MacArthur, Saved, 59.

41.        Piper and Staff, “TULIP,” 22.

42.        Dave Breese, “The Five Points of Calvinism” (self-published paper, n. d.).

43.        Herschel H. Hobbs, Fundamentals of our Faith (Nashville: Broadman, 1960), 94–99.

44.        Robert M. Zins, “A Believer’s Guide to 2nd Peter 3:9” (self-published monograph, n. d.), 2 – 3.

45.        Piper and Staff, “TULIP,” 22.

46.        Charles Haddon Spurgeon, the Best Bread: Sermons preached in 1887 (New York: Funk and Wagnalls, 1891), 109.

47.        Steven R. Houck, “God’s Sovereignty In Salvation” (The Evangelism Committee, Protestant Reformed Church, South Holland, IL, n. d.), 10.

48.        Marvin R. Vincent, Word Studies in the New testament (New York: Charles Scribner’s Sons, 1924), IV: 16.

49.        Calvin, institutes, III: xxii, 2.

50.        John Wesley, Sermons on Several Occasions (New York: J. Emory and B. Waugh, for the Methodist        Episcopal         Church at          the       Conference            Office, 14         Crosby Street,   1831),    II:         39.

51.        Ibid.

52.        Andrew Telford, Subjects of Sovereignty (Harvest Time Ministries, 1980), 55–56.

53.        Calvin, institutes, III: xxii, 1.

54.        Ibid., I: xvii, 2, 3.

55.        Ibid., III: xxi, 5.

56.        Ibid., xxii, 1.

 
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